Siempre entendí que uno de los nombres de Allah era El Clemente y Misericordioso...

Su nombre es Sakineh Mohammadi.

Su país es la República Islámica de Irán.

Fue condenada a morir lapidada.

La fecha prevista de ejecución: inmediata.

Su delito es haber  mantenido una “relación extra-matrimonial”.

Nuestro objetivo es salvar su vida

Petición 1: Firma para impedir la lapidación en este sitio
 http://www.es.amnesty.org/actua/acciones/iran-lapidacion-mujer/


Petición 2: Reenvía este correo a todos tus contactos, para que también ayuden a salvarle la vida.

Gracias

Esteban Beltrán
Director Amnistía Internacional

P.D. La ejecución por lapidación es un castigo especialmente cruel que tiene como objetivo aumentar el sufrimiento de la víctima. Por ello, se escogen piedras lo suficientemente grandes para causar dolor pero no tan grandes como para matar enseguida. No permitas que Sakineh pase por eso. Firma ahora, por favor. Quien esté libre de pecado sea el primero a arrojar una piedra...

9 de julio en Tucumán

Oíd, mortales, el grito sagrado:
"¡libertad, libertad, libertad!"
Oíd el ruido de rotas cadenas,
ved en trono a la noble igualdad.
Ya su trono dignísimo abrieron
las Provincias Unidas del Sud
y los libres del mundo responden:
"Al gran pueblo argentino, ¡salud!


 

Bravo Batalla


La rebelión del señorío

Por Leonardo Guzmán

¡Qué lección trajo la vida a este Uruguay en estado de asamblea, aterido por sucesivas tragedias como la de ayer en Rocha!

Que un Director Técnico pareciera tal a lo largo de los minutos de cada partido y de los años que lleva en funciones, fue toda una revelación. Echó luz sobre las sombras en que anduvimos sumidos. En vez de encharcarnos en conflictos de trastienda, unió a equipo y país en un esquema de juego y un ideal de triunfo.

Que el Uruguay quede entre los cuatro mejores del mundo al dirigirlo un caballero que viste como gente y habla con aplomo, fue rebelión. Se alzó contra la idealización pública de la grosería y la ordinariez. Mostró a qué alturas pueden ascender 3 millones y medio entre casi 7.000 millones si vuelven a regirse por criterios cultos.

Hace 86 años, al ver cómo jugaba la selección de Nasazzi que viajaba a Colombes, un periodista español escribió: "Por los campos de Goya ha pasado una ráfaga olímpica..." Parafraseándolo, hoy debemos decir: "De los campos de Sudáfrica, nos llegó una rebelión de señorío".

Sí: abuelos y nietos asistimos a un huracán que por unas semanas nos aventó el triunfalismo de la chabacanería y la guarangada. El maestro que parece Maestro se constituyó en símbolo de ese orden interior que, renaciendo entre las cenizas, alza al hombre como actitud y, más allá de lo previsible, lo proyecta como fuente de respuestas.

A este país donde todos callamos la vida espiritual y pasamos en silencio ante las tragedias morales que corroen al Derecho y arrancan vidas, la celeste lo llenó de cábalas para pedir ayuda a las fuerzas invisibles. Pues bien. Tras el último partido, volvamos la mirada hacia las fuerzas visibles que llevamos adentro. Repasemos lúcidos el método que nos devolvió sueños y triunfos. Hasta aprenderlo.

No es un sistema rígido. Es el alerta de una lógica viva, que improvisa sin perder estilo. Conjuga lo colectivo y potencia lo individual hasta la tensión de un Forlán y la mística de un Abreu. A la adversidad, responde atacando. Gana sin sobrar. Si le toca perder, hasta el último minuto aprieta. Tiene algo del Artigas que sublimó la victoria en "Clemencia para los vencidos" y transfiguró la redota en Instrucciones para "garantir la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable". Coloca valores en la persona por encima del éxito y el fracaso. Y en eso finca el señorío, que es dominio y libertad en el obrar donde voluntad y pasiones se sujetan a una razón que amplía horizontes.

Desde ese señorío debemos recobrar el Uruguay para el que nos criamos, cuando las jugadas no eran imagen, sino verbo gritado por un Semino que enseñaba a obedecer la ley y un Solé que convocaba grandezas.

Eso sí: cómo volvió a estar el Uruguay entre los mejores del mundo teniendo hoy una masa de marginales mal preparados y una incapacidad tóxica para la acción -lo probó ayer el horror de la cárcel de Rocha-, es pregunta que no debe ahogarnos los festejos.

Si no la respondemos con el señorío ventilado de Sudáfrica, todo habrá sido un relámpago apenas útil para tomarle las medidas a nuestras decadencias.

Y a eso no debemos resignarnos.

El País Digital

Dale, nomás... Dale que va.... ¡Que allá en el horno nos vamo' encontrar!

Los bienes de Néstor Kirchner y Cristina Fernández están -otra vez- bajo la mirada de la Justicia. El abogado Ricardo Monner Sans presentó ayer una nueva denuncia judicial para que se investigue si existe delito en el aumento patrimonial de la Presidenta y su esposo durante 2009.
De acuerdo con la última declaración jurada de Cristina Kirchner sus bienes aumentaron un 20,65% en 2009 con respecto al año anterior. Pasaron de $ 46 millones a $ 55,5 millones.
Esta es la cuarta investigación sobre el patrimonio del diputado y la jefa del Estado. La primera, que instruyó Julián Ercolini y abarcó el período entre 1995 y 2004, fue sobreseída. La segunda, en manos de Rodolfo Canicoba Corral, abarcaba la evolución entre 2004 y 2007 y fue archivada. Y la tercera fue la que velozmente investigó y sobreseyó el juez Norberto Oyarbide sobre el enriquecimiento patrimonial de 158% correspondiente a 2008. La nueva causa está en manos del juez Sergio Torres.
El incremento patrimonial de los Kirchner se basó en la cancelación de deudas y en la valorización de acciones de dos de sus tres empresas. La pareja pasó de deber $ 19,2 millones de pesos en 2008 a $ 6,2 millones en 2009. Entre las deudas más importantes que canceló figuran la que tenía por la construcción del hotel Los Sauces ($ 8.329.596) y la que registraba con el Banco de Santa Cruz ($ 8.834.369), propiedad del grupo Eskenazi.
Monner Sans, en su denuncia, no se privó de ironías: "En el país donde los jubilados no pueden hacer huelga y donde la Anses se ha transformado en el banco del Gobierno, el matrimonio presidencial año a año nos sorprende con sus éxitos económicos", señala.
Kirchner había declarado al asumir como diputado nacional con datos actualizados al 10 de diciembre de 2009 tener $ 51,5 millones, y ahora, con información al 31 de diciembre de ese año, declara 4 millones de pesos más. Monner Sans se preguntó las razones de esa variación. Además, hizo hincapié en que los Kirchner tomaron nuevas deudas y siguen apostando a tener parte de su dinero en dólares. Para el denunciante no están claras las razones del incremento de las acciones de Los Sauces y Hotesur, empresas de la pareja que administra dos hoteles en El Calafate.

DIXIT ILLO:

ANIBAL FERNANDEZ, Jefe de Gabinete: "Comentario sobre el patrimonio de Cristina Fernández de Kirchner y Néstor Kirchner. No hay nuevos bienes. El incremento es por alquileres e intereses. ¿Investigan? Mejor...", afirmó el ministro kirchnerista a través de la red social Twitter.

EDUARDO AMADEO.
Diputado Peronismo Federal: "No se puede condenar a nadie por ser rico, pero el verdadero escándalo es que el matrimonio Kirchner ha seguido preocupado por hacer dinero aun desde el poder y la presidencia. Es tal la gula que tienen en ese sentido que dejan de lado y se olvidan de la ejemplaridad en el poder."

JUAN CARLOS MORAN,
Diputado Coalición Cívica :"El enriquecimiento de los Kirchner sigue siendo escandaloso: es un claro lavado de dinero basado en la usura y la corrupción. Sus grandes fuentes de ingreso provienen de empresarios que hacen negociados con el Estado. Evaluamos una presentación; si hay un fiscal que investiga tienen que ir presos"

Los dueños de la palabra


Por Claudia Piñeiro
Para LA NACION

Estimado director de la Real Academia Española: me dirijo a usted porque supongo que debe ser la persona indicada para responder una duda que en estos últimos tiempos se ha convertido, para mí, en una verdadera obsesión: ¿quién es el dueño de las palabras? Esa es mi pregunta, tal vez le parezca a usted tonta, o ingenua, o inútil, pero hoy es ineludible. Y luego otras preguntas que aparecen por añadidura: ¿se paga para ser el dueño de una palabra?, ¿se compran las palabras?, ¿se venden?, ¿se apropian luego de una guerra, una invasión o una simple batalla?, ¿existe título de propiedad de las palabras como existe una escritura para un bien inmueble?

Estimo que usted no es ese dueño que busco, porque de lo que se ocupa el organismo que usted dirige es de tomar las palabras que todos usamos y definirlas, decir qué significan, qué nombran; y tomar los cambios que los usos y costumbres van imprimiendo en ellas. Sin embargo ya que es el material con el que usted trabaja, estoy segura de que no habrá persona más indicada para orientarme en la búsqueda de ese dueño, si es que existe.

Como usted sabe, las palabras nombran la realidad, nombran todo lo que existe, sea tangible como una mesa o intangible como un sueño. Pero el camino es de ida y vuelta, porque al nombrar, las palabras también construyen la realidad. O la niegan. Por ejemplo, si alguien con el poder suficiente se apropiara de la palabra "casa" y sólo dejara que se llame con ese nombre a las construcciones de tres ambientes, con dos baños y patio al fondo, todas las otras "casas" serían negadas como realidad y no les quedaría más remedio que ser nombradas de otra manera o desaparecer. Lo que no puede nombrarse con la palabra que corresponde, se niega, se ignora y desaparece. Quien nos niega el uso de una palabra, nos niega también la existencia de lo que esa palabra nombra, y si esa palabra nos nombra a nosotros, entonces quien se apropió de ella nos reduce a lo que no existe.

Ahora bien, ni yo ni nadie tenemos problema con la palabra casa. Pero imagine usted que alguien se apropiara de la palabra "amor" y definiera qué puede nombrarse así y que no. O "madre"; o "justicia"; o "dignidad"; o "niño"; o "sano"; o "cultura"; o " natural"; o " felicidad". Bueno, señor director; en mi país ha habido una apropiación de palabra. Alguien cree que es dueño de la palabra "matrimonio", que puede decir qué es un matrimonio y qué no. Y no es una cuestión legal, como nos quieren hacer creer. Porque las leyes, señor director, son una construcción teórica, un acuerdo entre los hombres (y a quien lo dude le sugiero como lectura no el derecho romano ni la historia del derecho, sino El malestar en la cultura , de Sigmund Freud). Las leyes, como construcción teórica del hombre en su tiempo, se modifican. Si no fuera así, en mi país seguiríamos sin votar las mujeres, no habría divorcios y los hijos extramatrimoniales no tendrían los mismos derechos que los que nacieron dentro de un matrimonio, por ejemplo.

Las leyes pueden modificarse, y eso lo saben, más que ningún otro, quienes lo niegan. Por eso, la verdadera batalla no está allí, sino en la propiedad de la palabra. La palabra "matrimonio" hoy está en tránsito. Durante mucho tiempo alcanzaba con que nombrara sólo a un hombre y una mujer que deciden unirse legalmente. Hoy ya no. Las palabras son materia viva. Si sólo nombrara ese vínculo, hombre-mujer, estaríamos negando la existencia de algo que existe. Si la palabra matrimonio sólo nombrara el vínculo heterosexual, ¿cómo llamaría yo al vínculo de años entre mis amigos Mauro y Andrés o entre mis amigas María y Vanessa? Yo quiero esa palabra para nombrarlos porque eso son. Mucho más que otros matrimonios que conozco. Mucho más que otros matrimonios que no quieren revisar el uso de la palabra porque lo que se caería es el vínculo que sostienen con alfileres. Porque hacerlo los pondría frente a un espejo donde no se quieren ver. Los que se arrogan la propiedad de la palabra matrimonio dicen: "Bueno, que sean, que vivan juntos si quieren, pero que usen otro nombre". Y no es ingenuo ni legal lo que plantean, es ontológico. Saben que negar la palabra, negarles ser nombrados, es negar la existencia misma. Un método que viene de los campos de concentración y de los centros clandestinos de detención donde se llamaba a las personas privadas de su libertad por un número, donde no había que nombrarlos, porque el objetivo era que desaparecieran.

Estimado señor, no quiero robarle más de su precioso tiempo. Pero sé que a usted como a mí nos importan la palabra, su uso, y las batallas que se libran en su nombre. Espero con ansiedad su respuesta. Quiero discutir con quien diga ser el dueño de esta palabra, librar batalla. Por los amigos a los que hoy no me dejan nombrar, pero también por mí, por mis hijos y sus amigos, por la memoria de mis padres y por todos los otros innombrables que aún hoy niega nuestra sociedad, esa que construimos entre todos.

© LA NACION

La autora es escritora. Su último libro es Las grietas de Jara 

No alcanza con tolerar


Por Gabriela Seijas
Para LA NACION

La sociedad puede debatir si existe un modelo ideal de familia. Aun si fuera posible algún consenso, ello no permitiría privar de protección legal a quienes no respondan al modelo. Tal como afirmó Hölderlin en su Hiperión : "Siempre que el hombre ha querido hacer del Estado su cielo lo ha convertido en su infierno".

Para la comunidad científica, la homosexualidad no es una enfermedad y, si bien la religión puede colocar la conducta sexual de las personas en el centro de sus sistemas éticos, el Derecho, no. La homosexualidad entonces no es un problema para el Estado.

Muchos creen tener derecho a señalar a otros como anormales y no vacilan en comparar relaciones consentidas entre adultos del mismo sexo con la pedofilia, la zoofilia o el incesto. Revelan así que el problema que requiere urgente atención es la irracional aversión de quienes pretenden excluir del goce de determinados derechos a un grupo que, en su fantasía, suponen amenazador para su integridad o la de su familia.

Si bien frente al imperativo de la corrección democrática, discursos fuertemente reaccionarios aceptan la homosexualidad mientras quede reducida al ámbito de lo privado, el reclamo por algo tan público como el matrimonio muestra lo insuficiente del discurso de la tolerancia.

A partir de sentencias favorables a la celebración de matrimonios entre personas del mismo sexo, el intento de mantener determinadas concepciones adquirió características violentas. Basándose en lecturas deformadas de precedentes de la Corte Suprema se han colectivizado procesos referidos a derechos civiles, como si trataran asuntos de contaminación ambiental. Se intentó confiscar libretas de matrimonio bajo amenaza de cuantiosas multas. Una ceremonia fue suspendida por personas que invocan sin reparo la "ley natural" cuando la positiva no basta.

Esta frustración tiene consecuencias que van más allá de herir sentimientos u ofender. Cuando alguien entre en coma, su pareja no podrá ejercer determinados derechos. En caso de morir, no podrá recibir su cuerpo. No habrá licencias laborales para celebrar, ni para cuidar, ni para velar. Cuando un hijo quede a cargo del padre no biológico, éste no podrá repeler los reclamos judiciales de los familiares, y podrá perder hasta el derecho a verlo. Todo ello en defensa de un ideal de familia cuya hegemonía está irremediablemente cuestionada en la práctica social.

La lucha contra la discriminación requiere una reforma legislativa. Los argumentos jurídicos son simples: la "familia" protegida por el bloque constitucional incluye las que le gustan al intérprete y las que no. No se trata de debatir si son posibles otras formas de vida afectiva distintas de la tradicional porque las tenemos delante, existen. Se trata de saber si es posible diseñar un marco legal inclusivo que adapte sus institutos a la realidad.

Un gran número de niños es criado actualmente por gays y lesbianas, ya sea en pareja o solos. Esto es considerado un riesgo para la transmisión de cierta "pureza cultural". Sin embargo no hay evidencia científica de que los progenitores homosexuales se diferencien de los heterosexuales en su capacidad de dar amor, contención y educación, o que sus hijos muestren algún déficit respecto a los niños criados por heterosexuales. Lo que resulta indudable es que si sus progenitores pueden casarse, se verán favorecidos por los beneficios que proporciona el matrimonio y por la ausencia de la estigmatización legal de sus familias. Los heterosexuales no son naturalmente padres abnegados. Es elemental la existencia de un genuino deseo para ser padres. Esta voluntad pese a tanta adversidad y prejuicio se muestra como la contracara del abandono.

La idea de establecer un sistema de "unión civil" no resulta suficiente. Parece desconocer que, históricamente, el concepto de "iguales pero separados" ha servido para camuflar el repudio hacia grupos excluidos. El mantenimiento de un régimen exclusivo para parejas heterosexuales refuerza la estigmatización y es demostrativa del desprecio a las diferentes formas de sexualidad. Sugiere que el compromiso es inferior y que no merece los derechos que otorga el matrimonio. Nuestro marco constitucional otorga derechos que van más allá de la mera privacidad, como el derecho de las personas a ser tratadas dignamente.

Que el Congreso de la Nación tome la iniciativa en la lucha contra la discriminación y apruebe esta reforma, importaría generar un marco legal que fomente la libertad y el autogobierno bajo condiciones de igualdad. Decir que se está a favor del matrimonio gay no es un ataque ni una defensa de la institución. Admitirlo es la manera de asegurar que quienes así lo quieran puedan acceder a ese derecho, e importará contrarrestar los fuertes discursos homofóbicos que aún persisten en nuestra sociedad.

Ya que tanto se ha discutido últimamente sobre etimologías, permítaseme sumar una más. El civismo (del latín civis ) se refiere a las pautas mínimas de comportamiento social que nos permiten convivir en colectividad: el respeto hacia el prójimo, el entorno y lo público. En otras palabras, buena educación, urbanidad y cortesía. Sólo de eso se trata.

© LA NACION

La autora es jueza en el fuero contencioso adminstrativo de la ciudad. 

Fin de (e)lección de vida

Fariñas, el opositor cubano con mayor repercusión mediática desde que iniciara una huelga de hambre y sed, decidió culminar con sus medidas de protesta luego de que el gobierno de los hermanos Castro Ruz anunciara que liberará a 52 prisioneros, informó a AFP una dirigente de la disidencia en la isla antillana.

"Fariñas declinó la huelga de hambre y sed desde este momento", declaró a la AFP la opositora Gisela Delgado, tras visitarlo en el hospital de la central ciudad de Santa Clara, donde está internado. Fariñas, en sala de terapia intensiva desde que el 11 de marzo sufrió un shock hipoglucémico, inició su ayuno el 24 de febrero, un día después de que muriera el preso opositor Orlando Zapata tras 85 días de huelga de hambre.

Guillermo Fariñas Hernández (Santa Clara, 3 de enero de 1962) es un psicólogo y periodista  cubano. Es uno de los disidentes cubanos más conocidos, al haber protagonizado hasta veintitrés huelgas de hambre en protesta por el gobierno de Fidel Castro primero, y posteriormente de Raúl Castro, durante cuyos respectivos mandatos ha sido encarcelado tres veces, cumpliendo un total de 11 años en prisión. Entre el 24 de febrero y hoy, 8 de julio de 2010, mantuvo una huelga de hambre como medida de protesta por la muerte -también a causa de una huelga de hambre- de Orlando Zapata, para pedir la liberación de los veintiséis presos políticos enfermos, según sus propias palabras. Fue director de la agencia de noticias Cubanacán Press.