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Marcel Carné




Fue uno de los más grandes directores del cine francés. Influido por la estética de Max Reinhardt, que hacía más hincapié en la sutileza psicológica que en el dramatismo grandilocuente, también se interesó por el estilo expresionista de algunos directores alemanes como Franz W. Murnau y Josef von Sternberg. Sin embargo, su estilo personal característico -el realismo poético- fue siempre deudor de su propia sensibilidad, su gusto por el amor no correspondido y el mundo difícil de las clases trabajadoras. Nació en París el 18 de agosto de 1909. Después de trabajar como periodista, llegó a ser ayudante de Jacques Feyder y de René Clair. Con este último colaboró en la realización de Bajo los techos de París (1930), el primer largometraje destacado de Clair, trabajo que marcó el comienzo de una larga y estrecha colaboración con el poeta Jacques Prévert, quien escribió casi todos los guiones más importantes de Carné y cuyo nombre quedaría ligado al del director en la historia del cine. El origen periodístico de Carné se refleja en el estilo de sus primeras películas, en las que trató de retratar la vida sencilla de la gente corriente en su ambiente cotidiano. Sus obras principales son: Un drama singular (1937); El muelle de las brumas (1938), que provocó violentas críticas del gobierno de Vichy al responsabilizarlo, junto a otros artistas, del clima moral que desencadenó la derrota de Francia ante los nazis; Amanece (1939); Les visiteurs du soir (1942) y Les enfants du paradis (Los niños del paraíso, 1945), un admirable hito del cine de posguerra (la película más cara hasta aquel momento del cine francés), interpretada por un reparto excepcional. Este hecho se repetiría en todas sus películas de este periodo, en las que contó con los mejores actores y actrices franceses del momento: Jean Gabin, Arletty, Louis Jouvet, Michel Simon o Pierre Brasseur. Después de la guerra, sometido a un tribunal de depuración y posteriormente atacado con dureza por los jóvenes cineastas de la nouvelle vague, Marcel Carné no alcanzó la altura de sus obras anteriores y se vio obligado a retirarse progresivamente tras realizar algunas películas destacables, como Teresa Raquin (1953) o El aire de París (1954) Su última realización fue La merveilleuse visite (1974) Su resentimiento por estos ataques y por el trato injusto hacia su persona y su obra se refleja en su autobiografía, La vie à belles dents (1982) En 1977 se le concedió el Gran Premio del Festival de Cannes. También recibió la Legión de Honor de la República Francesa, reconocimiento al que se unió el de Caballero de las Artes y las Letras.

La censura en el cine


La censura: ¿un mal necesario o una nueva forma de autoritarismo? La interesante visión británica y sus antípodas.
por Darío Lavia

Uno de los capítulos más apasionantes de la historia del cine es el de la Censura. Su existencia es tan antigua como el cine mismo y su permanencia sigue hasta hoy en día, por más que muchos crean que es cosa del pasado. La explicación de su existencia y la defensa de su funcionamiento va más allá de una cuestión ética. El cine es un excelente elemento de propaganda, y la censura es una de las principales herramientas que regula el pensamiento de las masas. En diversos países y épocas históricas, la Censura jugó un papel importantísimo mucho más allá del de prohibir la exhibición de películas con temas tabú, sino el de adoctrinar a las masas. Las preocupaciónes de la Censura Durante el segundo cuarto del siglo XX, la Junta de Censores Cinematográficos (establecida en 1912 por petición de los mismos empresarios del cine por motivos comerciales y de prestigio), tuvo como premisas las que nos detalla Roger Manvell en su interesante libro "Film" (1944): "Las preocupaciones del equipo de censores al observar centenares de películas anuales, pueden resumirse en las siguientes prohibiciones generales: 1- Religiosas: La figura materializada de Cristo (recuérdese el conflicto provocado por GREEN PASTURES, Praderas Verdes, de 1936) El tratamiento irreverente de prácticas y ritos religiosos. El tratamiento irreverente de la Biblia y las alusiones bíblicas. 2- Políticas: Todo lo que pueda herir las susceptibilidades extranjeras. Todo lo que pueda fomentar la inquietud y el descontento sociales (La proyección general de películas rusas en Gran Bretaña tuvo lugar recién a partir del momento en que Rusia entró en Guerra). 3- Sociales: Desnudez (excepto en los negros), blasfemar, orgía indecente, desprecio por el Estado y la vestidura real, conducta lasciva (¡qué dificultades!), vestimentas lascivas, ebriedad indecorosa, parto y sus dolores, enfermedades venéreas, relaciones sexuales entre blancos y gente de color (no se incluye a mestizos), instigación al crimen, exhibición de hábitos por las drogas, escenas prolongadas de brutalidad, ahorcamientos y ejecuciones, crueldad con chicos y animales, escenas antagónicas entre el Capital y el Trabajo, seducción sin frenos, noches de bodas sin frenos, operaciones ilegales, prostitución, incesto, epilepsia realista."

Censura religiosa y política

Es evidente que a medida que han pasado los años, algunos temas tabú de la Censura han ido mermando. No sorprende que la mentalidad de un inglés de los años '40 supuestamente no pueda tolerar ver uniones sexuales raciales ni enfrentamientos entre Capital y Trabajo (¿cómo habrían tomado METROPOLIS de Fritz Lang?) La censura, por lo tanto, es termómetro de las intolerancias e hipocresías de la época en que le toca actuar.

La Censura por motivos religiosos, que ha sido más permisiva en los Estados Unidos (de hecho Cecil B. De Mille pudo mostrar a Jesucristo en su KING OF KINGS de 1927), también brinda un interesante ejemplo de sectores de la Iglesia que apenas han avanzado desde la época de la Inquisición. La película de Martin Scorsese, THE LAST TEMPTATION OF CHRIST (La Última Tentación de Cristo-1985), con el escándalo que desató al mostrar una visión de Jesucristo como hombre, ha provocado casi una campaña estilo Klu Klux Klan en pos de su prohibición, tal vez por mentes que no pueden distinguir la realidad de una ficción. La Censura también ha corrido en las direcciones que los líderes políticos de turno (o sus partidos) han señalado. En Estados Unidos hubo películas con temas sociales polémicos que fueron prohibidas, así como en la Alemania nazi primero y en la Unión Soviética luego, hubo férreas barreras contra el cine "capitalista". Por esta razón, MODERN TIMES (Tiempos Modernos-1936) de Chaplin, fue muy criticada por su "fuerte" mensaje socialista (!)... una de las obras maestras del cine... criticada por tener mensaje socialista (lo repetimos para que ud. comprenda lo incomprensible) Chaplin más tarde volvió a sufrir las críticas de las mentalidades débiles que tenían cargos jerárquicos con su THE GREAT DICTATOR (El Gran Dictador-1940) en la que se reía del totalitarismo europeo con estilo, pero en la que también emitía un fuerte mensaje humanitario.

En Argentina, en el marco de la II Guerra Mundial, la película se prohibió,dado que contravenía la Ley de Defensa del Orden Público cuyo artículo 5º prohibía toda película "en la que se presenten hechos que puedan afectar la neutralidad del país". Nos preguntamos si MRS. MINIVER (Rosa de Abolengo-1942) también sufrió la misma prohibición.

Los dos puntos de vista

Desde un punto de vista la censura es algo nocivo, ya que plantea la prohibición autoritaria sobre la visión de una película entera o bien de ciertas secuencias de la misma. Esta visión de la Censura tiende a considerarla como "la institucionalización del bloqueo de ideas", así como tendiente al aplanamiento cultural, patología que siega las inquietudes artísticas y limita los intelectos de las personas que se hacen incapaces de cualquier apreciación propia. En el último de los casos, la censura provoca que un país entero se deba bajar a la altura intelectual del censor de turno, que es el que decide que se ve y que no se ve. Pero desde el punto de vista contrario, "la censura salva de la deformación a mentes no preparadas para ver tal o cual escena o película". Pero claro, esta función de la censura sería real si prohibiera aquellos filmes de "mentalidad paupérrima", que anualmente se cuentan por centenares y que son los que hacen mover las boleterías de los cines. Volviendo a Manvell: "Es difícil lograr la solución que dicta el sentido común para el problema de la censura. Considerando los dos casos extremos de puntos de vista divergentes, es intolerable que la gente inteligente sea privada del derecho de ver películas sobre los aspectos sociológicos más importantes de la época, o que traten temas sobre el sexo o la religión con integridad crítica. Por otra parte las películas que se ocupan de dichas materias en forma tal que puede ser tolerada por las personas inteligentes y mundanas, pueden resultar dañosas si se exhiben ante un adolescente receptivo y sin facultades críticas o ante un niño muy sensible. Es intolerable que todas las películas exhibidas públicamente deban medirse con los patrones de los subprivilegiados culturales, porque si se aplicaren tales patrones a la gran literatura, muchas obras maestras mundiales deberían ser expurgadas o abandonadas. La quema de libros abarcaría gran parte de la literatura griega y latina, algunas partes de la Biblia, los "contes" de la Edad Media, algunos cuentos de Chaucer y algunas piezas de Shakespeare, el diálogo de Congreve y Wycherley, la rústica alegría de las novelas del siglo XVIII, la fuerza esencial de Balzac, Flaubert, Zola, Proust, Dostoievski, Tolstoi, Lawrence, Huxley, Joyce, Dos Passos, Steinbeck y muchos novelistas modernos de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia y otros países. Gran parte de esta literatura que perturba al adolescente todavía no equilibrado es savia nutritiva para la cultura de la mente adulta, la cual puede aportar una perspectiva más amplia de comparaciones y patrones morales para tener presente en la lectura de estas contribuciones al propio descubrimiento del hombre. "Hasta aquí, en esta batalla de divergencias, los subprivilegiados culturales han recibido la protección del censor, protección solo a medias, porque mucho material autorizado resulta dañoso por otros criterios que los que debe cuidar el censor.

"Los privilegiados culturales han debido fundar asociaciones privadas para ver películas no autorizadas, ya sea tras las puertas cerradas de una administración estricta para asociados o mediante la proyección de películas en paso subestándard de 16 mm (...) Sin embargo, el paso subestándard no es el mejor medio para ver la forma más compleja de técnica cinematográfica, y la única solución adecuada hasta la fecha ha sido que la sociedad privada en las comunidades más populosas use las máquinas sonoras comunes en los cines cuando estos no están abiertos al público, o en edificios particulares equipados para la proyección cinematográfica sonora. "O se tiene censura, o no se la tiene. No puede haber términos medios. Y como parece que en el futuro inmediato no habrá cine sin censura, lo más sensato es aceptar su existencia como algo temporariamente inevitable y mitigar en lo posible sus efectos dañinos (...)."

Una discusión estéril

En el año 1982 la Revista Esquiú (semanario católico) publicó este increíble "informe especial" entre varias personalidades, todas las cuales hablan en "defensa de la moral y la familia". Era la época del llamado "destape" en el que, alentados por la promesa de la llegada de la democracia, el cine y las revistas comenzaban a mostrar más desnudos y escenas comprometidas. Señala Marco Denevi, escritor: "La gravedad del tema no está en la pornografía aislada, sino en el conjunto de la sociedad donde la pornografía se instala. La vida se ha ido desacralizando. Divorcios a granel, la legalización del aborto, la exaltación de la sexualidad: el resultado es la idea de que se nace por una mera correlación de órganos (...) Me gustaría que no hubiese censura para los espectadores adultos, pero también me gustaría que los realizadores no aprovecharan la falta de censura para volverse irresponsables. Opina Héctor Simeoni, periodista: "Es ingenuo pensar que la corrupción moral, que se da no solo en lo sexual sino también en lo económico, político y social, no tenga repercusión en esta guerra sin tiempos ni fronteras que Occidente libra contra el comunismo. La infiltración marxista en los medios masivos de comunicación tiene una doble táctica. Por un lado cumple con una tarea de demolición de la sociedad destruyendo la familia, corrompiendo a la juventud a través de la droga y el sexo; por el otro, siembra el derrotismo, acrecienta la angustia social, salpica sin discriminación la autoridad (...). Es hora de unirnos y actuar en defensa de nuestra familia para no ver prostituida a la Argentina. El destape nativo aparece como una necesidad comercial. A poco que se profundiza, se advierte que también lo están fomentando los enemigos de nuestro estilo de vida (para decirlo claramente, el marxismo) Hacen coro los 'idiotas útiles' de siempre. Aquellos que temen parecer sanos de alma, porque les van a decir 'puritanos'. Esto es subversión pura. Lo deben entender las Fuerzas Armadas que ya ganaron otra batalla, la empeñada contra los subversivos de la metralleta; acá se trata de elementos parecidos (o los mismos) que manejan armas tan terribles como las otras: las ideas deformantes."

Néstor Paulino Tato, crítico de cine y ex director del Ente de Calificación Cinematográfica de Argentina: "Uno de los sofismas habituales de quienes pretenden abolir la censura de películas consiste en alegar que nuestro público de cine es 'adulto' y está 'maduro', con capacidad para juzgar los valores de cualquier género de espectáculos, sin temor al influjo corruptor de su contenido. Un caso concreto para desvirtuar este falso alegado, está a la vista con el estreno de las películas 'El Hombre de Hierro' y 'Tarzán, el Hombre Mono'. La primera, como es público y notorio, nos llegó prestigiada por los éxitos de público y crítica logrados en el extranjero. Además de sus grandes méritos artísticos y técnicos, acentuaba el interés del tema, su semejanza con la lucha del pueblo polaco y su líder Lech Walesa, por su libertad y religión. En tanto que 'Tarzán' y sus aventuras en la selva, con la incitante 'Mujer 10', Bo Derek, motivaron una maliciosa y hábil campaña de publicidad erótica, acerca de las presuntas audacias del simio prendado de la bella vampiresa. La 'madurez' con que el público 'adulto' respondió al estreno de ambos filmes, se puso de manifiesto en las respectivas cifras de boletería: mientras el 'mono y su dama' captaron más de 10 mil espectadores en un solo día, por su parte 'El Hombre de Hierro' no llegó a acumular un millar: apenas 937 espectadores. El gorila 'seductor' venció ampliamente al adalid de la libertad.

Los comentarios huelgan. Nada se puede agregar a los anteriores pensamientos que hemos extractado, ya que hablan por sí mismos. Hemos de remarcar que el temido Ente argentino se disolvió y supuestamente la Censura también, pero he aquí que en plenos años '90, luego de anunciarse la emisión de la anteriormente nombrada La Última Tentación de Cristo por un canal de cable, la película se levantó sin motivos convincentes. Tiene razón Roger Manvell: la censura está aquí y ha llegado para quedarse.

Así que si vamos a rebajarnos a la altura intelectual de una persona, será mejor que esta persona posea las cualidades que aconsejan en la misma Junta de Censores británica: "una educación de primera clase; conocimiento de la vida y experiencia del mundo; sentido común; sentido del humor; penetración imaginativa en las reacciones del público agregando a esas cualidades que deben ser subrayadas por dos elementos: gusto por el cine y un saludable disgusto por la censura."

LAS PELÍCULAS PROHIBIDAS EN ARGENTINA

Generalmente se supone que las principales candidatas a la prohibición eran las películas sobre (o con) sexo. La investigadora Maria E. de las Carreras determinó que de los poco más de 700 films prohibidos por el Ente, sólo unos 120 fueron proscritos por su contenido sexual mientras que el doble cayeron por incluir escenas de "violencia y terror". El resto son las de contenido político "subversivo" (como se las llamaba en esa época - eso incluía las que ahora se llamarían "políticamente correctas"- o las que te tenían problemas con alguna institución específica (el ejército con MASH o la Iglesia con La vida de Brian)

Las películas que se prohibieron en esa poco clara categoría de "violencia y terror" iban desde cosas altamente ingenuas, como la fábula fantástica Espíritus Vengadores (Shadow of the Hawk, 1976) hasta clásicos de la violencia gratuita como Caníbal Holocausto (Cannibal Holocausto, 1979) En su momento tampoco se vieron en cines argentinos desde dudosos subproductos como El Anticristo (L'Anticristo, 1974) hasta grandes clásicos como Mad Max (Mad Max, 1979)
Es interesante lo que pasó con Mad Max, porque ilustra una metodología que se aplicó a muchas otras cintas. Si bien en un primer momento se la prohibió directamente, se le dio una nueva oportunidad para calificarla. Finalmente fue autorizada (como Prohibida para menores de 18) con severos cortes, que redujeron su duración en cuatro minutos. En definitiva la prohibición fue un "apriete" a los distribuidores para que presentasen a recalificación una copia sin las escenas que molestaban.

Rojo Profundo, de Dario Argento:
Lo mismo pasó con Rojo Profundo (Profondo Rosso, 1975) que fue prohibida para todo público, pero en su misma ficha -y con la firma de M.P. Tato- se señala "si la empresa acepta efectuar cortes en los actos 1º, 2º, 3º, 5º, 7º y 9º podría ser calificada como PM18". Obviamente las distribuidoras aceptaban este tipo de imposiciones, porque de lo contrario perdían el dinero invertido en los derechos de cada película.

Otras películas fueron cortadas directamente -como Alien, el octavo pasajero (Alien, 1978), Los cazadores del Arca perdida (Raiders of the Lost Ark, 1981) o La reencarnación de los zombies (Zombie 2, 1979)- sin que mediase el trámite previo de la prohibición. Rastrear qué escenas llegaron a ser prohibidas de esas y de otras películas, quedará para una compleja investigación posterior, dificultada por la casi nula información oficial y porque en los últimos años de la censura era muy común que las distribuidoras cortaran las películas voluntariamente antes de presentarlas frente al Ente, como para "aceitar" un poco el trámite.
Lo cierto es que si bien el Ente de Calificación funcionó desde 1969, las prohibiciones al cine de género -salvo alguna perdida excepción- no comenzaron hasta que asumió Tato frente al organismo. Este tipo -que reconocía sus simpatías con el fascismo y su ligazón a medios ultracatólicos- tenía sus manifiestas aversiones, al punto que prohibió varias películas de artes marciales porque aseguraba que sólo servían de excusa para mostrar "manoseos homosexuales" (sic) También demostró su odio hacía las películas de vampiros -que alguna vez calificó como "subversivos"- prohibiendo títulos como Pruebe la sangre de Drácula (Taste the Blood of Dracula, 1970), Los ritos satánicos de Drácula (The Satanic Rites of Dracula, 1973), Los siete vampiros de oro (The Legend of the Seven Golden Vampires, 1973), Circo de vampiros (Vampire Circus, 1972) o Drácula el último romántico (Dracula, 1973) Esta última la prohibió cuando ya había sido estrenada -con calificación de una gestión anterior- y luego la volvió a autorizar "previa eliminación del texto final que quisiera reivindicar la historia transcurrida en Transilvania" (textual de la ficha de calificación) Por eso la película finalmente se vio ¡Pero sin final!

La misma suerte corrió, entre otras, Carrera contra el diablo (Race With the Devil, 1975) a la que le tiraron abajo la última escena donde los villanos terminaban bien parados. En definitiva, no aceptaba los films donde "ganaran los malos" o, al menos, estos no recibieran "su justo castigo".
Pero mas allá de los rayes de Tato, hay que tener en cuenta que el tipo se jubiló en 1978 y las prohibiciones al cine de género continuaron -con matices, es cierto- hasta 1983. Por lo tanto no era sólo un problema personal, sino una política de estado.

Incluso el realizador Bernardo Arias -a quien Tato le prohibió dos de sus films: Allpakallpa (1973) y El Inquisidor (1974)- pinta al mítico censor como alguien menos apasionado, como un tipo que sólo aceptó controlar el Ente "para conseguir un puestito y la plata". Según el realizador, Tato "era muy atorrante en ese sentido, más bien era un sinvergüenza que mala persona", y que en definitiva, la mayoría de las prohibiciones las realizaba no por convicción, sino para complacer a sus superiores. Arias conocía bien al censor -lo define como "un amigo"- ya que Tato lo usaba como intermediario para enviarle cartas a su hijo residente en la Cuba socialista. Como Arias tenía un constante ida y vuelta entre Argentina y Perú, podía despachar las cartas desde Lima sin que cayeran en los servicios de inteligencia y de esa manera echar por tierra el prestigio del titular del Ente de Calificación.

POR QUÉ SE PROHIBIAN

Es claro que el objetivo del gobierno era controlar la exhibición cinematográfica que en aquellos tiempos era política y económicamente mucho más importante que ahora. Por ejemplo en 1973 se cortaron 63.049.926 entradas, mientras que actualmente apenas se vende la mitad. Y sumado al crecimiento de la población, se pasó de un promedio anual de 2,7 a 0,8 entradas por habitante.

La disminución en la cantidad de los estrenos (el promedio pasó entre 1973 y 1975, de 360 a 250 películas anuales) es también un logro de la censura, que en 1975 salió a justificar su accionar alegando que la prohibición de films extranjeros implica un importante ahorro para el país. "Cuando sean 200 las películas prohibidas se podrá estimar el ahorro de divisas para la Nación en cifras que alcancen el orden de 1.500.000 dólares".

Mas allá del verso presuntamente nacionalista, está claro que los censores tenían también un fuerte control sobre la producción local, sin demasiadas prohibiciones pero con mucha censura previa (control y modificación de guiones, limitaciones de créditos y subsidios, etc.) La producción nacional se centró en producciones con "mensaje argentino, claro y cristiano" (textual, de Patolandia Nuclear) o en las apologías castrenses de Palito Ortega. El resultado fue el que se esperaba: una pantalla sin sexo, sin política, sin violencia y sin terror. Un cine dirigido y controlado, un arma cultural al servicio de la política represiva estatal.

Los poseídos de Satán - El Mariscal del Infierno, con Paul Naschy . Indudablemente las justificaciones para prohibir una película son absurdas por naturaleza, por eso los censores no se preocuparon por explicar claramente qué pasaba con cada cinta. Apenas quedan breves testimonios en notas de prensa o en las "fichas de calificación", que dan cuenta de los ridículos razonamientos. Los poseídos de Satán (El Mariscal del Infierno, 1974) fue prohibida "por contener escenas de violencia que atentan contra la moral y las buenas costumbres"; El Anticristo (L´Anticristo, 1974) y Un pacto con el diablo (Chi Sei?, 1974) por "agraviar a la religión y a la iglesia"; Los ojos azules de la muñeca rota (1973) por ofrecer "escenas de excesiva violencia y sadismo, que repugnan las buenas costumbres"; El descuartizador de Nueva York (Lo Squartatore di New York, 1982) por ser un film "mórbido y sádico"; Escondite Mortal (Snapshot, 1980) por promover "la justificación del aborto, la prostitución y las perversiones sexuales". Los ejemplos siguen, pero las excusas son similares...
La verdadera razón de las prohibiciones quizás haya que buscarlas en el concepto del escritor Román Gubern en relación al cine de terror: "tras contemplar las funciones desplegadas por el monstruo en un universo de espanto, la realidad externa recobra o refuerza su habilidad y su coeficiente de seguridad por el espectador\. En otras palabras, luego de conmovernos y de asustarnos al ver un film de terror, la realidad -la vida de todos los días- se nos muestra como confiable y tranquilizadora. Por lo tanto al vedar la exhibición de cine de terror, se está negando la posibilidad de que la realidad recobre -a través de él- su eventual aspecto tranquilizador y seguro. En un período donde el gobierno intentaba imponer el terror en la sociedad, no debía existir nada que asustase más que el propio Estado. Ni siquiera un monstruo de celuloide. Es una hipótesis retorcida, pero indudablemente bastante menos que las cabezas de los que idearon y concretaron la represión en la década del ´70.

Carrera Mortal año 2000, producida por Roger Corman: Tato prohibió (Death Race 2000, Paul Bartel, 1975), un clásico del futurismo deportivo que retrataba una sociedad fanatizada con unas carreras automovilísticas en las cuales ganan los corredores que logran atropellar más peatones. Fue autorizada un tiempo después e incluso se llegó a ver por TV (y, vale aclarar, sin que se detectara crecimiento en el número de accidentes de tránsito) Tuvo una suerte de remake como videogame a mediados de los años ´90 con el título de Carmaggedon, donde se reemplazaron los peatones por zombies para pasar los controles de las comisiones de calificación estadounidenses. En un triste e interesante caso de censura postdictadura, el juego fue prohibido por ley -la nº 16, titulada sucintamente "Prohibición del juego CARMAGGEDON"- en marzo de 1998 por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Aparentemente los diputados porteños cedieron a las presiones de algunos medios de comunicación y asociaciones de víctimas de accidentes de tránsito, que aseguraban que el juego aumentaría el numero de atropellados en la vía pública.
El artículo 4º de esta ley recuerda las viejas quemas de libros: "el Juez competente dispondrá el decomiso de los elementos cuya producción, comercialización, distribución, venta y uso se prohibe en el artículo primero, para proceder a su inmediata destrucción". Por supuesto nadie salió a hacer campaña en defensa del juego, dando por aceptada la potestad de estos diputados de velar por nuestra "salud mental" y permitiendo que hicieran aquello por lo cual se criticaba al viejo censor Tato veinte años antes.

No es fácil hacer una investigación sobre las películas prohibidas, teniendo en cuenta la falta de información oficial sobre el tema y la ausencia de investigaciones profundas y serias. La principal fuente -una lista de films prohibidos realizada por el interventor J.M. Couselo al disolver el Ente- es valiosa, aunque bastante desprolija e incompleta. También se completó el recorrido con consultas a publicaciones de la época y con las escuetas fichas de calificación de las películas, donde a veces se acotaban informaciones sobre las características de cada cinta. En pocas palabras, aún no existe un listado completo y definitivo de films prohibidos en Argentina.

Acá presentamos una lista parcial de films de género (terror, artes marciales, etc.) censurados, ordenados por el título con el que se presentaron a calificación (que en algunos casos difiere con el que se conoció en ediciones en video o proyecciones en TV)

- El Anticristo/ El falso Anticristo (L´Anticristo, Alberto de Martino, 1974) Prohibida en 1975, finalmente autorizada en 1986.
- El bebé infernal (I Don´t Want To Be Born/ The Devil Within Her, Peter Sasdy, 1975). El film cayó en manos de la censura en 1976 pero no recibió ninguna calificación, lo que en la práctica equivale a una prohibición.
- El Boxeador Invencible (Ma Yong Zhen, Hsuehli Pao, 1972). Originalmente autorizada, su certificado fue cancelado en 1974.
- Caníbal Holocausto (Cannibal Holocausto, Ruggero Deodato, 1979). Fue prohibida en 1981. En 1984 fue autorizada con la nueva legislación y recibió la calificación de "Exhibición Condicionada", es decir que fue autorizada sólo para ser vista en el recientemente creado circuito de cines porno.
- Carrera Mortal 2000 (Death Race 2000, Paul Bartel, 1975). Prohibida en 1976.
- Carrie, extraño presentimiento (Carrie, Brian de Palma, 1976). Prohibida en 1977, posteriormente autorizada (PM 18) con cortes.
- La casa del exorcismo (The House of Exorcism/ La casa dell´esorcismo, Mickey Lion, 1973). Prohibido en 1978.
- Centinela de los malditos (The sentinel, Michael Winner, 1977). Prohibido en 1977.
- Circo de Vampiros (Vampire Circus, Robert Young, 1972) Originalmente autorizada -con cortes- como Prohibida para Menores de 18 años y estrenada en marzo de 1973. El certificado de exhibición fue cancelado por Tato en 1974.
- Cuerpos Invadidos (Videodrome, David Cronenberg, 1983). Prohibida en 1983 a pesar de ser presentada por la distribuidora con 5 minutos menos de lo que duraba originalmente. Posteriormente fue autorizada.
- El descuartizador de Nueva York (The New York Ripper / Lo Squartatore di New York, Lucio Fulci, 1982). Prohibida en 1982. Posteriormente autorizada (PM 18) con cuatro minutos menos.
- Drácula, el último romántico (Dracula, Dan Curtis, 1973). Prohibida para todo público en 1974, posteriormente autorizada (PM 18) sin el texto final.
- Embrujada (Armando Bo, 1969) Esta película -presentada a calificación en 1971 con 85 minutos- tuvo varios inconvenientes con la censura, que retrasaron su estreno varios años. Finalmente recibió su certificado (PM 18). Sin embargo el 12 de octubre de 1976 Tato canceló el certificado, "aconsejando calificarla como exhibición prohibida" . No se sabe que pasó en los días siguientes, pero el 22 de octubre se decidió ratificar la calificación anterior, estrenándose el 18 de noviembre con 70 minutos. La ficha depositada en el Ente señala cortes en los actos 2º, 4º, 5º, 7º, 8º, 9º y en la cola promocional.
- Escondite Mortal (Snapshot / The Day After Halloween, Simon Wincer, 1979). Prohibida en 1980.
- Espíritus vengadores (Shadow of the Hawk, George McCowan, 1976). Prohibido en 1977, autorizado en 1984 (Solo Apta Mayores de 13 años)
- Esquizofrenia (Schizo, Pete Walker, 1977). Prohibida en 1978.
- Exorcista II: El hereje (Exorcist II: The Heretic, John Boorman, 1977). Fue prohibida en 1977 y autorizada (SAM 18) en 1984 con muchas escenas cortadas. Las autoridades debieron salir a aclarar que los 17 minutos que faltaban fueron producto de una "modificación de la empresa distribuidora".
- Fanatismo diabólico (The Fiend/ Beware My Brethren, Robert Hartford-Davies, 1971). Autorizada en 1974 prohibida poco tiempo después por Tato.
- Festín Macabro (Tender Flesh/ Welcome to Arrow Beach, Laurence Harvey, 1974). Prohibida por Tato en 1978.
- Frankenstein/ Orgía para Frankenstein (Flesh for Frankenstein, Paul Morrisey, 1974). Prohibida para todo público en 1980. En 1982 fue autorizada (PM 18) con cortes.
- Frankenstein 80 (Frankenstein 80, Mario Mancini, 1972). Prohibida en 1974.
- Furia (The Fury, Brian de Palma, 1978) Prohibida en 1978 , pocos meses después fue autorizada (PM 18) con cortes
- La generación de Proteo (Demon Seed, Donald Cammel, 1977). Prohibida en 1977.
- Granja Macabra (Motel Hell, Kevin Connor, 1980). Prohibida en 1981.
- El inquisidor /El Fuego del Pecado (Bernardo Arias, 1974) Fue prohibida por Miguel Paulino Tato en 1975. Está documentada la existencia de un pedido de recurso de amparo, presentando por los productores locales, similar al planteado por la película Piedra Libre (la cual lo obtuvo y por eso pudo ser estrenada) Pero ciertamente Arias no es Torre Nilsson. El amparo fue denegado por el juez federal Juan Octavio Gauna a comienzos de 1977. Cuando Bernardo Arias le preguntó a su amigo Tato porqué había prohibido su película, éste sólo respondió "¡Por mala!". Recién se estrenó en 1986.
- Juego mortal (Death Game, Peter S. Traynor, 1977). Prohibida en 1978.
- Los Karatistas Sangrientos (Chi Ha, Cheng Cheng Ho, 1973) Originalmente autorizada, se canceló su certificado en 1974.
- Mad Max (Mad Max, George Miller, 1979). Prohibida en 1980, dos años después autorizada (PM 18) con 3 minutos menos.
- La Maldición (Crash!, Charles Band, 1978). Prohibida en 1977.
- Maníaco (Maniac, William Lustig, 1980). Prohibida en 1980, aunque posteriormente fue autorizada (PM 18) con 6 minutos menos que la duración original.
- Manitou (The Manitou, William Girdler, 1978). Prohibida en 1978.
- La marca de la pantera (Cat People, Paul Schrader, 1982). Prohibida en 1982.
- Me llaman el destructor (Call Him Mr. Shatter, Michael Carreras, 1975) Originalmente prohibida, luego autorizada con varios cortes (1976).
- Mensajero de Satanás (Evilspeak, Eric Weston, 1982) Prohibida en 1982.
- El miedo tiene mil ojos (Fear has 1000 Eyes/ Skräcken har 1000 Ögon, Torgny Wickman, 1970) Prohibido en 1973. Para confirmar la regla, único film fantástico prohibido en las administraciones pre-Tato.
- El monstruo de Londres (I Monster, Stephen Weeks, 1971). Prohibida para todo público en 1975. Posteriormente autorizada (PM 18) con cortes.
- El monstruo está vivo (It´s Alive, Larry Cohen, 1974). Prohibida en 1975.
- Muerte de la noche (Deathdream / Death of Night, Bob Clark, 1972). Prohibida Tato en 1977, posteriormente autorizada (PM 18) con cuantiosos cortes.
- Muñeca Mortal (Hei Lu, Huan Feng, 1972). Originalmente autorizada, se canceló su certificado en 1974. La Naranaja Mecánica, ultraviolento clásico de Stanley Kubrick
- La naranja mecánica (A clockwork orange, Stanley Kubrick, 1971) Originalmente fue calificada como PM 18 con cortes, pero como existía una cláusula de Kubrick que no permitía ningún corte, esa decisión se convirtió en una virtual prohibición. A fines de 1973 fue autorizada por Octavio Getino (PM 18) sin cortes, llegando a estrenarse. Al cambiar las autoridades del Ente, se vuelve a solicitar la copia de la película para realizar cortes, concretando un nuevo veto. Finalmente el asunto quedo saldado por Tato, quién canceló definitivamente el certificado de exhibición.
- La noche de los mil gatos (René Cardona Jr., 1972) Originalmente autorizada (PM 18) en 1973. Posteriormente se canceló el certificado.
- Los ojos azules de la muñeca rota (Carlos Aured, 1973). Prohibida en 1974.
- Orgía de horror y locura (The Rocky Horror Picture Show, Jim Sharman, 1975). Prohibida en 1979.
- La otra vida de Audrey Rose (Audrey Rose, Robert Wise, 1977) Prohibida en 1978. Posteriormente autorizada con cortes (PM 18).
- La pandilla abominable (The Hill Have Eyes, Wes Craven, 1977). Prohibida en 1978.
- Pánico a medianoche / Ultraje al amanecer (Last House on the Left, Wes Craven, 1972) Prohibida por en 1974. Varios años después autorizada PM18 con cortes.
- El perfume de la dama de negro (Il profumo della signora in nero, Francesco Barrili y M D´Avac, 1973). Prohibida en 1975.
- Phobia (Phobia, John Houston, 1980). Prohibida en 1981.
- Piraña (Piranha, Joe Dante, 1978). Fue prohibida para todo público en 1979, pero posteriormente autorizada (PM 18) con cortes.
- Los poseídos de Satán (El Mariscal del infierno, León Klimovsky, 1974). Prohibida en 1975.
- Prueba la sangre de Drácula (Taste the Blood of Dracula, Peter Sasdy, 1970). Originalmente autorizada (PM 18), el certificado de exhibición fue cancelado en 1975.
- ¿Quién puede matar a un niño? (Narciso Ibañez Serrador, 1975) Exhibición prohibida en 1977. Recién autorizada (PM 18) en 1982, con varios cortes (incluyendo la escena final).
- La rebelión de los perros (Dogs/ Slaughter, Burt Brinckerhoff, 1976). Prohibida en 1977.
- La residencia macabra (Black Christmas, Bob Clark, 1975). Prohibida para todo publico en 1977. Posteriormente autorizada (P.M. 18) con cortes.
- Los ritos satánicos de Drácula (The Satanic Rites of Dracula/Count Dracula and His Vampire Bride, Alan Gibson, 1973) Originalmente autorizado en 1973, fue prohibido en 1975.
- Rojo Profundo (Profondo Rosso, Dario Argento, 1975) Posteriormente autorizada (PM 18) con muchísimos cortes.
- Ruby (Ruby, Curtis Harrington, 1977). Prohibida en 1978, posteriormente autorizada (PM 18) con cortes.
- Las siamesas diabólicas (Sisters, Brian de Palma, 1973). Prohibida en 1975, estrenada en 1979 con un recorte de 3 minutos.
- Los siete vampiros de oro (The Legend of the Seven Golden Vampires, Roy Ward Baker, 1973). Prohibida en marzo de 1975.
- Sin temor al demonio (Fear no Evil, Frank Laloggia, 1981). Prohibida en 1982.
- Suspiria (Suspiria, Dario Argento, 1977) Prohibida en 1977, autorizada recién en 1983 (PM 18).
- Terror a medianoche (Nightmares, John Lamond, 1980). Prohibida para todo público en 1982. Posteriormente autorizada (PM 18) con once minutos menos que la versión original.
-Tinieblas (Tenebrae, Dario Argento, 1982). Prohibida en abril de 1983, en los estertores finales del gobierno militar. A pedido de la distribuidora se sometió a reconsideración en el mes de julio -apenas a tres meses de las elecciones presidenciales- sin cambiar el veredicto.
- Tintorera (René Cardona Jr., 1977). Prohibida en 1978, posteriormente autorizada (PM 16) con cinco minutos menos.
- Trágico fin de semana (Death Weekend/The House by the Lake, William Fruet, 1976). Prohibida en 1978, posteriormente fue autorizada con cortes.
- El trío infernal (Le Trio Infernal, Francis Girod, 1974). Prohibida para todo público en 1975. Autorizada (PM 18) en 1982 con cortes -siete minutos menos- pero quedó tan confusa que tuvieron que agregarle una leyenda final para explicar lo que había quedado.
- La Tumba de la Momia (Blood from the Mummy´s tomb, Seth Holt/ Michael Carreras, 1972) . Autorizado en 1972, su certificado de exhibición fue cancelado en 1975.
- Un pacto con el diablo (Chi Sei?/ Beyond the Door, O. Hellman y R. Barret, 1974). Prohibida en 1975.
- Un viaje al más allá (Journey Into the Beyond, Rolf Olsen, 1977). Documental "mondo" prohibido en 1977.
- Viento de Muerte (Meng Hu Xia Shan, Ng See Yuen, 1973). Prohibida en 1974.
- Violación en el último tren de la noche/Violencia en el último tren de la noche (L´ ultimo treno della notte, Aldo Lado, 1975). Prohibida para todo público en 1982. Posteriormente autorizada (PM 18) con nuevo título (cambiando violación por violencia) y con cortes que le restaron tres minutos.
- Zombie, el amanecer de los muertos (Down of the Dead, George Romero, 1979).Prohibida en 1980.

Bibliografía
Film (Roger Manvell)
Heraldo del Cine, nº 2.608 (15-1-82)

María Callas, “La Divina”

Escena del filme "Medea" (1969) Dirección: Pier-Paolo Pasolini
Una Eva y dos Adanes: entre Meneghini y Onassis, la Diva. "Sì, mi chiamano Mimì, ma il mio nome é Lucia"


María Anna Cecilia Sophia Kalogeropoulos (en griego Μαρία Άννα Σοφία Καικιλία Καλογεροπούλου) (Nueva York, 2 de diciembre de 1923 - París, 16 de septiembre de 1977), conocida como Maria Callas fue una soprano estadounidense de origen griego considerada la cantante de ópera más eminente de la segunda mitad del siglo XX. Capaz de revivir el Bel canto en su corta pero importante carrera, fue llamada (como antes la célebre Claudia Muzio) «La Divina».

Combinaba una formidable técnica del bel canto que daba flexibilidad a su caudalosa voz, que se sumaba a un timbre personal y un gran talento dramático, cualidades que le hicieron la más famosa actriz-cantante de su época. Extraordinariamente versátil, su repertorio se integraba con la ópera seria clásica, como La Vestale de Gaspare Spontini, Alceste de Gluck y Medea de Cherubini hasta las óperas de Giuseppe Verdi, Giacomo Puccini e incluso Richard Wagner y las óperas del verismo.

Sus estudios del bel canto con la soprano de coloratura española Elvira de Hidalgo le permitieron abordar papeles muy disímiles y resucitar la tradición del bel canto romántico italiano en la verdadera acepción del término y a través de la exhumación de óperas olvidadas como Anna Bolena de Donizetti.

Desafortunadamente este esfuerzo sumado a una súbita pérdida de peso aceleró el deterioro de su voz y le acarreó múltiples críticas además de acortar su longevidad vocal. El fenómeno Callas duró apenas algo más de una década, pero su irrupción en el mundo de la lírica dejó una marca imborrable y visionaria. En la definición del musicólogo Kurt Pahlen «…su canto asemeja una herida abierta, que sangra entregando sus fuerzas vitales…como si ella fuese la memoria del dolor del mundo…»[1]

Era hija de Evangelia Dimitriadis y George Kalogeropoulos, una pareja de emigrantes griegos que llegaron a Estados Unidos en agosto de 1923, asentando su domicilio en la ciudad de Nueva York.

En 1929 George Kalogeropoulos, farmacéutico de profesión, abrió un negocio familiar en un barrio griego de Manhattan y por la complejidad del apellido lo cambió por Callas. Tras la separación de sus padres, María viajó a Grecia en 1937 con su madre y hermana, volviendo a adoptar su apellido original Kalogeropoulos. Comenzó su formación en el Conservatorio Nacional de Atenas, en el que para inscribirse tuvo que falsear la edad ya que no tenía los 16 años mínimos. Estudió con la soprano Maria Trivella, y después bel canto con Elvira de Hidalgo que la formó en la tradición del romántico italiano. En 1938 hará su debut no profesional como Santuzza en Cavalleria rusticana en Atenas.

La relación entre María y su madre era difícil. La madre presionaba a María con sus clases, solicitando a sus profesores que le informasen de todos sus avances; y por otro lado comparaba a María con su otra hija, calificándola de «gorda», fea y únicamente atractiva por su voz. Años después María confesaría que su madre la apoyó únicamente para tener algún sustento económico, y que si bien admiraba su fortaleza y agradecía ese apoyo, jamás se había sentido querida por ella.

El debut de María fue en 1941 en el Teatro Lírico Nacional de Atenas con la opereta Boccaccio. Pero el primer éxito lo tendría en 1942 con Tosca en la Ópera de Atenas. Pronto cantó Fidelio, Tiefland y Cavalleria Rusticana, también en Atenas. En 1944, durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas ocupantes pierden el control de Grecia y la flota británica llega al puerto de El Pireo. Maria Kalogeropoulos decide volver a los Estados Unidos para encontrarse con su padre.

Sus éxitos no fueron muchos hasta que la quiso escuchar Edward Johnson, el director general del Metropolitan Opera House, quien le ofreció inmediatamente los principales papeles en dos producciones en las temporadas de 1946-1947: Fidelio de Ludwig van Beethoven, y Madama Butterfly de Giacomo Puccini. Para sorpresa de Johnson, María rechazó los papeles: no quería cantar Fidelio en inglés, y consideraba que el rol de "Butterfly" no era el mejor para su debut en América…

Encontró trabajo en 1946, pero continuó practicando con vigor para perfeccionar su técnica. Tomó como agente a Eddie Bagarozy y aceptó cantar la ópera Turandot en Chicago en enero de 1947 con un reparto de cantantes europeos célebres, en una compañía que fue fundada por Bagarozy y Ottavio Scotto, un empresario italiano.

María Callas mostró tener un carácter muy fuerte y determinante en sus decisiones, que se evidenciaría en el trato con su madre y más tarde con Giambattista Meneghini. Su voz en los pianos era bellísima, pero acusaba un timbre metálico que no sabía anular con técnica. En sus tiempos ella fue llamada una "soprano assoluta" o "soprano sfogato". La rápida pérdida de peso en la mitad de su carrera, el cambio constante de repertorio tan variado y a la vez sus problemas personales son citados siempre como posibles causas del deterioro de su voz.

María conoció en Nueva York al tenor italiano Giovanni Zenatello, director de la Arena de Verona quien la contrató para cantar La Gioconda de Ponchielli en ese anfiteatro. Viajó entonces a Italia en compañía de la esposa de Bagarozy, Louise, y allí conoció a su primer esposo: un acaudalado industrial de la construcción llamado Giovanni Battista Meneghini (Verona, 1896 – Desenzano del Garda, 1981), 30 años mayor que ella y factor decisivo en la gestión de la incipiente carrera de la soprano.

Su debut italiano en la Arena de Verona fue en 1947, bajo la batuta de Tullio Serafin. Su trabajo en la ópera de Ponchielli fue un éxito pero no se reflejó inmediatamente en nuevos contratos. Así, Callas se encontró nuevamente sin empleo, pero gracias al apoyo brindado por Meneghini logró continuar con sus estudios privados de canto haciendo luego una audición para Serafin en el difícil papel protagonista de Tristan e Isolda de Richard Wagner, que se iba a presentar en el teatro La Fenice de Venecia en la siguiente temporada. Logró el papel y debutó en el teatro veneciano obteniendo un clamoroso éxito que le permitió cantar Turandot de Puccini y el papel de Brünnhilde en Die Walküre (La valquiria), en las temporadas de 1948-1949.

En 1949 se casa con Meneghini y cambia su nombre a Maria Meneghini Callas. Ese año durante el receso estival europeo - el 20 de mayo de 1949 - hace su debut americano en el Teatro Colón de Buenos Aires como Turandot, Aída (sólo una función reemplazando a Delia Rigal) y Norma dirigidas por Tullio Serafin secundada por Mario del Mónaco, Fedora Barbieri y Nicola Rossi-Lemeni.

En Venecia se iba a representar la ópera I Puritani de Vincenzo Bellini (el llamado «Chopin de la ópera») con Margherita Carosio en el papel de Elvira. Una tarde María se había cansado de cantar Brünnhilde y comenzó a leer la música del personaje de Elvira. Cuando la esposa de Serafin la escuchó, se lo dijo a éste que pidió a María que se lo cantase. Por otra parte la Carosio estaba enferma y era necesario sustituirla. La mañana siguiente María cantó para el Director Musical del teatro, quien decidió que ella sería la mejor elección como Elvira. Se le dio una semana para aprender la ópera entera, una semana que además incluía tres representaciones de Die Walküre. Después de la primera representación de I Puritani el 19 de enero de 1949, María Callas se convirtió en «la voz de Italia».

Después de su Elvira en Venecia María se convirtió en una celebridad en Italia, pero todavía no se le había ofrecido ningún papel en el teatro más importante del país: La Scala de Milán. Finalmente se le ofreció un papel en la Aida de Giuseppe Verdi que Renata Tebaldi no podía realizar. Tanto María como Meneghini esperaban un gran éxito, pero cuando comenzaron las representaciones de Aída el 12 de abril de 1950 la acogida del público italiano fue fría, situación que la propia Callas notó al concluir el segundo acto y en un arrebato de cólera dejó la obra inconclusa… Para la segunda presentación, el 7 de diciembre de 1950, La Scala se rindió a María Callas, un éxito que dio origen a su seudónimo «La Divina». La temporada del 1950-1951 inició con I vespri siciliani, de Giuseppe Verdi, siendo una de las actuaciones más aclamadas y recordadas de la soprano.

El 23 de mayo de 1950 debuta en el Palacio de Bellas Artes (Ciudad de México), cantando Norma, y es en ese mismo escenario donde intercala un célebre Mi bemol al final del segundo acto de Aida conocido como "El agudo de México"[2] y en donde cantaría las dos únicas funciones de Rigoletto a lo largo de su vida.

En julio de 1952 Callas firmó un contrato de grabación exclusiva con Walter Legge, productor musical de EMI. Pocos días después Legge y su mujer, la famosa soprano alemana Elisabeth Schwarzkopf fueron a verla en La Traviata en la Arena de Verona. Tras la representación, la Schwarzkopf ofreció uno de los tributos más conmovedores: viéndose superada por María, no cantaría nunca más La Traviata. Cuando se le pidió una explicación la Schwarzkopf respondió: “¿Cuál sería el sentido de hacerlo, si otra artista lo puede hacer perfecto?”

Mujer alta y muy corpulenta, en esa época decidió bajar de peso “para hacer justicia a Medea", papel que interpretaría en La Scala dirigida por Leonard Bernstein en producción de Margarita Wallmann. Entre 1953-54 bajó más de 36 kilos (80 libras) Cuando reapareció como la tísica Violetta en la puesta en escena de Luchino Visconti de La Traviata en un primer momento ni el director orquestal Carlo-Maria Giuliani la reconoció. Era "otra mujer" y Visconti había hallado la cantante-actriz ideal para sus cinematográficas escenificaciones. Visconti la convertirá en ideal Violetta y luego en Ifigenia, Elisabetta, Anna Bolena y Amina, en La sonnambula de Bellini.

En 1954 hace su debut en Estados Unidos en la Lyric Opera of Chicago como Lucia di Lammermoor. En 1955, probablemente su mejor año escalígero, canta una Norma que adquirirá estatus legendario junto a Giulietta Simionato y Mario del Mónaco dirigida por Antonino Votto y en Berlín junto a Herbert von Karajan canta una Lucia di Lammermoor histórica para la reapertura de la Deutsche Oper Berlin. El delirio del público hace que se deba repetir el sexteto del segundo acto.[3]

El 17 de noviembre de 1955, al término de la presentación de Madame Butterfly en el Lyric Opera de Chicago, María Callas celebraba su triunfo. La audiencia continuaba aplaudiendo cuando se acercó el oficial de justicia Stanley Pringle que le presentó un requerimiento judicial por haber sido demandada por su anterior representante Eddie Bagarozy, quien esgrimía un contrato de 1947 que le designaba como único representante. Aunque no habían tenido contacto durante muchos años, Bagarozy reclamó que él tenía un porcentaje de los honorarios de Callas y que con los gastos pagados por él sumaban 300.000 dólares. El caso fue dirimido en el juzgado el 7 de noviembre de 1957 según términos que no se hicieron públicos.

Finalmente María hizo su debut en el Metropolitan Opera House el 28 de octubre de 1956 como Norma de Vincenzo Bellini. En 1957 tienen lugar la histórica exhumación de Anna Bolena de Donizetti en La Scala dirigida por Luchino Visconti junto a Giulietta Simionato y las igualmente históricas de La sonnambula de Bellini que el realizador trata como un cuento pastoral donde Maria equipara física y vocalmente a la soprano del siglo XIX Fanny Persiani. Durante la gira de la compañía primero a Colonia y luego al Festival de Edimburgo, ante el éxito de las representaciones de La sonnambula se agrega una quinta función a las cuatro programadas.[4] Maria con toda razón aduce no estar contratada más que para cuatro y deja Edimburgo por Venecia, donde la espera una fiesta de su amiga Elsa Maxwell donde - según la Maxwell - la columnista le presentó al magnate Aristóteles Onassis.[5] Se sucede otro escándalo, y la entonces desconocida Renata Scotto, de 23 años, en sólo dos días aprende la parte para consagrarse internacionalmente.[6] [7]

Un año legendario: 1958

La siguiente vez que María provocó titulares por un escándalo fue por una representación de Norma en la ópera de Roma el 2 de enero de 1958 en honor del Presidente de Italia, Giovanni Gronchi, y su esposa. Desgraciadamente, María contrajo un resfriado y se informó al teatro que se la debía substituir, pero La Scala se negaba a sustituirla. La Divina, aun contra las órdenes de los médicos, salió a escena pero tuvo claro desde la primera nota que su voz estaba en malas condiciones. Al final del primer acto, más de media audiencia no se mostraba satisfecha. María huyó rápidamente por una puerta trasera y anunció que lo había hecho porque no estaba a la altura del público milanés. Al avisar al teatro de su situación vocal, el teatro había respondido: «Nessuno può sostituire la Callas» («Nadie puede sustituir a la Callas») lo que enfureció al público milanés. El público estaba rabioso, pero María fue excusada cuando recibió la llamada de la Señora Gronchi, quien le aseguró que ni ella ni su marido se habían ofendido. Tres meses después María cantaría junto al joven tenor canario Alfredo Kraus en Lisboa una de las representaciones más aclamadas de La Traviata de Verdi. Esta función dirigida por Franco Ghione el 27 de marzo de 1958 es considerada - pese a su sonido precario - como la mejor grabación de esta ópera. Se han descubierto fragmentos filmados de esas funciones[8]

Ese mismo año su arte llegó a distintos lugares del mundo: Chicago, Berlín, Viena, Filadelfia, Washington, Dallas, Colonia, Edimburgo. A mediados de dicho año María Callas representa en el Covent Garden de Londres La Traviata con Cesare Valetti. Cerró este especial año con un recital en directo celebrando su debut en la Ópera Garnier de París el 19 de diciembre, que fue transmitido a más de una docena de países en Europa[9] y que inició su relación entrañable con la ciudad donde terminaría sus días.

Hacia fines de 1958 Rudolf Bing - director del Metropolitan Opera donde ella había debutado en 1956 - quiere contratarla para La traviata y Macbeth, dos óperas muy diferentes para las cuales no llegaron a un acuerdo.[10] [11] La noche del debut de Callas en Medea en Dallas, le envió un telegrama terminando su contrato. Callas, enfurecida, convoca a la prensa y canta una legendaria Medea junto a Jon Vickers y la joven Teresa Berganza.[12] [13] Posteriormente Bing dirá que Callas fue la artista más difícil de tratar en su carrera de director de ópera, y que era tan inteligente que siempre terminaba haciendo su santísima voluntad.[14] [15] La cancelación de Macbeth catapultó al estrellato a quien la reemplazó, la austríaca Leonie Rysanek. Pese a todo, Bing y Callas se reconciliaron en la década del 60 y Callas retornó al Met en 1965 por dos funciones de Tosca, funciones que junto a las de Covent Garden serían sus últimas en un escenario de ópera.

El 3 de noviembre de 1959 María Callas hizo sus maletas y dejó a su marido Giovanni Meneghini por el magnate naviero griego Aristóteles Onassis, un idilio que la prensa de la época difundió exhaustivamente. Esta tortuosa relación sentimental se convertiría en una verdadera «tragedia griega». La soprano se retiró durante un breve tiempo mientras duraba su relación con Onassis, y a su regreso (por falta de práctica, y excesiva vida social) a nadie se le escapó que su voz había perdido fuerza y evidenciaba agravados los signos de decadencia que ya se habían advertido años antes.

Por aquel tiempo (1961) María representaba Medea en Epidauro y en La Scala. No tenía buena voz y el 11 de septiembre de 1961, durante el primer acto en el dueto con Jasón (personaje interpretado por Jon Vickers), la audiencia comenzó a pitar. María ignoró el alboroto hasta que llegó la escena donde ella denuncia a Jasón con la palabra «Crudel!» (¡Cruel!) Después del primer «Crudel!» paró de cantar, miró al público y le dirigió su segundo «Crudel!»; hizo una pausa y comenzó otra vez con las palabras: «Ho dato tutto a te» («Te lo he dado todo») haciendo un gesto como si amenazara con el puño a la galería; la audiencia paró de silbar y María recibió una ovación clamorosa al final. En mayo de 1965 la voz de Callas volvió a ser objeto de disputas. Estaba representando Norma en la Ópera de París[16] con Fiorenza Cossotto como Adalgisa. Cossotto sabía que María estaba extenuada, por lo que decidió derrotarla en escena. La noche de la última representación de Norma el 29 de mayo, María estaba más débil y Cossotto se ensañó con ella e hizo del gran dueto un duelo entre ambas. Al final, cuando el telón cayó María se hundió y fue llevada inconsciente a su camerino.

En 1965 la Callas realizó su última representación de ópera con Tosca en el Covent Garden londinense junto a su compañero de escena clásico el baritono Tito Gobbi.[17] Tenía 41 años. En 1966 renuncia a la ciudadanía estadounidense y toma la nacionalidad griega. De esta manera técnicamente anulaba su matrimonio con Meneghini. Tenía la esperanza de que Onassis, a quien en verdad amaba, le propusiese matrimonio, pero Onassis nunca la complació bajo diversos pretextos. El 20 de octubre de 1968 Onassis abandonó abruptamente a Callas para casarse con Jacqueline Kennedy, la viuda del presidente norteamericano John Fitzgerald Kennedy asesinado en Dallas. Callas, herida en lo más profundo de su orgullo, nunca pudo superar el mal trance por el abandono de Onassis y jamás se lo perdonó. En junio de 1969, María empezó a trabajar en el film Medea,[18] no inspirado en la ópera de Cherubini ni en la tragedia de Eurípides, sino en el mito de Medea según la visión primitiva y barbárica[19] de Pier-Paolo Pasolini.[20] Es un papel hablado donde no canta. Filmada en Turquía y en Pisa trabajaba duramente, tan duro que un día se desmayó después de correr en una escena bajo el intenso sol. Este film tuvo fría recepción y fue considerado un "succes d'estime" en vista de los dos grandes personajes que se habían aliado. No obstante, con el tiempo el film pasó a la historia como uno de los mejores de Pasolini y contó con difusión a nivel internacional.[21]

El 25 de mayo de 1970 tuvo que acudir corriendo al hospital y se anunció que había querido suicidarse con una sobredosis de barbitúricos. Por aquel tiempo tomaba más somníferos para dormir y más barbitúricos para encontrar paz. En 1971-72 intenta dedicarse a la dirección escénica con una puesta de Las vísperas sicilianas que no alcanzó éxito y luego impartiría una serie de hoy legendarias clases magistrales[22] en la Juilliard School de Nueva York que inspirarían el drama teatral Master Class del dramaturgo Terence McNally que mostrarían el precario estado de su voz.

Se había instalado definitivamente en París en la más completa soledad, y allí permaneció hasta su muerte a los 53 años en su apartamento de la Avenue Georges Mandel 36 (y Rue des Sablons) cerca del Arco de Triunfo (hoy esa sección lleva el nombre "Allée Maria Callas") Esta etapa sería recreada en la película Callas Forever, dirigida por su amigo Franco Zeffirelli.

Últimas actuaciones, retiro y muerte

María Callas volvió a los escenarios en 1973 con Giuseppe di Stefano. Por primera vez en ocho años volvía a cantar en público. A principios de enero de 1973 Alexander, el hijo favorito de Aristóteles, fallece en un accidente. Además, el matrimonio de Onassis con Jackie iba de mal en peor. Él intentó reconquistar a Callas a pesar de estar todavía casado con Jackie Kennedy, pero ella no quiso (o al menos no intentó) volver con él y lo rechazó cuando se encontraron en octubre de 1973 en París, donde ella residía. Con la voz apenas una sombra de lo que había sido, quedó claro desde el primer concierto en Hamburgo el 25 de octubre que la gira sería un desastre artísticamente. Callas y Di Stefano tenían como acompañamiento al piano al anciano Ivor Newton. Newton comenzó a tener vértigos en la calle y a hacer conjeturas sobre su muerte. Una vez dijo a Robert Sutherland, quien pasaba las páginas de sus partituras: «Si tengo un ataque de corazón mientras María está cantando una nota alta, tienes que dar un empujón fuerte a mi banqueta y continuar tú como si nada hubiera pasado». María rechazó discutir con Newton temiendo que lo podía matar con la tensión. Sutherland en ocasiones les acompañó cuando la gira viajó a los Estados Unidos. El concierto final tuvo lugar el 11 de noviembre de 1974 en Sapporo.[23] Era el último lugar del planeta donde se escucharía cantar a María Callas.

El 16 de septiembre de 1977 María se despertó en su casa de París. Desayunó en la cama y fue hacia el cuarto de baño. Tenía un dolor punzante en el costado izquierdo y se desmayó. Fue llevada otra vez a la cama y bebió un café fuerte. Reclamaron la presencia del médico, que salió inmediatamente hacia la residencia de María, que murió antes de que llegara. Su funeral tuvo lugar el 20 de setiembre y su cuerpo fue incinerado en el cementerio parisino de Père Lachaise. Las razones de su muerte quedan poco claras: oficialmente se trató de una «crisis cardíaca», pero no se descarta que se suicidara ingiriendo una dosis masiva de tranquilizantes [cita requerida]. Su urna fúnebre fue robada y encontrada unos días más tarde. Tras su recuperación, se dispersaron sus cenizas en el Mar Egeo, de acuerdo a su voluntad según su hermana Evangelia.

Legado artístico

Con un registro de soprano que abarcó tres octavas, afrontó una amplia gama de papeles desde el bel canto al de soprano dramática, siendo su tipología vocal muy peculiar y difícil de clasificar tanto por su particular timbre de voz (que no era bello según los cánones establecidos) como por sus agudos a veces estridentes y sus graves en voz de pecho. Tenía una sorprendente capacidad de matizar, lo que ha llevado a algunos críticos a considerarla como soprano sfogato, una voz capaz de alternar entre registros de soprano aguda como de contralto con gran agilidad, siendo heredera directa de María Malibrán y Giuditta Pasta, las musas de Vincenzo Bellini. El mayor don de la Callas se hallaba en su innata musicalidad que le permitía internarse instintivamente en el universo personal de cada compositor sin importar los defectos vocales, en los que a veces incurría. Callas supo hacer de sus defectos sus mayores virtudes. Magnética en escena, no fue sólo una gran soprano con dotes vocales inusuales, sino también una gran actriz que supo encarnar sus personajes de un modo único. Demostró la vigencia de la ópera con interpretaciones casi cinematográficas. Poseyó una intuición artística infalible que se apoyó en un gran trabajo a menudo apoyado en directores de la talla de Luchino Visconti y Franco Zeffirelli. Desafortunadamente parte su fama no obedeció únicamente a razones artísticas. Su vida privada y su relación con Aristóteles Onassis hicieron que ocupara las portadas de la prensa rosa cuando su carrera estaba prácticamente terminada. En realidad, después de iniciar su relación con Onassis su carrera como prima donna entró en declinación. Más allá de anécdotas sin interés, se olvida todo lo que ha aportado al género lírico en una época en la que el público empezaba a alejarse de los espectáculos convencionales y rutinarios.

Los grandes éxitos de su carrera, esos que le garantizan uno de los lugares más importantes en la historia de la ópera, tuvieron lugar antes de su relación con Onassis.

Callas propulsó la revaluación del género belcantista e impulsó la interpretación del verismo desde la técnica del bel canto provocando una revisión importante desde el punto musical e interpretativo. La generación que le siguió cimentó estos valores en los nombres de sopranos como Joan Sutherland, Montserrat Caballé, Leyla Gencer, Renata Scotto, Beverly Sills, Mirella Freni y las mezzosopranos Marilyn Horne y Teresa Berganza motivando un florecimiento del género lírico desde un enfoque históricamente veraz.

Repertorio

Sus máximas creaciones fueron Norma, Medea, Violetta en La traviata, Lucía y Tosca (de la que realizó la versión discográfica considerada "definitiva" en 1953), seguidas por Elvira en Los puritanos, Lady en Macbeth, La Gioconda, Il Trovatore, La Sonnambula, Anna Bolena, Ifigenia, Madama Butterfly, Turandot , Rosina en El barbero de Sevilla y Armida. En el final de su carrera en 1964 abordó Carmen en el estudio de grabación como había hecho en 1956 con la Mimí de La Boheme y la Manon Lescaut, papeles que nunca cantó en escena (tampoco la Nedda de I Pagliacci) En total cantó 47 personajes (incluyendo Smaragda en "O protomastoras" de Kalomiris en 1943, su único papel en una ópera contemporánea)

Repertorio Escénico

A) Ópera clásica y belcantista:

  • Vincenzo Bellini: Norma, I Puritani, La Sonnambula, Il Pirata
  • Luigi Cherubini: Medea papel que interpretó en la película de Pier Paolo Pasolini (sin relación con la ópera)
  • Christoph Willibald Gluck: Alceste, Iphigénie en Tauride.
  • Gioacchino Rossini: Il turco in Italia, El Barbero de Sevilla, Armida
  • Gaspare Spontini: La Vestale
  • Gaetano Donizetti: Lucia di Lammermoor, Anna Bolena, Poliuto
  • Giuseppe Verdi: Nabucco, Macbeth, Rigoletto, Il Trovatore, La Traviata, Las vísperas sicilianas, La fuerza del destino, Aida, Don Carlo, Un ballo in maschera

B) Ópera verista:

  • Giacomo Puccini: Tosca, Turandot, Madama Butterfly, [[Suor Angelica]](1 rep. 1940)
  • Umberto Giordano: Andrea Chénier, Fedora
  • Pietro Mascagni: Cavalleria rusticana (Santuzza)(1939 y 1944)
  • Amilcare Ponchielli: La Gioconda
  • Arrigo Boito: Mefistofele (3 rep. en 1954)

C) Ópera alemana (en italiano) y otras

  • Beethoven: Fidelio (11 representaciones en 1944 en Atenas al principio de su carrera)
  • Richard Wagner: Tristán e Isolda, Parsifal, La Valquiria
  • Eugen d'Albert: Tiefland (Martha, 1944, Atenas)
  • Carl Millocker: Der Bettelstudent (Laura) (Atenas, 1945)
  • Haydn: Orfeo ed Euridice (2 en 1951)
  • Mozart: El rapto en el serrallo (4 rep en 1952)
  • von Suppe: Bocaccio (debut profesional 1939, Atenas)

Las 15 óperas más representadas por Callas

1 - Norma - 89 funciones (1948-1965)

2 - La traviata - 63 funciones (1951-1958)

3 - Tosca - 51 funciones (1942-1965)

4 - Lucia di Lammermoor - 46 funciones (1952-56)

5 - Aida - 33 funciones (1948-1953)

6 - Medea - 31 funciones (1953-62)

7 - Turandot - 24 funciones (1948-49)(+ grabación en 1957)

8 - La Sonámbula - 22 funciones (1955-57)

9 - Il trovatore - 20 funciones (1950-56)

10 - I Puritani - 16 funciones (1949-55)

11 - La gioconda - 13 funciones (1947-53)

12 - Cavalleria rusticana - 13 funciones (1939-1944)

13 - Anna Bolena - 12 funciones (1957-58)

14 - Tristan e Isolda - 12 funciones (1947-1950)

15 - Las vísperas sicilianas - 11 funciones (1951-52)

Los restantes 32 personajes recibieron menos de 10 funciones cada uno.[27]

Cronología de principales grabaciones de estudio y en vivo de óperas completas[28]

La carrera discográfica comercial de Callas comienza en noviembre de 1949 con un disco de la Cetra donde canta el Liebestod, arias de Verdi y Bellini y finaliza con tomas de EMI en marzo de 1969.

(En negrita aquellas grabaciones registradas en estudio)

1949

  • Verdi, Nabucco, Vittorio Gui, Napoles

1950

  • Wagner, Parsifal, Vittorio Gui, Roma
  • Verdi, Il trovatore, Guido Picco, México City

1951

  • Verdi, Aida, Oliviero de Fabritiis, Palacio de Bellas Artes, México City
  • Verdi, Las vísperas sicilianas, Erich Kleiber, Florencia

1952

  • Ponchielli, La Gioconda, Antonino Votto, Fonit Cetra
  • Rossini, Armida, Tullio Serafin, Florencia
  • Bellini, I Puritani, Guido Picco, México 1952
  • Verdi, Rigoletto, Umberto Mugnai, México 1952
  • Puccini, Tosca, Guido Picco, México, 1952
  • Verdi, La traviata, Umberto Mugnai, México, 1952
  • Bellini, Norma, Vittorio Gui, Covent Garden, London, 1952
  • Verdi, Macbeth, Victor de Sabata, La Scala, Milan, 1952

1953

  • Verdi, La traviata, Gabriele Santini, Fonit Cetra, 1953
  • Bellini, I puritani, Tullio Serafin, EMI, 1953
  • Mascagni, Cavalleria Rusticana, Tullio Serafin, EMI, 1953
  • Verdi, Aida, John Barbirolli, Covent Garden Londres, 1953
  • Puccini, Tosca, Victor de Sabata, EMI, 1953
  • Cherubini, Medea, Vittorio Gui, Florencia, 1953
  • Cherubini, Medea, Leonard Bernstein, La Scala, Milan, 1953
  • Bellini, Norma, Antonino Votto, Trieste 1953
  • Donizetti, Lucia di Lammermoor, Tullio Serafin, EMI

1954

  • Leoncavallo, Pagliacci, Tullio Serafin, EMI, 1954
  • Spontini, La vestale, Antonino Votto, La Scala, Milan, 1954
  • Gluck, Alceste, Carlo Maria Giulini, La Scala, 1954
  • Donizetti, Lucia di Lammermoor, Herbert von Karajan, La Scala 1954
  • Bellini, Norma, Tullio Serafin, EMI 1954
  • Rossini, Il turco in Italia, Gianandrea Gavazzeni, La Scala 1954

1955

  • Giordano, Andrea Chenier, Antonino Votto, La Scala 1955
  • Verdi, La traviata, Carlo Maria Giulini, La Scala, Milan, 1955
  • Puccini, Madama Butterfly, Herbert von Karajan, EMI, 1955
  • Verdi, Aida, Tullio Serafin, EMI, 1955
  • Verdi, Rigoletto, Tullio Serafin, EMI, 1955
  • Donizetti, Lucia di Lammermoor, Herbert von Karajan, Opera Alemana de Berlin, 1955
  • Bellini, Norma, Antonino Votto, La Scala, Milan, 1955.

1956

  • Puccini, Tosca, Dmitri Mitropoulos, Metropolitan Opera, Nueva York
  • Verdi, Il trovatore, Herbert von Karajan, EMI, 1956
  • Puccini, La boheme, Antonino Votto, EMI, 1956.
  • Verdi, Un ballo in maschera, Antonino Votto, EMI, 1956
  • Rossini, Il barbiere di Siviglia, Carlo Maria Giulini, La Scala 1956

1957

  • Bellini, La sonnambula, Antonino Votto, EMI, 1957
  • Donizetti, Anna Bolena, Gianandrea Gavazzeni, La Scala, Milan, 1957
  • Bellini, La sonnambula, Antonino Votto, Cologne,1957
  • Puccini, Turandot, Tullio Serafin, EMI, 1957
  • Cherubini, Medea, Tullio Serafin, EMI, 1957
  • Verdi, Un ballo in maschera, Gianandrea Gavazzeni, La Scala, Milan, 1957
  • Gluck, Iphigénie en Tauride, Nino Sanzogno, La Scala

1958

  • Verdi, La traviata, Franco Ghione, Lisboa, 1958
  • Cherubini, Medea, Nicola Rescigno, Dallas 1958
  • Rossini, Il barbiere di Siviglia, Alceo Galliera, EMI 1958

1959

  • Bellini, Il pirata, Nicola Rescigno, Nueva York
  • Ponchielli, La Gioconda, Antonino Votto, EMI, 1959
  • Donizetti, Lucia di Lammermoor, EMI (version estereo)

1960

  • Donizetti, Poliuto, Antonino Votto, La Scala
  • Bellini, Norma, Tullio Serafin, EMI(version estereo)

1961

  • Cherubini, Medea, Thomas Schippers, La Scala

1964

  • Puccini, Tosca, Carlo Felice Cillario, London, 1964
  • Bizet, Carmen, Georges Prêtre, EMI 1964.
  • Puccini, Tosca, Georges Prêtre, EMI, 1964.

1965

  • Bellini, Norma, Georges Pretre, Paris
  • Puccini, Tosca, Nicola Rescigno, Paris
  • Puccini, Tosca, Georges Pretre, Covent Garden, Londres
  • Puccini, Tosca, Fausto Cleva, Metropolitan Opera