La ducha ministerial


-¿Qué pretende usted de mí? (Frase habitual de la diva Isabel Sarli en casi todas sus películas, cuando un malón de machos enardecidos se le acerca codicioso generalmente cuando disfruta de sus rituales de baño -en ducha, piscina, playas, lagos, lagunas, charquitos o glaciares- del orbe y de la urbe)


Cada vez me preocupa más la pacatería rayana en la estupidez de mis compatriotas… Una foto tamaño carné de la cara de la Ministra del Interior Daisy Tourné demostrando el placer que le causa el agua de su ducha desató más incendios que los provocados en este comienzo de verano. Quienes me conocen saben que Tourné no es precisamente santa de mi devoción, pero el supuesto escándalo de esta foto me merece algunas reflexiones. Para comenzar, me sorprende que quienes se rasgan las vestiduras por esa fotito inocentona de una señora grande que sigue siendo una chiquilina en sus actitudes ignoren que la secretaria de estado se baña. Me sorprende doblemente porque mientras muchos de los crudos críticos pertenecientes a la burguesía vernácula riegan sus jardines a troche y moche aún en el actual plan de restricción de agua vilipendian a laTourné cuyo gasto es apenas el de una rápida ducha veraniega. Los ministros y ministras –uruguayos y uruguayas al decir del presidente Vázquez- ¿no tienen derecho a bañarse? ¿O a lo que no tienen derecho es a expresar el gusto que les causa el agua en estos tiempos de austeridad forzosa? Porque vamos, que no se ven lolas y colas como habitualmente se ven por tevé a cualquier hora, hasta en los programas de la mañana en los canales de aire, a cual más espantoso, aunque el de Teledoce se lleve la copa de oro a la pedorrería… Tourné sólo muestra su carota en una enorme sonrisa, el flequillo empapado sobre la frente, y el revestimiento de la ducha de marras en sólo tres o cuatro azulejos muy sencillitos, por cierto.


Parece mentira que cause tanto revuelo la foto de Tourné en Facebook en los mismos días en que el estado de Israel bombardeó los depósitos de la ONU donde se guardaba la ayuda humanitaria recogida por los países miembros. Al menos, Daisy usa el baño para ducharse y lo exhibe como prueba; no lo utiliza como otras ministras del continente para guardar en su botiquín un fajo de dólares de dudosa procedencia…