Mostrando entradas con la etiqueta crisis y cambio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crisis y cambio. Mostrar todas las entradas

Testigo incómodo

¡Pero qué bochorno, por Dior!¿Hasta cuándo?

Ahora se vienen las investigaciones sobre el pasado de Eduardo Sadous durante la dictadura -y de todos sus parientes- escraches por 6-7-8; puteadas de doña Hebe de Bonafini; reapertura de causas aunque sea por pasar un semaforo rojo; Afip, Inadi, etc. etc. (Inteligente comentario de un lector de La Nación)

Sigue la intolerancia promovida por los seudoevangélicos

Na madrugada de 4a para 5a feira, a Tenda Santa Sara Khali Tsara Antal Kóczé dirigida pelos nossos irmãos Joelmir de Oxosse e Beatriz Machado, foi invadida na madrugada por fanáticos religiosos de seitas eletrônicas que destruiram imagens e parte das dependências, chegando ao requinte de colocar chifrinhos numa das imagens da santa.

A invasão só foi descoberta na 6a feira, quando os dirigentes chegaram para realizar sua sessão.

Repetem-se assim, os atos de intolerância religiosa que vem se tornando recorrentes no Estado do Rio de Janeiro, apesar dos esforços de todos os umbandistas e candomblecistas visando poupar atos de violência religiosa.

Pelo visto todas essas ações serão inúteis, diante da ausência de uma ação dura e enérgica por parte das autoridades constituídas, a começar pelo Ministério da Justiça que comanda a Polícia Federal, que deve agir em conjunto com a Polícia Civil dos Estados e os Ministérios Públicos Federal e estaduais.

O crime de intolerância religiosa vem se alastrando no país através de fanáticos que saem das fileiras das seitas eletrônicas que proliferam graças a programas de TV que, além de agirem como caça-níqueis, ainda estimulam o ódio religioso.

Cadê a Anatel, agência reguladora que deveria fazer cumprir a Lei Geral de Telecomunicações que proibe isso?

Cadê o Ministério da Justiça, surdo, cego e mudo diante desses atos de fanatismo?

Cadê o Ministério Público, tão vigilante da Lei, mas que até hoje não se manifestou de forma vigorosa?

Não é possível que fiquemos SOZINHOS nessa luta contra a intolerância religiosa!

Estamos enfrentando máquinas de ódio religioso encasteladas em programas de rádio e TV, sob absoluta complacência do governo federal. Esses programas atuam na lavagem cerebral de gente ignorante que acaba convencida de que os seguidores dos outros credos são adoradores do demônio

Vamos agir dentro da lei, como sempre, junto ao MP, o governador Sérgio Cabral e o Secretário de Polícia Civil.

A Polícia quando quer acha criminosos. Se quiser, achará os invasores dessa Tenda. Por isso, não podemos deixar passar em branco a ação policial nesse episódio. É SUA OBRIGAÇÃO investigar e achar os invassores.

Por isso recorremos ao governador Sérgio Cabral, autoridade máxima no Estado. Isso não exime, contudo, a ação do Ministério da Justiça. A não ser que estejam esperando uma morte acontecer...

ÁTILA NUNES FILHO e ÁTILA NUNES NETO
Disque Intolerância: 21-24610055
atilanunes@emdefesadaumbanda.com.br

El señor de las semillas

por Juan de Marsilio

EN EL PRINCIPIO FUE LA SACARINA. En efecto, Monsanto & Co., fundada en 1901 en Saint Louis, Missouri, empezó fabricando sacarina para la Coca-Cola. Si hubiera seguido en eso tal vez no existieran los problemas y peligros expuestos en este libro, así como en el documental homónimo fruto de la misma investigación. Acaso por su experiencia en cine, la autora logra darle al libro un ritmo ágil, sin desmedro del rigor informativo y la abundancia de citas y referencias.

NEGOCIOS SON NEGOCIOS. Según Marie- Monique Robin, Monsanto ha puesto siempre los negocios por sobre las personas y el medio ambiente. Influyendo en científicos, funcionarios, jueces y políticos, así como también empleando la violencia, la empresa habría impuesto -primero en Norteamérica y luego en el mundo- productos químicos, en su mayoría de uso agrícola, riesgosos y hasta nocivos. Desde los `80, ha entrado en el rubro de los organismos genéticamente modificados (OGM) o transgénicos, en especial las semillas de alimentos y textiles, área en la que lidera el mercado mundial.

El primer producto-problema para Monsanto fueron los policlorobifenilos (PCB), compuestos clorados de variado uso industrial y alto poder cancerígeno. Por su uso descuidado y vertido de desechos, los PCB aumentaron la incidencia de cáncer y malformaciones genéticas en varias comunidades estadounidenses. La empresa ha perdido pleitos en reclamo de daños y perjuicios por cientos de millones de dólares. Aprendida la lección, en sus posteriores contratos de venta de herbicidas o productos transgénicos, el comprador se compromete a presentar sus reclamos sólo ante tribunales de Saint Louis.



Después vinieron los herbicidas clorados. Estudios científicos demostraron su inocuidad: los financió Monsanto. Organismos estatales de contralor de los Estados Unidos -y luego de todo el mundo- avalaron esos estudios sin revisar muy a fondo. Estos herbicidas fueron la base del "agente naranja", desfoliante esparcido por la fuerza aérea norteamericana sobre la selva vietnamita, con resultados nefastos tanto para la población como para los combatientes norteamericanos que todavía sufren los efectos. Robin anota con detalle los casos de científicos, abogados y ejecutivos que han pasado de trabajar en Monsanto a revistar en la FDA (Foods and Drugs Administration, organismo estatal encargado del control de alimentos y medicamentos) y viceversa.

Llegó el turno del Round Up, herbicida a base de un compuesto llamado Glifosato. La empresa presentó estudios que probarían la inocuidad del Glifosato puro. Pero Round Up contiene además otras sustancias que permiten que el principio activo mate las malas hierbas. No son concluyentes los estudios acerca de estas sustancias, ni del Round Up en sí mismo, ni de los compuestos resultantes de la degradación del Glifosato. Entretanto, la empresa propagandea su herbicida como seguro para el ambiente y la salud.

Más leche a menor costo

Ya en la década de los 80, Monsanto incursionó en negocios biológicos con la producción de hormona de crecimiento bovino. Se quería más leche a menor costo, para bien de productores y consumidores. Según Robin, la empresa presentó investigaciones que demostraban que la hormona es idéntica a la que los vacunos producen de modo natural. Sin embargo, las vacas tratadas con la hormona pierden peso, son menos fecundas y sus mamas se enferman. Su leche contiene pus, con residuos de los antibióticos usados para el tratamiento. Esto hace que la flora bacteriana del consumidor desarrolle resistencia a esos antibióticos, con el consiguiente riesgo sanitario. La empresa ha dado costosas batallas legales -con éxito en su país- para impedir el etiquetado que diferencie a los lácteos "biológicos" de los provenientes de vacas tratadas con hormonas.

Pero el gran paso fueron las semillas transgénicas. Un organismo transgénico es aquel en el que se implanta un gen de otra especie para lograr en el huésped características propias del organismo de origen. Al sembrar las semillas modificadas se crean nuevas variedades de especies ya existentes. De nuevo la intención es loable y práctica: producir más alimento con menos uso de agrotóxicos, con beneficio para consumidores y agricultores.

Según Robin, la realidad es más compleja. Para empezar la empresa sustenta su pretensión de inocuidad de los transgénicos en dos afirmaciones falaces. Por un lado afirma que insertar genes de una especie en otra es lo mismo que crear nuevas variedades por polinización cruzada, cosa que los agricultores y la naturaleza vienen haciendo desde siempre. Y esto no es cierto: por el método tradicional, si no hay intercambio de polen entre variedades de una misma especie o de especies afines con el aporte de toda su carga genética el híbrido no se crea. En cambio, la ingeniería genética toma un gen o genes de un organismo y los implanta en otros. Asimismo se afirma la "igualdad en sustancia" de los organismos transgénicos y los naturales. La idea es esta: al comer alimentos de origen biológico, también se ingiere su ADN; al insertar un gen en una especie cualquiera, lo que se añade es ADN de lo que se sigue que al comer por ejemplo maíz transgénico, se ingiere en sustancia lo mismo que al comer maíz natural. Lo que no se tiene en cuenta es que no hay aún técnicas para implantar genes siempre en el mismo y exacto lugar de la cadena genética del organismo receptor, por lo cual suelen surgir en las variedades transgénicas características inesperadas y negativas.

El inicio comercial de Monsanto con las semillas transgénicas fue la Soja Round Up Ready, resistente al herbicida a base de Glifosato que elabora Monsanto. Negocio a dos puntas: Monsanto patenta sus semillas transgénicas prohibiendo a los agricultores, so pena de fuertes multas, guardar semillas para sembrarlas; el agricultor se ata a su proveedor semillero. En el caso de nuestros países, Monsanto no puede impedir la retención de semillas, pero cobra royalties por cada tonelada de transgénicos - en especial soja- que se exporta.

Al principio, los cultivos transgénicos rinden más a menor costo. Pero entonces empieza una serie de círculos viciosos. Por un lado, las variedades transgénicas contaminan con su polen a las naturales, lo que afecta la biodiversidad. En los Estados Unidos Monsanto lleva a juicio, pretendiendo cobrarles por usar su genética patentada, a los agricultores cuyos campos sean invadidos de modo accidental por variedades transgénicas. Los países del Cono Sur se ven perjudicados en sus exportaciones de granos naturales hacia Europa - los países europeos son reacios a la circulación de alimentos OGM sin etiquetar, y el público prefiere los alimentos no modificados- que muchas veces son rechazadas o multadas por contaminación transgénica. Por último, ocurre que con el tiempo las hierbas van desarrollando resistencia al Glifosato, con lo que la merma del costo en herbicidas se esfuma, llegando a darse una baja en los rendimientos por hectárea y en los resultados económicos. Además, esas fumigaciones masivas son incompatibles con los cultivos de subsistencia, lo que acelera en nuestros países el éxodo de los productores minifundistas hacia los cinturones de miseria de las ciudades, si no mueren antes por exceso de pesticidas en sus organismos.

EL MUNDO SEGÚN MONSANTO, de Marie-Monique Robin. Península, Barcelona, 2008. Distribuye Océano. 526 págs.

Una clínica de sanación y vida en el vientre de Guyunusa

El pasado 19 de abril se llevaron a cabo en el populoso barrio Cerrito de la Victoria las Llamadas por la Libertad, organizadas por el Centro Cultural Guyunusa y La Clínica (Avda. Gral San Martín entre Santiago Sierra y León Pérez, ex Mercado Municipal san Lorenzo) Comenzaron a las 17 en las calles Bruno Méndez y Norberto Ortiz, frente al histórico Santuario Nacional del Cerrito, lugar donde siempre se recuerda la liberación de los esclavos durante el Sitio de Montevideo. Hizo uso de la palabra el Profesor Renzo Pi Hugarte, dando un panorama histórico del tiempo colonial y la vida de los afrodescendientes durante el período y el siguiente de la independencia. El Intendente de Montevideo, Dr. Ricardo Ehrlich, entregó al antropólogo oriental un recuerdo alusivo del acto. En estas llamadas organizadas con gran idoneidad por La Clínica (dirección artística de José Silva y Gregorio "Ioio" Mentaste) participaron numerosos conjuntos de negros y lubolos con un gran despliegue musical y coreográfico. Este taller de percusión y candombe -La Clínica- es una organización social con casi diez años de labor en temas culturales y sanitarios que realiza una enorme contención y prevención ante el consumo de sustancias tóxicas. Conozco a José y a Ioio desde niños -de hecho se han criado junto a mis hijos- y me enorgullece como ciudadano el trabajo que estos jóvenes llevan adelante. Por suerte han podido sensibilizar a dos intendencias seguidas (Arana y Ehrlich) que les han prestado ayuda -el local del ex mercadito municipal- y eso les permitió formar un taller donde enseñar percusión y danza afrooriental mientras imparten pautas de vida sin bebida ni droga. En un barrio donde el deterioro social ha ido marginando cada vez a muchos de sus habitantes, sacarlos de la calle y mostrarles que se puede salir adelante honestamente y que hay diversiones sanas para las que no es preciso "evadirse" por medio de tóxicos y estupidizantes ya es todo un logro.

Una verdadera clínica, donde la terapia se llama lonja solidaria y afrodescendiente.

También estuvieron presentes las damas negras del coro AfroGama, entre las que es imposible no mencionar a la mãe Susana Andrade y a Chabela Ramírez, interpretando antiguas letras de candombe; la Sabrosa Montevideana, que hizo bailar hasta a las piedras del pavimento; la artista plástica Mary Porto Casas, que expuso una cuidada selección de su obra, y las comparsas Candombe Aduana, Retumbe de Ansina, Kanela-Ango y Mazumba. Como era previsible, cerró la comparsa locataria, La Clínica, con un cálido despliegue de maestría.

Si quieren conocer La Clínica y las actividades que desarrolla el Centro Cultural Guyunusa, pueden dirigirse a Avda. Gral. San Martín 3949 esq. Santiago Sierra. La cuota de aporte mensual es de $ 50.-

Lunes: Clases de teatro para niños a las 17 y para adultos a las 18 a cargo del director teatral Marcelino Duffau
Martes: Danza jazz para niñas a las 14 y para adultos a las 17
Miércoles: Teatro para adultos, 18 hs. Marcelino Duffau; Percusión para adultos a las 19 y ensayo de La Clínica a las 21
Jueves: Yoga para adultos a las 17 y clases de tango también para adultos a las 18:30
Viernes: Karaté para niños a las 17; juegos grupales dirigidos para niños a las 19
Sábado: Karaté para adultos a las 15; Taller de caricatura para niños a las 15; Tango (avanzado, adultos) 17 horas; percusión niños a las 17 horas y clases de salsa para adultos a partir de las 19:30.

Muertes inútiles



El fin de semana pasado en cuestión de tres horas murieron dos adolescentes – de quince y diecisiete años- a consecuencia de una puñalada y de un tiro por la espalda respectivamente. Ambos del barrio, ambos simpatizantes y jugadores de las inferiores del mismo club deportivo –Aguada- ambos estudiantes del Liceo Héctor Miranda, ambos llamados “Rodrigo”.

Más allá de la coincidencia de ser buenos chicos y alumnos aplicados, el ambiente que se vive en torno a los clubes deportivos y hasta dentro de ellos con las consignas y gritos de las famosas “barras bravas” es quien se sindica como verdadero culpable, y por cierto esta sociedad que todos integramos merece encontrar y poner a buen recaudo a los autores materiales de estos viles asesinatos. Basta de poner como excusa el uso y abuso de droga, la falta de autoridad de padres y educadores, los gobiernos anteriores, la dictadura precedente a los gobiernos anteriores y la mar en coche. Esta sociedad se está lumpenizando a pasos agigantados y esta es la consecuencia. Demasiado tiempo libre para integrar barras de aliento con vocación de guapos, demasiadas facilidades de los dirigentes de los clubes con tal que vayan a arengar y vivar, demasiada falta de escolaridad. La muchachada que integra esas hordas de hooligans no estudian ni trabajan, merodean por los cibercafés y las esquinas solicitando un cigarro, una moneda, lo que sea con tal de que se les preste atención. Los muros de la ciudad atestiguan rivalidades deportivas con desplegada ferocidad vindicativa: “Viva fulano, muera mengano”. “Fulano tiene de hijo a zutano”, “Ciclano manda”. Esos anónimos que encubrí como fulano, mengano, zutano y ciclano no lo son tanto, son instituciones deportivas que hoy, en las figuras de sus directivos, se rasgan las vestiduras en los noticieros y se preguntan cómo es posible que se haya llegado a ese punto… Tremenda hipocresía, porque son los mismos que reclutan a esos planchitas y aspirantes a vagos multiuso a sus barras de aliento que se han convertido en fábricas de improperios contra “el otro”. Ese otro que es el rival de turno, el cuadro que compite por un puntaje, un título o la simpatía de una parcialidad.

Vivimos en una situación de odio y de intolerancia donde somos rehenes de nuestra comprensión: ya destrozaron los “menores infractores” – léase delincuentes juveniles surtidos: copadores, arrebatadores, rapiñeros, asesinos, etc.- las instalaciones refaccionadas de un local que destruyeron ellos mismos el mes anterior. Tal vez la solución no sea la mano dura, sino ponerlos a disposición del ejército para hacer carreteras, construir puentes o arar la tierra. Seguramente si se acostaran cansados de trabajar honestamente de sol a sol no tendrían oportunidad de ir de cancha en cancha atiborrados de cerveza que les venden allí mismo y gritando sus odios a esto o a aquello como energúmenos, o asesinando a un muchachito por ser precisamente de otro cuadro deportivo, que no del suyo.

La ministra del Interior, como de costumbre, caracúlica, y cargando la culpabilidad a “los resabios de la dictadura”. Una dictadura que terminó en 1985 y que en todo caso hemos padecido todos y no sólo los padres ausentes e inoperantes de esos delincuentes.

Y ahora la violencia desde Metroflog

El enfrentamiento que antes se daba en las esquinas o en la puerta de los boliches entre las ‘barritas’ hoy se trasladó a Internet. Tras desactivarse el metroflog de Vladimir -el homicida de Rodrigo Núñez, condenado a tres años de reformatorio-, otro comienza a tener protagonismo. En el grupo de Facebook “Justicia por Rodrigo Barrios y Rodrigo Núñez” se comenzó a difundir la dirección de un "metroflog" que pertenece a un joven apodado “Lolo”, que hace comentarios ofensivos sobre los jóvenes asesinados.

EL INICIO

Vladimir, el joven de 17 años procesado por la muerte de Núñez, salió a la luz tras unas fotos publicadas en su metroflog, donde aparecía con un cuchillo en la boca. Allí los amigos de los jóvenes asesinados también aprovecharon para volcar su dolor y enojo realizando reiteradas amenazas de muerte que fueron investigadas por la Policía. Finalmente la cuenta de Vladimir en esta red social fue desactivada y actualmente no se puede acceder a ninguna de sus fotografías.

Sin embargo, tras el procesamiento del joven algunos comentarios en su defensa (¿?) comenzaron a avivar el fuego nuevamente. “Se muriiiooooooo, esos putos se muriiooo” fue el comentario que “Lolo” realizó en referencia al homicidio de los jóvenes basquetbolistas.

En su perfil, "Lolo" aplaudió el asesinato de ambos jóvenes y se burló de la trágica situación. La respuesta, como era de suponer, no se hizo esperar: nuevamente una lluvia de amenazas se registró en el metroflog del desaprensivo joven.

“Estás en el horno, gil!! T saco y vos no me sacas...cuidate pq te voi a liquidar...no me importa si sos o no culpable por lo q paso pero ya t voi a agarrar y vas a largar todo pq t mato...”, “mirá, hay uno adentro y vos vas para el cementerio... nos vimo”, son algunos de los tantos comentarios que se registraron durante las últimas horas.

Los comentarios y las fotografías fueron colgadas en esta red social que ahora está haciendo furor entre los jóvenes. Según explicó a Observa Gonzalo -un usuario del Metroflog- esta red permite compartir fotografías y firmar las mismas. Para poder acceder a un perfil no es necesario tener una cuenta, aunque sí se necesita si se quieren realizar comentario.

“El objetivo es que te vean... que sepan qué haces, que te comenten tus fotos”, explicó el adolescente de 17 años. En cuanto al perfil de los usuarios, Gonzalo explicó que “hay mucho flogger, y también planchas”. Al contrario de otras redes como Facebook, Metroflog no permite compartir contenidos sino que todo gira en torno a las fotos que se suben.

UN LENGUAJE PARALELO

El lenguaje que se utiliza para “firmar” las fotos en Metroflog es muy particular. Los usuarios realizan una apropiación de las palabras que se presentan deformadas y abreviadas.

“Heeii ¡¡ qeee Ondaaaa :] wahhh paz O niiceee la piwahhh :] ¡¡ andateee de lujOwwww wahhhh ¡¡ exitOzzz :] zeeeeeeee ¡¡”.

A simple vista podría ser interpretado como un código secreto, pero es simplemente un saludo que una chica dejó en el Metro de su amiga. El mismo podría ser traducido como “Hola, ¿cómo estás? Aquí te dejo mi comentario. Que estés bien. Saludos”, en un lenguaje más formal. Lo cierto es que para incursionar en el mundo Metro se deben tener claras algunas reglas de esta sintaxis paralela:

:) Carita feliz
:( Carita triste
FF?? Es para que ambas personas se agreguen a favoritos.

PASATE o ME PASO. Se utiliza para pedir o avisar que se pasará la fotografía a otro usuario para que también sea firmada por otras personas

RAYON. Firma o mensaje que se deja en una foto.
ALTO BESO. Beso grande.
WE. Bueno

Fuente El Observador

Talk show, Fake show


Finalmente Laura Bozzo ha sido denunciada por la Fiscalía de la Nación por haber expuesto a una niña -aparentemente violada por su padrastro- a los medios de comunicación, sin ningún tipo de protección, sin ocultarle el rostro y mostrando su nombre. Junto a esta denuncia otras muchas corren parejas en diarios, revistas, televisión y blogs señalando que los casos que se muestran en esta nueva versión del programa son absolutamente falsos, preparados por los productores, y sobre todo mejor pagados si los participantes asumen el histrionismo de la farsa y el melodrama, todo salpimentado con harta abyección.

El morbo que despierta "la realidad" del reality se ha trocado en una falsa ficción, en una especie de fake-show, o como dirían los chicos de mi barrio un “falsality” que pretende sobre todo organizar una manera de ser de los pobres peruanos: miserables como aquella mujer que repite veintiún veces “ella se aprovecha porque no tengo a nadie que me dé cobijo”, que es la línea con la que Ocram (Marco Sifuentes) estrena su vlog y que desacredita con pruebas una vez más a "la doctora”.

Pero, a todo esto, habría que preguntarse, ¿por qué? ¿Por qué Laura Bozzo sigue insistiendo en que es la abogada de los pobres (vemos en la versión inglesa de Wikipedia —alucinen— que ella es una “women’s rights activist”) cuando en realidad sólo es una mujer de negocios que luego de años de arresto domiciliario en su set de televisión, fue condenada a cuatro de prisión por una responsabilidad penal que ha sombreado tremendamente su autoritario destino? (Y no olvidemos, con sentencia firme)

¿Por qué los peruanos siguen dándole crédito a un show que -como lo demostraron Ortiz y Miyashiro, con el reportaje de Elsa Ursula- es un método de "compra de falsos testimonios” que viene utilizando desde hace muchos años? ¿Por qué los televidentes —muchos de ellos también pobres— siguen expectantes los diversos programas de la Bozzo y se regodean con esas muestras de miseria humana?

Tengo una teoría al respecto: Laura Bozzo, asumiendo el rol de supra-defensora de las mujeres pobres y de sus hijos, insultando directamente a los "padres desnaturalizados" o a los "maridos machistas", no sólo contribuye a fomentar los estereotipos masculinos y femeninos, sino que inclusive organiza la identidad de las mujeres pobres como seres abyectos que necesitan de ser tutelados. ¿Para qué? Para seguir manteniendo a la mujer como una no-ciudadana, como un ser que debe de merecer compasión pero no justicia; un caso patético exponiendo su podredumbre como una forma de “reivindicación” por humillación y por supuesto, ensalzando a "la doctora", la única mujer que sí salió de esa situación... y blindando su ego megalómano.

Bozzo utiliza una terminología feminista y jurídica para crear un discurso de “defensa de la mujer”, sustentándolo superficialmente sobre la base del requerimiento de justicia, pero erigiéndose a sí misma como la representación más alta y solvente de la justicia práctica —más allá de la justicia burocrática— que soluciona los problemas con catarsis de llanto. De esta manera las mujeres que asisten a ellos sólo pueden exigir "compasión" , no reivindicaciones concretas ,perennizando el modelo de ciudadanía y tutelaje en el que se sustentan los estados latinoamericanos desde el s.XIX.

Se trata de la puesta en escena de la "barbarie" modulada, posmodernamente, por una especie de "feminismo sucio”. Este pseudo-feminismo de Bozzo propone una supuesta “sustancia” femenina con mayor solvencia moral, en este caso ella misma. Finalmente en lugar de reivindicar a la mujer, la imagen de Bozzo es la de la famosa vagina dentada y castradora que sigue apuntalando el machismo.

Fuente: Kolumnaokupa

De Cybertario


La ateroesclerosis de América Latina

Si es verdad lo que dice el pelado Gustavo sobre el sincronismo universal, no ha de ser casual que el revival de Eduardo Galeano y “Las Venas Abiertas de América Latina” llegue casi al mismo tiempo que la muerte de Corín Tellado.

La escritora asturiana cautivó a millones de lectores con sus “novelas rosa”, unos relatos sentimentales “redundantes y básicos”, al decir de un crítico español, con los que se convirtió en la autora de habla hispana más leída después de Cervantes. Al enterarse de su fallecimiento, ocurrido el pasado 11 de abril, Mario Vargas Llosa elogió a Corín Tellado como “una escritora de fábulas nata que, sin gran formación, tenía una intuición romántica que calaba entre su público”. Aunque el peruano no lo comparta, y el Pelado no se refiera estrictamente a estos tópicos cuando habla del sincronismo universal, ¿no es esto aplicable también a la obra de Galeano? ¿No es “Las venas abiertas” una fábula romántica, al menos en el sentido filosófico del término?

Nada habría sucedido si Hugo Chávez no le regalaba el bestseller del escritor uruguayo a Barack Obama, con el objetivo de que el presidente estadounidense comprendiera las raíces de la dominación y la humillación latinoamericanas, presunta matriz de todas nuestras miserias. El obsequio disparó megaventas en el portal Amazon.com, al punto de convertir a “Las venas abiertas” en el segundo libro más vendido en inglés y el primero en español.

Pensándolo bien, quizás la comparación resulte injusta con la obra de Corín Tellado. La escritora planteaba triángulos amorosos de resolución más o menos compleja, infidelidades que se exculpaban en el amor pero que dejaban una estela de dolor inmerecido. La cosmovisión de Galeano, en cambio, no admite más que unos personajes de historieta conviviendo en un estado de cosas igualmente binario y facilongo. En “Las venas abiertas”, su fábula de mayor aliento narrativo, las contradicciones y responsabilidades personales se licuan en un mar de excusas, datos arbitrarios, razonamientos falaces y retórica sentimental. Más que al de la escritora asturiana, su mundo se parece al de Marcial Lafuente Estefanía (otro español que vendía novelitas como pan de a kilo) con sus hacendados despóticos, sus viudas corajudas y sus vaqueros altos, románticos y justicieros, conviviendo en un far-west de pacotilla.

Pero nadie debería sentirse culpable por haber creído en estas fábulas. A cierta edad, la estructura psicoemocional de los seres humanos no permite integrar marcos interpretativos complejos, contradictorios o paradójicos. El problema aparece cuando las personas entran en la edad adulta con tales embelesos. Lo que hermana a ambos autores es que los dos nos vendieron mundos ilusorios, pero a diferencia de Tellado, cuyos relatos eran ficcionales y francamente artificiales, Galeano tuvo pretensiones sociológicas y motivaciones políticas para escribir sus fábulas. Por cierto, si alguien intentó resolver los enigmas del amor con la literatura de Tellado habrá sufrido los mismos fracasos de quien procurara resolver la pobreza latinoamericana tomando “Las venas abiertas” como manual.

En la ilusión de Corín Tellado el amor era sinónimo de enamoramiento, y por esa vía evitaba a sus lectores toda referencia a los sinsabores de la construcción adulta de un espacio amoroso. La ilusión de Galeano necesitaba extirpar todo matiz y contradicción, borrar del mapa todo genocidio, sistema de explotación o guerra sanguinaria perpetrada por indígenas opresores contra indígenas oprimidos, con anterioridad a 1492. Andando los siglos, aquel mundo con buenos y malos como en los comics apenas si cambiaría de protagonistas. Terminaría resultando extraordinariamente operativa para canalizar el descontento de una generación de latinoamericanos sumida en la opresión y la desesperanza. Sólo que aquel relato, como los que vendrían después, era una ilusión propia de un narrador de fábulas, y no un diagnóstico riguroso y ponderado de la realidad.

C.Wright Mills, un sociólogo estadounidense que escribió una de las más festejadas apologías de la Revolución Cubana reservaba para este tipo de relatos izquierdistas pseudo académicos y concebidos para la agitación el mote de “marxismo vulgar”. Parafraseando a José Carlos Mariátegui en sus consideraciones sobre Lenin (que había simplificado a Marx para agitar a las masas rusas) “Las venas abiertas” muestra las urgencias de su autor como un “hombre operante”, más que el imprescindible rigor intelectual de un “hombre pensante”.

Es difícil reconocer en la cosmogonía de Galeano las paradojas y contradicciones de la peripecia humana en cualquier proceso histórico. ¿Qué lugar ocuparía en ella un obispo progresista que abusa de jovencitas a las que embaraza y abandona? ¿Y el exguerrillero acusado de violar a su hijastra? ¿Y el revolucionario que mata a sangre fría a sus prisioneros y encarcela a los homosexuales? ¿En qué se diferencian de los personajes tradicionales de la derecha reaccionaria, del hacendado violador, el ministro venal o el sargento sádico? “Las venas abiertas” nos oculta una consideración fundamental en el análisis de cualquier conflicto social: más que antagonistas y enemigos de clase, aparecen pares de opuestos que dirimen sus majaderías con violencia, desprecian la vida humana y las instituciones republicanas, y explotan la miseria de sus connacionales para cimentar su propia gloria. Da lo mismo que se escuden en la liberación nacional, el derecho de propiedad o el acceso al Paraíso.

“Desde el descubrimiento hasta nuestros días, todo se ha transmutado siempre en capital europeo o, más tarde, norteamericano, y como tal se ha acumulado y se acumula en los lejanos centros de poder. Todo, la tierra, sus frutos y sus profundidades ricas en minerales, los hombres y su capacidad de trabajo y consumo, los recursos naturales y los recursos humanos". La introducción del bestseller dice casi todo lo que tenemos que saber sobre el pensamiento de su autor. "Perdimos; otros ganaron. Pero ocurre que quienes ganaron, ganaron gracias a que nosotros perdimos”, afirma Galeano. “La lluvia que irriga los centros del poder imperialista ahoga los vastos suburbios del sistema. Del mismo modo, y simétricamente, el bienestar de nuestras clases dominantes... es la maldición de nuestras multitudes condenadas a una vida de bestias de carga.”

El concepto es seductor pero probadamente falso. El presente de América Latina muestra que la alternativa a aquel estado de cosas no iba a llegar de la racionalidad de “Las venas abiertas” sino de una visión superadora. De lo contrario, no sería posible entender que algunos gobernantes de izquierda como Lula, Vázquez o Bachelet, deslumbrados alguna vez por la fantasmagoría de Galeano, llegaran a administrar con razonable éxito las ventajas del capitalismo en la generación de riquezas, mientras intentan construir un orden social inspirado en la rebeldía socialista frente a la injusticia y la inequidad.

Pretender que Obama descubra las causas de nuestro rezago en la obra de Galeano es como suponer que la lectura de “Tengo que abandonarte” o “Mi boda contigo” - dos novelas de Tellado llevadas al cine a comienzo de los setenta - nos ayudará a mejorar nuestra vida de pareja. Sólo podía ocurrírsele a un líder estrafalario como Hugo Chávez.

Pero no dramaticemos.

Quizás por aquello del sincronismo universal del que habla siempre el pelado Gustavo, “Las Venas abiertas” aparece en Amazon como “literatura y ficción” al igual que las “novelas rosa” de Corín Tellado. No es de extrañar que se estudie en las Escuelas de Letras de algunas universidades tercermundistas y no en las de Economía, Historia o Ciencias Políticas. Lástima que nos tomara tanto tiempo comprenderlo.

Gerardo Sotelo

“PERMISO” PARA SER NEGR@S



María I. Faguaga Iglesias

Historiadora y Antropóloga

Estamos finalizando el tercer mes del 2009. Avanzamos en la etapa terminal de la primera década del siglo XXI, con su anunciado “socialismo”, que permanece amorfo y desconocemos el momento en que hará irrupción, pues según dirigentes políticos e ideólogos, “es algo en construcción”… No indican cuándo comenzó el proceso ni anticipan para cuándo será visible su concreción. Por ahora, es solo un vacío, otro posible encantamiento. No conforta la idea de identificar ese proyecto aun utopía, con el mesianismo, el autoritarismo, el racismo… De todo eso hemos tenido… tenemos… Está demostrado que no los necesitamos. Confunden las pocas ideas que al respecto nos llegan, en una Cuba castrista que perpetúa tras el formal cambio de poder al hermano menor, los mecanismos de dominación que siguen comprendiendo la censura, presentes prácticamente en cada espacio nacional, a veces, incluso, entre cuban@s más allá del archipiélago.

Cinco décadas con el mismo sistema de gobierno, institución que insiste en continuar (auto) denominándose como “revolución”, a la que muchos de sus amigos y enemigos, cualifican de “comunista”. Una revolución instalada en el poder tras un proceso insurreccional que, como todos los sucedidos en esta isla, como todos en Afroamérica, fue ampliamente sustentado por la población negra, y tras la cual, como en el resto de la postcolonial Hispanoamérica, la población blanca monopolizó el poder en cada uno de los espacios posibles, reproduciendo el blancocentrismo en cada instancia y a todos los niveles; fardo de peso inconmensurable que continúa imponiéndosenos a las personas negras, y, lo más importante, prosigue limitándonos en nuestro desenvolvimiento, obstaculizándolo y hasta impidiéndolo; fardo del que no solo no es bien visto intentar liberarnos sino que, durante estas cinco décadas y en todo el entorno nacional, incluso hoy ha sido velado por el impuesto silencio, pretendiendo tantos que si decididamente tiene que ser quebrado únicamente lo sea por el susurro de rincones, sin llegar a la democratización necesaria en el tratamiento de una cuestión problemática de avance horizontal y vertical que nos afecta a tod@s, pero no con iguales alcances.

Rafael Rojas, vice Ministro de Cultura, quien dice preferir expresarse en términos de “discriminación racial” y no de racismo, considera “muy válido que actualmente se pueda discutir con tranquilidad dicho asunto”[1]. Siendo así, quedan algunas dudas con posibilidades de encausar como interrogantes:

… ¿En qué consiste esa “tranquilidad”?

… ¿Quiénes la experimentan?

… ¿Por qué no tod@s, especialmente las personas implicadas negativamente afectadas, podemos participar de tan limitado “debate”?

… ¿Por qué la mayoría ni conoce de su existencia?

… ¿Por qué es una temática que con sistematicidad ignoran los medios masivos?

… ¿Por qué no tod@s l@s que veníamos trabajando en la temática somos invitad@s a participar?

… ¿Cuáles son los criterios de selección para ser o no aceptados y en manos de quién(es) estuvo su elaboración y aprobación?

… ¿Por qué quienes hasta ayer afirmaban que aquí no existía la discriminación racial, no teníamos “problema negro” y que era ese “un invento de jóvenes intelectuales negros deseosos de sacar la cabeza” y que estábamos “haciendo el juego al imperialismo yanqui”, ahora sorpresivamente se reciclan e insisten en convertirse en protagonistas del “debate” inventándose historias de supuestos reivindicadores antirracistas?

Político al fin, hay que considerar que las maneras de actuación del vice Ministro difieren de las de quienes nos implicamos en el tema, ya como cientistas sociales, ya como discriminad@s, o con la doble identidad, y que puede que tampoco coincidamos siempre en objetivos. Desde ambos presupuestos, acaso:

… ¿Se refiere más a un deseo que a una realidad?

… ¿Será que nos transmite algún –digamos- mensaje, respecto a una posible necesidad de las instancias políticas que no contemplan las necesidades de quienes hasta hoy seguimos siendo discriminados, y sintiendo como tal, al interior de la nación que igualmente nosotros fundamos, sostenemos y defendemos?

Recientemente son creados -casi nunca desde las bases involucradas sino desde las instancias de poder cultural generalmente imbricadas con el poder político- ciertos escenarios de discusión sobre la temática racial. Sus apariciones y maneras de funcionamiento sugieren más los intentos de capitalizar una problemática ya insoslayable y presente en toda la realidad nacional, que de ampliar y profundizar seriamente su tratamiento, lo que necesariamente comprendería el reconocimiento de al menos cierta independencia en el ejercicio de la ciudadanía, hasta el momento no visiblemente contemplada. Si pese a que nuestro último Censo de Población (2003) indica que la población negra en la Isla apenas somos un 30 %, muchos reconocemos que superamos el 60 % y algunos elevan esa cifra moviéndola entre el 70 y el 90 %, un par de interrogantes me interpelan:

… ¿Por qué pareciera que tantos, incluidos estudios@s, consideran que estamos en la obligación de pedir permiso para ser negr@s, es decir, para mostrarnos como somos incluso desde el plano de las ideas?

… ¿Por qué se reproduce el modelo supuestamente paradigmático del “tío Tom”, del “negro bueno y agradecido”, asimismo en el ambiente intelectual relacionado con la temática?

Es contradictorio que una mujer negra, médica, que supera los 55 años, manifieste estar cansada de que cuando se reúne con otros profesionales negros siempre hablan del racismo presente en nuestra sociedad, que se queje de que en los hoteles es invariablemente vigilada porque la policía evidentemente funciona desde el esquema de que su condición de mujer negra obligatoriamente la convierte en una potencial prostituta, y sin embargo el Ministro de Cultura diga públicamente ante un auditorio con notable presencia negra que no se puede decir “con inteligencia” que no hemos avanzado en el tema del racismo en estos 50 años. En incongruente, y no carece de cierto cinismo que un estudioso de aquellos “elegidos” por el PCC para estudiar la temática reclame “calma” a mujeres y hombres de todas las edades que se quejan del acoso policíaco con el cual se les intenta victimizar, únicamente por su pertenencia racial. Es insostenible que un dirigente del Ministerio de Educación, que forma parte de la representación cubana en el programa de La Ruta del Esclavo (UNESCO), no considere una prioridad que los profesores cubanos sean formados para enseñar a sus alumnos los aportes de la población negra a su nación y la historia de África y Afroamérica. Es vergonzoso y patético que mujeres negras cubanas tengan incorporado y propaguen hasta con orgullo el “síndrome Cecilia Valdez”[2], y que estén las que, vivenciándolo, ni lo identifiquen. No existe justificación para que estudios@s de la temática en esta Cuba que se ha dicho en contra de todas las iniquidades sociales, muestren orgullo de su aspecto de mulat@s, que como tantos en la sociedad, consideran “superior” por su aparente cercanía al fenotipo blanco.

La nación en la que sus estructuras gubernamentales en 50 años no se han detenido a pensar en la necesidad imperiosa de legislar en contra de las variadas expresiones del racismo, en la que se ha llegado al extremo de encarcelar, condenar a trabajo forzado o desterrar a personas comprometidas con la lucha antirracista que han creído su obligación reclamar al gobierno por su inercia o abandono en cuanto a una problemática que es fundamental para esta:

… ¿Es en la que se podrá, con esas mismas estructuras, conformadas por los mismos actores sociales, “construir” el anunciado y desconocido “Socialismo del siglo XXI”?

… ¿Es esa sociedad, ciertamente, la “más democrática”, como se autodefine en las instancias gubernamentales?

Si así fuera:

… ¿Por qué teme la existencia de organizaciones de creación más o menos independiente que trabajen en contra del racismo, ya surjan estas dentro de sus instancias oficiales o no?

Autodeclarado el Estado cubano como marxista:

… ¿Cuál soporte ideológico estructural utilizaría en contra del racismo si, desde sus orígenes y hasta la actualidad, en la teoría y en su praxis, el marxismo ha tenido un rotundo soporte racista?[3]

No se sostiene afirmar que: “Las Revoluciones Socialistas del siglo XX no fueron eficaces, al menos en sus territorios, para borrar el Racismo de la faz de la Tierra; y eso tiene una explicación histórica: la capacidad que posee el Racismo para reciclarse siendo adaptado a situaciones socioculturales en las cuales logra resignificarse y resemantizarse fundando ideologías que fortalezcan su razón de ser”.[4] La consecuencia - la existencia del racismo y, como todo ente vivo, las mutaciones no fundamentales que sufre- es percibida aquí como la causa; el tipo de gobierno y su estructuración política, es decir, la causa, recibe entonces tratamiento de consecuencia. Alteración peligrosa tanto más si se pretende además de la comprensión del fenómeno su enfrentamiento.

En estos 50 años, no obstante haberse puesto de moda en los últimos tiempos calificar su sistema de “democracia directa”, Cuba no ha vivido en democracia y muy probablemente no lo haya hecho nunca, salvo pasajes muy imperfectos y débiles. De hecho, durante décadas presumió el gobierno isleño de expresar que en la Isla primaba la “dictadura del proletariado”; pero las dictaduras -repasemos- siempre suponen imposiciones y exclusiones, suponen la opresión de los no contemplados en su composición. No se sustenta por eso el considerar la actual situación vivencial cubana según el eje raza, como una “democracia racial”, aun cuando se acuda a esta expresión categorial para argumentarla como la fase “en la cual han sido desenvueltas prácticas inclusivistas en pro de una engañosa integración nacional entre ‘blancos’ y ‘no blancos’ que aún tiene fisuras muy marcantes en nuestros días”.[5]

En democracia se ejercen los derechos ciudadanos, y es posible la reclamación del reconocimiento de estos y de su puesta en práctica, lo que no es probable en la actual dinámica de Cuba donde la sociedad civil es organizada y controlada por el gobierno, y la pugnante sociedad civil que pretende independencia sufre excesivos controles o acoso y acusaciones, sea cierta o no su “dependencia extranjera”.[6] En el documental de reciente elaboración “Raza”, afirma el etnólogo y cineasta Tato Quiñónez: “el tema fue postergado durante un largo trecho de la Revolución, porque no podía ser debatido y se reprimía cualquier intento”. ¿Esto sucedería si viviéramos democráticamente? Si así fuera: ¿no podríamos impugnar esa censura?

Es la ausencia de democracia puntualmente la limitante fundamental a la existencia del real empoderamiento -aunque personas “autorizadas” vayan por el mundo especialmente a las agrupaciones de afrodescendientes, diciéndoles lo contrario- en la población negra cubana, pues, pudiendo -contra toda dificultad- pensar desde sí, estamos impedidos de completar el ciclo de actuar por sí. Como a todo grupo sobre el cual se despliegan mecanismos de dominación, nuestros “revolucionarios” y “marxistas” dirigentes políticos, con manifiesto irrespeto y desdén persisten en decirnos cuáles deben ser nuestras ideas, cuáles nuestras maneras de proyectarnos y posiblemente, cómo sentir y de qué modo expresarlo; lo que consideren sospechosamente negro -estilos en el corte del cabello y su peinado, pronunciamientos abiertamente antirracistas o de reivindicación del aporte de pensador@s negr@s, por ejemplo- y que no haya tenido su aprobación, les merece ser desautorizado y, en muchos casos así lo hacen, confirmando porfiadamente a quienes pretendan no verlo que: “El ‘nosotros’ esgrimido por la élite blanca no sólo se apropia de algo sino que, además, participa de modo determinante en la conformación de los atributos negativos o positivos del ‘otro’”,[7] sin importar si esa élite es esclavista, capitalista o socialista, basta con que se (auto)reconozca la “elegida”, la depositaria de la “verdad”, para que pretenda imponerla. No hay que olvidar que el sustento de esa situación de asimetría e iniquidad radica en el ejercicio de las relaciones de poder, cuyas “dulces mieles”[8] seducen y atrapan, relaciones desde los orígenes de nuestro continente afrohispanoamericano impuestas por la élite blanca y que, salvo excepciones, ha permanecido en manos de sus herederos.

Compatiblemente, son personas blancas o que se lo creen quienes retienen el poder “revolucionario” en nombre de “los obreros y campesinos” aunque nunca lo fueran; son quienes deciden por nosotros -la población afrocubana- sobre nosotros, y sin que se nos consulte, situándonos en la posición del subalterno. Según ellos, lo que reafirman sus “sirvientes” negros -sin dejar de haber entre estos intelectuales que trabajan la temática-, quienes les hacen de “voceros”, “no necesitamos” un programa de ley afirmativa porque “todos tenemos las mismas oportunidades”, debemos tener “conformidad”, “calma” y expresar “agradecimiento” pues en 1886 fue el fin legal de la esclavitud en Cuba e históricamente, 50 años de revolución “son pocos” para poner fin a injusticias que como el racismo constituyen “herencias del colonialismo y del capitalismo”, no es realizable la organización propia para la consecución de nuestros derechos, etc. porque de eso “se encargará la revolución” -que cada vez más tiene carácter de entelequia- pese a que no lo ha hecho ni se compromete en decir quién, cuándo y cómo lo hará, y porque ese tipo de organización iría en contra de la tantas veces oportunistamente recurrente “unidad nacional”; ellos, verdaderos herederos de los blancos colonizadores, reciben como herencia un gran botín: la presencia de personas negras cuyas psiquis convenientemente colonizadas, les conlleva a hacerse eco de cada toma de posición en contra de su grupo racial, lo que significa ir contra sí, lo que puede ofrecerle dividendos materiales, o, no más que la “satisfacción” de sentirse “reconocidos” por el amo de ayer, apenas un siglo después reciclado en jefe “revolucionario”, “socialista”, “marxista”, en sus versiones -se dice que diferentes, se dice que iguales- “fidelista” o “raulista”, que prefiero distinguir como “castrista”.

Actualmente, personas negras que así se comportan obtienen antes o después, con o sin consciencia de su rol, “permiso” para ser negras: están “autorizadas” para (auto) representarse como tal. Otras buscan afanosas ese “permiso” que pudiera depararles la realización del “milagro” anhelado por gran parte de la población cubana sin distinción de colores, es decir, la salida provisional, temporal, quizás definitiva, puede que en visita oficiosa o con más posibilidades, estudiados sus discursos y proyecciones, valoradas sus posibilidades de negr@s “comercializables”, puede que sean debidamente incluidos en los espacios oficiales, generando indistintamente desconcierto o atracción entre sus iguales, formando parte de un maquiavélico juego impuesto por el blancocéntrico y supremacista poder en aras de su nada ingenua intención de perpetuidad. A unos y otros, la pregunta fundamental cuya respuesta pudiera ser trascendente:

… ¿Comprendieron que no se trata de un simple e inocente juego infantil, que está en juego la construcción de la auténtica nación, integradora, que estamos llamados a ser?

También para unos y otros, una aclaración esencial a sus manidas repeticiones de que quienes nos proyectamos como negras y negros, sin las “autorizaciones” debidas, somos “agentes enemig@s”: esta autora no admite que se le identifique como “opositora”, ni como “disidente”, ni siquiera se (auto)reconoce como “contestataria”; no se ha planteado hacer oposición ni ha cambiado su manera de pensar, tampoco está respondiendo, sino haciendo su trabajo de cientista social, hurgando en su sociedad y, esta le permite la deconstrucción de sus procesos, la realización de su hermenéutica, y ello pese a que, lamentablemente, las estructuras que en esta existen continúan haciéndole muy difícil o casi improbable la realización final del trabajo, es decir su publicación, única manera de devolverlo a la sociedad para su interrelación con esta y consecuentemente para su mejoramiento.

Esta autora, que no precisó leer a Gramsci como tampoco a Mariátegui -que en sus años de estudiante universitaria eran “prohibidos” bajo acusación de revisionismo para el marxista italiano y para el peruano indigenista, y de “desviación ideológica” para el estudiante osado que se acercara a sus obras que no podríamos encontrar en bibliotecas ni librerías- para comportarse orgánicamente respecto a su comprometimiento social, asume las implicaciones políticas que sabe siempre tiene el desempeño del cientista social que cumple con su rol social, lo que necesariamente implica no ser complaciente con el poder.

La Habana, lunes 16 de marzo de 2009.-

1: 37 p.m.-

(…) Zurbano indicó que soslayar o silenciar el problema implica que los negros crean que son otro país, o sea, que (como se decía en el siglo XIX) existen dos Cuba: una blanca y una negra. Y también puede implicar –lo cual está sucediendo ahora– que se manipule políticamente este tema dentro y fuera de Cuba. (Cubas, Pedro A. Idem. Pág. 8. P. penúltimo.)


[1] En: Documental “Raza”. Producción del año 2008. Director Eric M. Corvalán Pellé.

[2] Síndrome “Cecilia Valdés”. Así identifico a la mujer mulata que, siendo educada para “avanzar”, para “adelantar la raza”, insiste denodadamente en establecer relaciones de pareja con hombres blancos, teniendo la exprofesa intención de procrear hijos de apariencia lo más cercana posible a la población blanca. Mujeres viviendo en trance de suicidio étnico, expresando los efectos del colonialismo psicológico.

[3] Benemelis, Juan F. “Marxismo, racismo y revolución en Cuba” – I. Enviado por e-mail.

Lunes, 2 febrero, 2009.

El autor utiliza su ensayo para demostrar, con pasajes de las obras de K. Marx y F. Engels, que el racismo fue “consustancial” a sus elaboraciones teóricas.

[4] Cuba, Pedro A. “Hablar de racismo en Cuba: entre ademanes de lo posible y ardides de

lo Permitido”. (Inédito) Bahía, Brasil. Pág. 10. P. penúltimo.

[5] Cubas, Pedro A. Idem. Pág. 5. P. 1 (viene de la Pág. 4.).

[6] Instituciones cuya existencia precede con demasía al proceso político establecido a partir de 1959, como la Sociedad Abakuá, y que han sido recientemente legalizadas, sufren ahora los controles que antes no tenían, dificultándoseles su desenvolvimiento. Razón por la cual, algunas de estas ---es el caso de algunas Iglesias evangélicas--- prefieren mantenerse al margen del proceso de “legalización” que en este momento lleva adelante el Ministerio de Justicia.

[7] Benemelis, J. F. Idem. Págs. 8 y 9.

[8] Castro Ruz, Fidel. Periódico Granma. 3 de Marzo de 2009. ¿???