La Audiencia de Sevilla ha concedido a la duquesa de Alba una indemnización de 90.000 euros por un atentado contra su honor en un libro sobre Antonio - el bailarín - y sus supuestas relaciones sentimentales con la aristócrata. La sentencia lo califica de "chismorreos con ánimo de lucro".
La sentencia de la Sección Octava de la Audiencia dice que "una cosa es el interés público" y otra, "el cotilleo,que no puede ni debe erigirse en una sociedad de hombres libres como modelo, espejo o especie protegible".
Por ello, la Audiencia confirma en todos sus extremos el veredicto anterior de un juzgado de primera instancia y condena al periodista Santi Arriazu y a la revista 'Interviú' a indemnizar a la aanciana Duquesa con 90.000 euros y a publicar a su costa este veredicto en la propia revista y en tres periódicos de tirada nacional.
El periodista publicó en abril de 2006 el libro "Memorias de viva voz. Autobiografía y testamento. Antonio el Bailarín", en el que reproduce las conversaciones que mantuvo con el artista y sostiene que fue "condenado al ostracismo" porque quiso reivindicar su paternidad de uno de los hijos de la duquesa de Alba.La Audiencia, en una sentencia que es firme, dice que en este caso prevalece el derecho al honor de la duquesa sobre el supuesto interés público de la noticia y afirma que la publicación de esos contenidos "atenta contra la intimidad y la dignidad de alguien sin otra justificación conocida que no sea la del lucro". "Este tipo de información exagerada, interesada y ofensiva debe merecer como ha merecido el reproche y sanción de los tribunales de justicia", añaden los jueces.
Según la sentencia, el hecho de que se proclame "a bombo y platillo la infidelidad y adulterio de una mujer es materia de la que puede sentirse no ya deshonrada sino también evidentemente atacada en su intimidad", un hecho "que también objetivamente afecta a su familia".
Los demandados argumentaron que la aristócrata ha revelado en otras ocasiones aspectos de su intimidad, pero los jueces responden que "ella es la titular del derecho" y "a ella le asiste la facultad de decidir a quien, como, cuándo y de que manera transmite o revela aspectos de su intimidad".
Por ello, "aun en la hipótesis de que la propia difamada, en otras ocasiones hubiera revelado aspectos de su esfera íntima y personal, en modo alguno supondría la abolición de su derecho a la intimidad, que es un derecho fundamental que mantienen incluso aquellas personas que en otras actuaciones no se hayan ajustado al mismo".
Un año más de vida y experiencia acumulada para el Dr. Alejandro Frigerio, antropólogo y sociólogo. Aparte de mi admiración intelectual por él, me siento honrado con su amistad y consideración y creo que sea quien defienda los cultos afrobrasileños junto a los derechos de expresión de los afrodescendientes con más ahínco en el ámbito del Río de la Plata, camino iniciado dos décadas atrás por nuestro compatriota Renzo Pi Hugarte.
Lo mejor del mundo, Alejandro, y que este en nuevo año de oportunidades se concreten todos tus deseos. Que Sòngó te cuide y haya crecimiento en todos los sentidos...
Eu pedi força... O orixá me deu dificuldades para me fazer forte. Eu pedi sabedoria... O orixá me deu problemas para resolver e aprender deles. Eu pedi prosperidade... O orixá me deu um cérebro e músculos para trabalhar. Eu pedi coragem... O orixá me deu perigos para superar. Eu pedi amor... O orixá me deu pessoas com problemas para ajudar. Eu pedi favores... O orixá me deu oportunidades. Eu não recebi nada do que pedi, mas recebi tudo de que precisava. O meu orixá é maravilhoso, por isto creio num dia melhor a cada dia!
La escritora estadounidense Toni Morrison, Premio Nobel 1993, habla de su nueva novela "A Mercy," ambientada en Norteamérica hacia 1680, y sobre las secuelas de la mentalidad esclavista que aún hoy padece la comunidad afroamericana.
Por Alessandra Farkas Princeton (Nueva Jersey) 2009
En el restaurante Lahiere´s, en el corazón de Princeton, profesores con títulos prestigiosos van y vienen a su mesa -siempre reservada en el mejor rincón la sala- para homenajear a la colega Premio Nobel, autora de novelas consideradas obras maestras de la literatura norteamericana. Toni Morrison los despide con gracia y con un ligero movimiento de su espléndida cabellera plateada, antes de pedir "lo de siempre": ostras fritas y un vodka on the rocks.
Su nuevo libro, "A Mercy", ambientado en 1680 antes del nacimiento de los Estados Unidos -cuando la esclavitud recién comenzaba y cuando el continente americano era tierra de contrastes étnicos, religiosos y políticos- ha recibido elogiosas reseñas. En The New York Times, Michiko Kakutani lo definió como una "deslumbrante piedra preciosa" y "junto a Beloved , una de sus obras inolvidables". Para el Washington Post "es una imperdible obra maestra de poesía, historia y agudeza psicológica".
En Italia, donde será publicado por Frassinelli el próximo 5 de mayo, Toni Morrison espera que el título permanezca sin variaciones. "No fue una casualidad que haya empleado el artículo indeterminado antes del sustantivo. Quería distinguirlo respecto de la misericordia de Dios: a Mercy significa precisamente un acto humano de clemencia. El libro comienza dos años antes del proceso contra las brujas de Salem, "cuando Estados Unidos era todavía una tierra de conquista abierta y cualquiera podía tomarla por asalto. Quería comprender cómo podía sentirse una esclava negra en el período de transición en que la esclavitud era normal, aunque no lo era el racismo. Desde los antiguos egipcios, griegos y romanos, cada civilización grande o pequeña fue construida por los esclavos, llamados con nombres diferentes: campesinos, peones, siervos."
La protagonista, Florens, una jovencita "con las manos de esclava y los pies de una señora portuguesa", descubre que es despreciada no estrictamente por racismo, sino porque los cazadores de brujas piensan que Satanás es un hombre negro.
El color de la piel no era sinónimo de inferioridad sino al contrario, "estaba asociado al concepto de una temible y terrible potencia". Y sin embargo en Estados Unidos, durante el siglo XVII por primera vez se conjugarán racismo y esclavitud. "La estrategia del divide et impera -como la llama Morrison- fue ideada por los propietarios de las plantaciones para incitar a los jóvenes blancos pobres contra los negros pobres, limitando así el riesgo de una rebelión de los oprimidos." Los inmigrantes europeos que entonces llegaban a Norteamérica eran indentured servants , "siervos deudores", ligados a los patrones por un contrato que podía ser rescindido o prorrogado según su propia voluntad y sin preaviso. "La ventaja de los indentured respecto de los esclavos africanos era el color de la piel, que les permitía huir sin ser descubiertos." Y agrega: "En realidad, el destino de los dos grupos era casi idéntico y es por ello que la tentativa de unirse fue interrumpida con violencia".
En el libro, la escritora vuelve a indagar acerca de la rebelión de Bacon de 1676 (así llamada por el nombre del líder, Nathaniel Bacon), cuando la rabia de las clases subalternas instigó a los esclavos negros y a los siervos blancos a tomar el control del Estado de Virginia durante algunos meses, hasta que fueron vencidos por una fuerza naval enviada desde Inglaterra. Tras dicha insurrección, el empleo de los esclavos africanos aumentó considerablemente por el temor de los propietarios a una nueva revuelta, de manera que los negros sustituyeron a los siervos blancos contratados como principal fuente de mano de obra en Virginia. "La revuelta de Bacon llevó a las autoridades a modificar la ley, para poder consentir a los blancos el matar a cualquier negro sin motivo. Con esto se les entregaba a los "siervos deudores" el poder sobre la vida y la muerte de los negros, si bien pertenecían a la misma clase social." El privilegio conferido por la piel blanca -según Toni Morrison- es todavía el factor clave en la política de los estados del Sur. "Permite mantener explotados a enormes sectores de blancos pobres que les imputan a los negros sus desgracias. O a los mexicanos, los nuevos "malos". Y así, mientras la clase trabajadora se desgarra, las corporaciones hacen negocios de oro."
La situación en Europa no es mejor, "sólo es distinta". En noviembre de 2006 luego de los tumultos de París, Toni Morrison encabezó un congreso en el Louvre para debatir sobre emigración y exilio con los jóvenes marginados de las banlieues [suburbios]. Una ocasión para medir la diferencia entre guetos europeos y ghettos estadounidenses. "Los artistas negros que encontré en Francia, Turquía e Italia están mucho más politizados que los nuestros. Lamentablemente, nuestra cultura negra fue saqueada y se transformó en un producto de consumo de los jóvenes blancos de las periferias. Ningún negro compraría esa basura." Pero también Europa tiene sus vicios, comenzando por el Premio Nobel. "Es extraño que lo haya obtenido Dario Fo y no Edward Albee, Arthur Miller o Tennessee Williams." ¿Jean-Marie Gustave Le Clézio? "Aquí en Estados Unidos, nadie había escuchado hablar jamás de él. Pero la culpa es nuestra porque no traducimos de otras lenguas y nos aislamos." Cuando lo obtuvo ella, hay quien la bautizó "la reina de la literatura negra". "Estúpido y absurdo", contesta la autora y añade: "Si yo escribo de afroamericanos, los críticos me definen como black writer; si John Cheever escribe de los blancos de Nueva Inglaterra, la discusión se entabla acerca de la complejidad de la narración. Espero que un día la literatura no se divida más en negra y blanca, porque estoy bastante cansada de que me consideren una socióloga en vez de una escritora". Al día siguiente de la noticia del Nobel, el autor de Oxherding Tale , el afroamericano Charles Johnson, la acusó de ser "el triunfo de lo políticamente correcto". "A los 77 años ciertos comentarios no me tocan en lo más mínimo. Lo que hoy me hace mal son los problemas verdaderos, como la muerte y la enfermedad, no la maldad de alguien que no aprecia mi trabajo." Toni Morrison entrevé detrás de ciertos ataques el miedo y los celos de algunos sectores masculinos de la Norteamérica negra contra las escritoras afroamericanas. "Nos acusaron de ser favorecidas respecto de los hombres. Y, sin embargo, durante toda la historia fueron ellos quienes se afirmaron: desde Richard Wright hasta James Baldwin, de Ralph Waldo Ellison a W. E. B. Du Bois." Pero la superioridad cultural de las mujeres afroamericanas no es sólo un mito. "Una vez, si una familia negra debía mandar un hijo al college , elegía a las mujeres, porque los varones arriesgaban la vida ni bien tenían éxito. El primer linchamiento al que asistió mi padre fue el de un hombre de negocios negro del Estado de Georgia." Generaciones enteras de mujeres afroamericanas se abrieron camino en la universidad mientras sus coétaneas blancas quedaban excluidas. "Las negras instruidas no eran una amenaza para nadie -afirma- y por ello me encontré en una posición privilegiada, cuando mis compañeras italianas y judías debían luchar para no terminar encerradas en un convento o víctimas de un matrimonio ya arreglado." Por eso, hoy, es fácil encontrar una familia negra con cinco mujeres recibidas. "Si nuestros hombres negros son menos instruidos, es porque la comunidad los protegió." Toni Morrison tenía doce años cuando comenzó a leer a Nabokov y a Jane Austen. "No recuerdo nada de mi vida antes de los libros. Fue mi hermana Lois, dos años mayor que yo, quien me introdujo en la lectura antes de la escuela primaria; en la escuela había sólo dos personas que sabían leer: la maestra y yo." En casa de los Morrison, los libros eran sagrados. "Mi abuelo se enorgullecía de haber leído la Biblia tres veces desde el principio hasta el final. Hasta la Emancipación, quienquiera que enseñase a los negros el abecedario corría el riesgo de ir a la cárcel." La actual indiferencia por la lectura la indigna. "Pienso en mis antepasados que tenían las escuelas en los bosques, sentándose en los troncos de los árboles para enseñarles el alfabeto a los hijos." En 1963, a los 32 años, después del máster en Lengua Inglesa en la Cornell University perteneciente a la Ivy League, Morrison fue contratada como editora por la prestigiosa Random House de Nueva York. "Acepté, decidida a descubrir a los grandes talentos negros que ningún agente tomaba en consideración, desde Toni Cade Bambara hasta Henry Dumas, y para hacer entender que no sólo existía James Baldwin." Aprendió velozmente que si hubiese publicado cuatro libros de autores negros en una única temporada, los críticos los hubieran reseñado juntos en una "sola ensalada". Entre sus autores figuran Muhammad Ali y Angela Davis. "Angela es una intelectual y una persona maravillosa. Nuestra relación profesional dio lugar a una amistad genuina basada en el mutuo respeto: una verdadera rareza." Entre los nuevos talentos afroamericanos, Morrison cita a escritores como Colson Whitehead, Edwidge Danticat y Edward P. Jones. "Lamentablemnte -agrega- el éxodo de los mejores a Hollywood, donde hay dinero, es inexorable." Una de sus amigas, Oprah Winfrey, legendaria animadora del club literario más potente de Norteamérica, "proviene de la meca del cine", quiere aclarar. "Oprah promovió siempre mi trabajo y yo me he beneficiado mucho con su apoyo. Me gusta porque es una mujer generosa y optimista." A diferencia de Oprah, bautista devota, Morrison es católica. "Me convertí a los 10 años y estoy feliz de haberlo hecho porque en el catolicismo se puede incorporar el misticismo de las religiones africanas de nuestros antepasados. Nuestras iglesias son lugares más privados, de meditación -explica- y, si hay algo que decir se dice en la confesión, no en un teatro abierto." Y si, "la mayor parte de los negros son protestantes, lo son porque lo eran los abolicionistas, y la Iglesia Bautista fue la primera en admitir a los negros en el Paraíso". Tras el éxito del libreto para la ópera Margaret Garner, Morrison está colaborando con Peter Sellars para una secretísima nueva ópera lírica que la autora espera estrenar en la Scala de Milán. "Le confieso solamente que se trata de una nueva versión de un gran clásico", afirma. "Adoro Italia porque no es presuntuosa como Francia y cada vez que llego me acoge una multitud enorme y calurosa. Aprecio a la editorial Frassinelli y a Carla Tanzi, la editora a quien le envié el primer manuscrito porque me importaba mucho su parecer, que fue positivo." Toni Morrison recién empieza a pensar en su próximo libro, todavía en estado embrionario. "Cuenta la vida de los afroamericanos en los pueblitos del Centro-Sud de Estados Unidos durante los años cincuenta, cuando los soldados negros regresaban de Corea y eran linchados -explica-, mientras que en estados como Oklahoma los editores negros publicaban incluso quince periódicos negros. Es un capítulo de nuestra historia que nadie conoce."
Una vez más la señora de Kirchner llega tarde: cuarenta minutos a la cena oficial - en su homenaje - y quince al Parlamento español, donde hubo que negociar duramente para que se la recibiera. Eso sí: dio y dará que hablar ríos de tinta y saliva a una sociedad donde los protocolos se cumplen al pie de la letra y la puntualidad es normal.
¿Será tan difícil entender que la impuntualidad es una falta de educación, de consideración y de respeto hacia los demás?
Esos looks imposibles de olvidar
A tono con las paredes y los cortinados borravino y los antiguos marcos dorados a la hoja del salón disfruta doña Cristina, envuelta en brillos y sedas bordadas en noche de gala en palacio mientras se suceden apretones de mano y uno que otro gesto reverencial de la comitiva argentina a los dueños de casa - los reyes de España y los príncipes de Asturias - con las sonrisas sostenidas durante la larga fila de saludos.
Una noche seguramente inolvidable para la titular del Ejecutivo nacional, cuyos oropeles contrastan con el a mí qué de Moyano que asoma de traje y no de frac según indica el protocolo. Ni pestañea la realeza ante el detalle, porque no corresponde y porque a esta altura, y tras cuarenta minutos de espera, deben ser muy pocas las actitudes de los argentinos en el poder capaz de sorprenderla.
Tendencias: todas
En la evidente fascinación que CK denota por su imagen, sobre la que vistos los resultados debe trabajar varias horas diarias, hay algo que sin embargo no puede alcanzar: un estilo más espontáneo que estereotipado o sencillamente más moderno y menos almidonado que el actual, del que hizo alarde en su visita a España con una serie de cambios que dieron que hablar en la prensa española. Y no es que ignore qué es lo que se usa; lo sabe bien y eso sería parte del problema al querer llevar todas las tendencias y esmerarse a tal punto en el armado de total looks que éstos terminan haciendo ruido. La antítesis de lo que aconsejaba un sabio observador, para quien una persona bien vestida es aquella de la que se olvida al instante qué es lo que lleva puesto; lo único que se recordará luego será su gracia, estilo, distinción, personalidad o espontaneidad; en definitiva, lo propio y no lo prestado.
Un concepto no necesariamente vinculado con el nada de nada; se puede llevar mucho color, mucho accesorio, mucho de todo y sin embargo hacerlo de modo tal que en el mix ganen equilibrio y originalidad. No es éste el caso; difícilmente alguno de los presentes en la comida olvidará el look CK del Palacio Real, donde se la vio sobrevestida con brillos por todos lados, una increíble pollera bordada tipo tapicería con aires flamencos y - si algo faltaba - las piedras y los oros de la Orden de Isabel la Católica. Tampoco resultará olvidable el tapadito pied-de-poule en lila y blanco, engamado con pañuelo estampado, guantes, cartera y zapatos violetas; ni menos todavía aquél fucsia en retro style con pañoleta-buche al cuello, y así... A esto se suma lo de siempre, los visibles y crecientes excesos en su lucha contra el tiempo y el pelo demasiado largo: ganaría muchísimo si lo llevase a los hombros y eligiese un color no tan uniforme.
Recuerdo que años atrás cuando el humor televisivo era potable y previsible, al punto que la familia en pleno se sentaba frente a "la tele" a ver programas de este género, había un personaje interpretado por el extinto Gianni Lunadei que se abrazaba a una poltrona de ejecutivo y con cara de desquiciado repetía: "¡Yo amo ese sillón! Supongo que será algo parecido a esa mezcla de devoción y deseo deexhibición lo que ha motivado al Rector de la Universidad de la República, Dr. Rodrigo Arocena, a comprar sillones para el Paraninfo universitario en una liquidación... O "sale" como se rebautizaron en esta banda las ventas rebajadas. Porque es claro que una casa que año a año lucha por un presupuesto digno debe comprar sillas, sillones o banquitos de acuerdo a sus posibilidades. Te equivocas de cabo a rabo, mi amigo. Don Rodrigo -que debió admirar de niño a ese adorado sillón de Gianni Lunadei- compró 250 butacas -doscientas cincuenta- para renovar las existentes en la mencionada Aula Magna al módico precio de U$S 868 cada una. Hermoso número capicúa que si nos tomamos la tarea de multiplicar por 250 resulta en...U$S 207.000. Apelando al humor, pero esta vez al de Jorge Porcel, ¿No es fino? Un instituto público que pasa un tercio del año en huelga y/u ocupaciones para protestar contra el magro presupuesto que el Estado Oriental le asigna, cuyos estudiantes carecen de estufas en invierno, de ventiladores en verano y cuyo sistema eléctrico deja mucho que desear, apelando a los lujos de la miseria osa gastar esa enormidad para un salón que se usa poco y nada excepto para recibir de tanto en tanto a algún visitante al que doctorar honoris causa. Pero la cuestión arranca desde otro ángulo: dijo don Arocena que gastó esa suma "porque le sobraba de su presupuesto, y antes de dirigirla" como es de praxis -y por ley- "a Rentas Generales..." se decidió por unos silloncitos muy monos que había en un outlet in sale. ¡Qué bárbaro! Así da ganas de ser oriental y universitario. O simple ciudadano curioso que acude al Paraninfo cuando se da una vuelta por estas tierras el inefable presidente Chávez: uno corre a presenciar alguno de sus discursitos monotemáticos dicho entre consignas sesentistas y ovaciones neobolivarianas, con el culito repantigado en un artefacto de U$S 868. Y después dicen que hay crisis. No sé, por el Aula Magna la crisis se viste de cuero nuevecito de acuerdo a los cánones estéticos del patricio Arocena. Lo dicho: ¡Yo amo ese sillón!
Clarinadas de esperanza que retumbaron en todo el mundo dieron la bienvenida al novel presidente de los Estados Unidos Barack Hussein Obama. Los memoriosos dicen que habría que retroceder al mítico John F. Kennedy para recordar a un ser humano que alcanza la presidencia de la nación más poderosa del planeta con tantas expectativas y en medio de tantas tensiones.
Allá era la Guerra Fría y la amenaza de una beligerancia nuclear que parecía a la vuelta de la esquina. Ahora son otros los desafíos que el mundo espera que este joven negro de carisma excepciona, pueda resolver para llevar paz, seguridad y bienestar a todos los rincones. Los países se desangran en una crisis económica sin precedentes desatada desde los propios Estados Unidos de Norteamérica, el terrorismo se expande como maléfico tumor y la pobreza y la desigualdad social parecen cada vez más grandes y profundas en una civilización que las ignora...
"-El mundo cambió" - dijo Obama. "-Nosotros debemos cambiar con él". Para agregar que "los desafíos que enfrentamos son reales. No serán vencidos fácilmente. Pero sepan una cosa: serán vencidos".
Obama tiene un pasado dedicado al voluntariado y a la acción social y ha sido testigo de la situación de pobreza de África a través de la lucha de su padre. Allí fue a abrevar para escribir su primer libro, llamado justamente Los sueños de mi padre. Las desigualdades, el hambre y la miseria no le son ajenos, y han sido uno de los motores de su vida.
Sobre la crisis expresó que "la economía de mercado, cuyo poder para generar riqueza y libertad no tiene rival (...) puede descontrolarse. Lo que se espera ahora de nosotros es una nueva era de responsabilidades".
Y sobre el terrorismo advirtió que "para aquellos que buscan avanzar en sus objetivos mediante el terror y la matanza de inocentes, les decimos que nuestro espíritu es más fuerte y no podrá ser quebrado: los derrotaremos". "Los pueblos," agregó, "juzgarán a sus líderes por lo que construyan, no sobre lo que destruyan".
Y terminó con una mención al sueño de Martín Luther King: "un hombre a cuyo padre hace menos de 60 años no le hubieran servido en un restaurante, puede presentarse hoy para prestar el juramento más sagrado".
-¿Qué pretende usted de mí? (Frase habitual de la diva Isabel Sarli en casi todas sus películas, cuando un malón de machos enardecidos se le acerca codicioso generalmente cuando disfruta de sus rituales de baño -en ducha, piscina, playas, lagos, lagunas, charquitos o glaciares- del orbe y de la urbe)
Cada vez me preocupa más la pacatería rayana en la estupidez de mis compatriotas… Una foto tamaño carné de la cara de la Ministra del Interior Daisy Tourné demostrando el placer que le causa el agua de su ducha desató más incendios que los provocados en este comienzo de verano. Quienes me conocen saben que Tourné no es precisamente santa de mi devoción, pero el supuesto escándalo de esta foto me merece algunas reflexiones. Para comenzar, me sorprende que quienes se rasgan las vestiduras por esa fotito inocentona de una señora grande que sigue siendo una chiquilina en sus actitudes ignoren que la secretaria de estado se baña. Me sorprende doblemente porque mientras muchos de los crudos críticos pertenecientes a la burguesía vernácula riegan sus jardines a troche y moche aún en el actual plan de restricción de agua vilipendian a laTourné cuyo gasto es apenas el de una rápida ducha veraniega. Los ministros y ministras –uruguayos y uruguayas al decir del presidente Vázquez- ¿no tienen derecho a bañarse? ¿O a lo que no tienen derecho es a expresar el gusto que les causa el agua en estos tiempos de austeridad forzosa? Porque vamos, que no se ven lolas y colas como habitualmente se ven por tevé a cualquier hora, hasta en los programas de la mañana en los canales de aire, a cual más espantoso, aunque el de Teledoce se lleve la copa de oro a la pedorrería… Tourné sólo muestra su carota en una enorme sonrisa, el flequillo empapado sobre la frente, y el revestimiento de la ducha de marras en sólo tres o cuatro azulejos muy sencillitos, por cierto.
Parece mentira que cause tanto revuelo la foto de Tourné en Facebook en los mismos días en que el estado de Israel bombardeó los depósitos de la ONU donde se guardaba la ayuda humanitaria recogida por los países miembros. Al menos, Daisy usa el baño para ducharse y lo exhibe como prueba; no lo utiliza como otras ministras del continente para guardar en su botiquín un fajo de dólares de dudosa procedencia…