Minha senhora das Almas


Minha senhora das Almas
atira e não erra a mira!
Ela é minha protetora,
saravá, sá Pombogira!

Pombogira das Almas,
vem tomar xoxô!

As almas da calunga
todas sabem é trabalhar!
Botam fogo no terreiro
que ninguém pode é apagar!

María das Almas, pombogira da calunga. Mujer austera que guarda el secreto de Binah, columna del rigor de la Madre Vigilante. Misterio que fascina porque conserva el fuego de la hoguera oculto en las cenizas. Dama de la noche, Luna nueva, Hécate triforme que construye identidades.
Todo lo transforma bajo su mirada helada: su risa es interior porque se nutre en las entrañas de la Tierra. Guardiana de la Casa del Pan y pan de la casa, rosa abierta y perfume de musgos y de hierba...

También a ti debo esta vida, porque sin tu concurso no habría descendencias. Que tu amor que no conoce de fronteras -porque entre la vida y la muerte hay sólo un suspiro- nunca me abandone. Que tu juicio no condene, que tu mano no claudique, que tu voz nunca se alce...

Te brindo mi homenaje, señora. Guárdanos en el abrigo de tu velo y acláranos la niebla que surge a cada hora. Brilla con tu presencia soberana y prospera a cada miembro de tu casa.


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