Teatro Metro no cumplió el acuerdo con la puesta en escena nacional



Eunice Castro, Cristina Morán y Rogelio Gracia tenían previsto el estreno de la obra Las mariposas son libres para el 19 de agosto en el Teatro Metro. Sin embargo las autoridades de la sala vendieron ese mismo fin de semana a "Fantástica", la revista porteña de los escándalos encabezada por Carmen Barbieri, según denunció Jimmy Castilhos, productor de “Las mariposas…”.

Castilhos explicó que ya estaba firmada la fecha de estreno en el Metro para el jueves 19 de agosto y a partir de allí la presentación de la obra por cinco fines de semana seguidos. El incumplimiento de la sala obligó a que la obra dirigida por Roberto Jones pasara al Teatro Stella d'Italia y se aplazará su estreno en una semana: el 26 de agosto.

“La actitud del Teatro Metro es una falta de respeto al teatro nacional”, señaló Castilhos. Pero pese al contratiempo, los ensayos continúan con total normalidad.

Ejemplo de vida: pai Negrito de Xapaná


Crió diecisiete niños: "con dos roles, de padre y madre" ¿Influencia? Ninguno de los hijos de crianza siguió su opción sexual.
Por Pilar Besada

El pai Negrito de Xapaná es homosexual y crió -incluso estando en pareja-, a 17 niños abandonados en su casa del Cerro. Considera que la opción sexual no afecta en nada la crianza. "Al contrario, se cubren los dos roles, de padre y madre", dijo.
La primera niña que este hombre crió hoy tiene 46 años y vive en el exterior. En su casa del Cerro vive con un varón de 16 años y una joven de 26 a los que también crió. Además, están los hijos de la joven, tres "nietitos", de 7, 4 y 2 años. A pesar de haber criado a los 17 niños, el pai -que prefiere no divulgar su nombre de nacimiento, Roberto Pino-, afirmó que nunca tuvo la tenencia legal. "Nunca nadie me hizo un problema. Los crié y chau", comentó.
Los menores llegaron a él, según relató, por la actividad religiosa que desempeña. "Siempre me manejé en esto, y la gente te los deja como paquetes de basura. Y bueno; ahí le das para adelante", comentó. Nunca se negó a criar a un niño que le hubieran dejado abandonado. "No sé decir que no", dijo. Sin embargo hoy, el porche de su casa, en la calle Suecia del barrio del Cerro de Montevideo, está enrejado como una jaula. "Es por el temor de que me dejen más niños y no saber quién los deja", dijo Negrito. En el Cerro –dice- todos lo conocen. Pero le angustia "no poder decirle el día de mañana a la criatura quién es el padre o la madre".
Aunque hace 11 años que está solo, Negrito supo vivir en pareja en su hogar. "No sé por qué hoy en día hacen tanto debate. Para mí nunca fue un problema criar hijos, tener una pareja y hacer mi vida normal", señaló. Considera que su homosexualidad no afecta para nada en la crianza, y afirma que ninguno de los chicos que vivieron con él es homosexual. "Por suerte", dijo. "Obviamente no me asustaría, pero traería comentarios", afirmó. La mayoría de los jóvenes que amparó hoy viven afuera del país. Para Negrito, "fue una vida de sacrificio, de lucha. No es fácil, pero somos personas de fe y sabemos salir adelante", señaló.
El caso divulgado ayer sobre la pareja gay en unión concubinaria que obtuvo la tenencia compartida de dos menores, no se relaciona con éste, aunque uno de los integrantes de la pareja, Daniel Melo, pai Daniel de Ogun, también es sacerdote afro-umbandista. Según Melo, la religión "no tiene nada que ver" con esta coincidencia. "Solo que nuestros principios nos llevan a ayudar al que más necesita", comentó.  Melo indicó que conoce a "más de veinte" parejas homosexuales que crían menores pero que no quieren hacerlo público.
En mayo la jueza letrada de octavo turno de Maldonado, Adriana Cittadino, ratificó la tenencia compartida de Daniel Melo y Walter Martínez sobre Mahiara, de 17 años, y Franco, de 14 años, dos menores que estaban bajo la tenencia de Melo desde hace doce años. La sentencia fue dictada luego de que los solicitantes aclararan a la fiscalía que no estaban interesados en una posterior adopción de los menores. El motivo de la pareja era, según afirman, evitar una situación de abandono por muerte de uno de ellos u otra cualquier eventualidad. La tenencia tiene efectos más limitados que la adopción, porque no adjudica la patria potestad ni implica que los menores cambien su apellido.
Un caso que recorrió la región
La noticia de que una jueza de Maldonado otorgó la tenencia compartida de dos menores a una pareja homosexual ayer, recorrió los diarios y páginas de noticias de la región. El portal Infobae informó que "Uruguay otorgó la primera custodia de menores a una pareja gay". Por su parte, la página web Terra.com de Chile se hizo eco del caso, así como el portal del diario peruano Peru21, y el diario de Venezuela El Tiempo, entre otros.
El País Digital
 

Publicado por Laura Etcharren: de las siliconas a la humillación

No cabe duda que por rechazo o gusto, Ricardo Fort siempre está presente en la televisión. Más allá de su participación en Bailando por un Sueño se las ingenia, desde su mayor sustento que es el dinero, para permanecer. Lo cual no significa que pertenezca. De hecho, las versiones que circulan es que actores de renombre no lo reconocen como un par. Ni siquiera lo respetan.
Si bien es cierto que el empresario da trabajo, también es cierto que de él se destacan más sus escándalos que su labor en el escenario. O como “artista”.
Sus mujeres son envases que con cirugías estéticas, ropa, make up y accesorios, cambia constantemente. Traslada en la mujer sus propias inseguridades de hombre que evidencia no estar del todo conforme con su apariencia. De ahí, la permanente ostentación del tener y mostrar.
Y lo que en el Universo Fort es elegante, en el verdadero mundo de la moda es absolutamente cache. Sin estilo. En definitiva, un cocoliche. Cocoliches que entran y salen de su vida conforme a su estado de ánimo.
Mujeres que se degradan al lado de un hombre que no las agasaja como intenta mostrar. Tampoco les regala: lo de Fort es pura limosna, cambiarlas para exhibirlas. Y en algunos casos, hasta recurre a la patética compra de una acompañante. Caso de su "novia actual", Erika. Sin embargo el problema no es Fort. Son ellas.
Las auto degradadas del lumpen mediático que “matan” hasta la vergüenza por estar dos minutos en el programa de Marcelo Tinelli. Son, en la vida del chocolatero, bienes de uso y cambio. Que lo único que les queda de la relación son las siliconas y alguna que otra chuchería que con el tiempo, él sabrá como recriminarles. El costo que ellas pagan es alto. Porque cuando todo el circo rococó se termina, comienza el circo de la humillación. De la violencia, de la agresión verbal de un sujeto que no tiene límites para el escándalo. Que se enarbola tras la palabra "caballero" cuando en realidad es un incontinente verbal del mal gusto. Pedirle que, como caballero, no tenga memoria, es como pedirle a Fernanda Vives que hable bien, que pronuncie una S.
Fort no sólo tiene memoria, también posee astucia por las dudas. Entonces, todo aquello que puede llegársele a olvidar lo anota. Porque su negocio aunque le pese no es el arte, sino el mamarrachismo del que hasta ahora no pudo trascender.

Novo endereço da CIR guarulhense

Prezados amigos e amigas:

                                      A Coordenadoria da Igualdade Racial tem o prazer de informar a mudança para a nova sede que ocorreu no dia 05 de julho de 2010, no endereço:
Coordenadoria da Igualdade Racial – CIR
Rua Luiz Turri, 75 – (atrás do Colégio Conselheiro Crispiniano)
Jardim Zaira – CEP: 07095-060

Os telefones permanecem os mesmos: 2408-5597 e 2409-6843
O Centro de Referência de Cultura Negra e Igualdade Racial–Xikelela permanece no mesmo endereço: 
Avenida Dr. Timóteo Penteado, 4.114
Vila Galvão – CEP: 07061-003
Telefones (11) 2304-7189 / Tel./Fax 2304-7464

Cordialmente,
Edna Maria Santos Roland
COORDENADORIA DA IGUALDADE RACIAL - CIR
PREFEITURA MUNICIPAL DE GUARULHOS
(11) 2408-5597/ 2409-6843

La razón triunfa sobre la intolerancia catarinense: excelente trabajo de Átila Nunes y Átila Nunes Neto


Como é do conhecimento de muitos umbandistas, a Tenda de Umbanda Caboclo Pajelança situada no município catarinense de Jaraguá do Sul, Santa Catarina, foi invadida por policiais militares armados no dia 26. Além de mandarem paralisar a sessão de pretos-velhos, prenderam o ogan -menor de idade- e alguns frequentadores. Além disso, destruiram o atabaque.
Essa violência policial não poderia passar impune. Nossos irmãos de fé, Átila Nunes e Átila Nunes Neto procuraram o governador de Santa Catarina Leonel Pavan, pedindo uma providência enérgica contra essa violencia policial aos umbandistas.
Diante da repulsa nacional à Policia Militar catarinense, o governador Leonel Pavan no último dia 12, ligou pessoalmente para nossos irmãos Átila Nunes e Átila Nunes Neto, afirmando textualmente o seguinte, solicitando essa divulgação: 

"Reconheço, como governador, que houve sim, uma absurda violência policial no ato de invasão de um culto religioso em Santa Catarina. Como governador, tomei medidas enérgicas que sirvam de exemplo e nunca mais tal fato venha a ocorrer no nosso Estado, onde não toleramos qualquer tipo de discriminação." 

Agradecendo a intervenção do governador, o deputado Átila Nunes, disse-lhe que sua decisão, como maior autoridade daquele Estado, interromperia novas tentativas de invasão policial nos terreiros umbandistas.  Para Átila Nunes Neto, os grandes vitoriosos foram os umbandistas que se uniram em todo o país, e até no exterior -das repúblicas do Uruguai e Argentina- exigindo que fosse cumprida a Constituição brasileira que garante o livre exercício dos cultos religiosos.  Átila afirmou ainda que "as providências tomadas pelo governador catarinense Leonel Pavan é a prova indiscutível de que as autoridades brasileiras estão conscientes de que existe o Estado de Direito em nosso país, que não pode ser desafiado por policiais a bel prazer". O governador agiu duramente, não permitindo que um inquérito se arrastasse por 40 dias, quando existem provas contundentes de que houve indiscutível violência policial e vilipêndio religioso.
Abaixo, a carta original assinada pelos nossos irmáos Átila Nunes e Átila Nunes Neto ao governador Leonel Pavan, que originou uma resposta enérgica daquela autoridade contra os policiais que agiram com violência, violando a Constituição brasileira.
 
     CARTA DE ÁTILA NUNES E ÁTILA NUNES NETO AO GOVERNADOR DE SANTA CATARINA SOBRE A VIOLENCIA DA POLÍCIA MILITAR CONTRA OS UMBANDISTAS    

    Senhor Governador de Santa Catarina Leonel Pavan,

    Vossa Excelência comanda um dos estados com maior índice de desenvolvimento humano: Santa Catarina, hoje um sonho para milhões de brasileiros que gostariam de aí residir. Quando se fala em Santa Catarina, se pensa em civilidade.
    O senhor é um político experiente. Foi vereador, prefeito por três vezes de Balneário Camboriu, deputado federal e senador da República. É um democrata experiente na Política e na Administração Pública.
     Infelizmente, Senhor Governador, nos últimos dias, milhões de brasileiros que seguem a fé umbandista, sentem-se surpresos com a violência da Policia Militar de seu estado. Essa indignação podemos sentir principalmente na internet, onde são postadas mensagens de repúdio e da mais absoluta indignação.
    O que aconteceu na noite de 26 de junho deste ano de 2010 na cidade de Jaraguá do Sul, nos faz lembrar o Rio de Janeiro dos anos 50, quando terreiros de Umbanda eram invadidos e seus dirigentes e médiuns presos pela polícia, hoje algo impensável em terras fluminenses.
    Naquela noite, por volta das 8 da noite, a Tenda de Umbanda Caboclo Pajelança, situada na Rua Adolfo Augusto Zie Mann, 342, Czerniewicz, Jaraguá do Sul, foi invadida por doze homens do 14º Batalhão da Polícia Militar, fortemente armados com pistolas, armas de choque, sprays de gás de pimenta e escopetas, sob o comando do sargento Adriano que deu voz de prisão à diretora de culto Cristiane Tomaz de Oliveira.
    A sessão em homenagem aos pretos velhos foi interrompida sob a ameaça dos policiais, determinando às dezenas de pessoas presentes que se calassem e não se movimentassem, sob o risco de terem que usar armas de choque e gás, além de todos serem levados presos. Um ogan, menor de idade, foi conduzido algemado pra o distrito policial.
    Dona Cristiane, a diretora de culto, tem certeza de estar sendo vítima de perseguição religiosa, haja vista que os policiais militares ao chegarem ao distrito, mostraram um abaixo assinado de vizinhos pentecostais para que o centro umbandista feche as portas e se mude do bairro.
    A violência da polícia de Santa Catarina nesse episódio ultrapassou não apenas os limites legais, mas, sobretudo, o bom senso, beirando a barbárie.
    Depoimentos dos presentes ao culto confirmam que a invasão –absolutamente inconstitucional e flagrantemente ilegal– ocorreu em meio às ameaças dos policiais, fazendo com que senhoras e crianças entrassem pânico, chorando de medo. Ao questionar a razão da invasão, o ogan menor de idade recebeu ordem para calar-se, tendo seu atabaque danificado com violência por um dos PMs.
    Por serem sobejamente conhecidos pelas autoridades, -inclusive Vossa Excelência- seria desnecessário invocar os preconceitos constitucionais que garantem aos brasileiros a “inviolabilidade da liberdade de consciência e de crença, sendo assegurado o livre exercício dos cultos religiosos e garantida na forma da lei, a proteção aos locais de culto e a suas liturgias.”
    Desnecessário também, Senhor Governador, lembrar outro preceito constitucional que estabelece que “ninguém será privado de direitos por motivo de crença religiosa".
    Ou então, o que preceitua o Código Penal no artigo 208, que trata de ultraje a culto, seu impedimento ou sua perturbação, considerando crime contra o sentimento religioso “escarnecer de alguém publicamente, por motivo de crença ou função religiosa; impedir ou perturbar cerimônia ou prática de culto religioso; vilipendiar publicamente ato ou objeto de culto religioso.”
    Saliente-se ainda o artigo 140 do Código Penal: "se a injúria consiste na utilização de elementos referentes a raça, cor, etnia, religião ou origem, a pena é de reclusão de um a três anos e multa".
     Finalmente, poderia ser destacada a Lei de Abuso de Autoridade (Lei Nº 4.898, de 9 de dezembro de 1965) que regula o Direito de Representação e o processo de Responsabilidade Administrativa Civil e Penal, nos casos de abuso de autoridade. O artigo terceiro estabelece como abuso de autoridade "qualquer atentado à liberdade de consciência e de crença, ao livre exercício do culto religioso e ao direito de reunião".
    É sabido por todos, Senhor Governador, que a Lei 7.716 de 5 de janeiro de 1989 define os crimes resultantes de preconceito. O artigo primeiro diz que “serão punidos, na forma desta Lei, os crimes resultantes de discriminação ou preconceito de raça, cor, etnia, religião ou procedência nacional”. (Redação dada pela Lei nº 9.459, de 15/05/97). O artigo 20 é claro, ao proibir praticar, induzir ou incitar a discriminação ou preconceito de raça, cor, etnia, religião ou procedência nacional. (Redação dada  pela Lei nº 9.459, de 15/05/97)
    Não podemos acreditar, Governador, que o senhor deixe passar em branco, sem uma atitude enérgica, severa, um episódio dessa natureza. Essa violência jurássica da Polícia Militar, ao arrepio das leis e da Constituição, não condiz com Santa Catarina. Não condiz com a natureza boa, generosa e fraterna do povo catarinense.
    Nesse ínterim, enquanto durar as averiguações dentro da Polícia Militar que pediu o prazo inacreditável de 40 dias para chegar a uma conclusão, apesar das dezenas de testemunhas do vilipêndio religioso e do abuso de autoridade, nos mobilizaremos nacionalmente para chamar atenção para a Polícia Militar de Santa Catarina que reproduz práticas coercitivas do início do século passado. Senhor Governador, reiteramos nossa confiança no seu senso de justiça e de absoluta obediência ao Estado de Direito em vigor no Brasil, e consequentemente, no Estado de Santa Catarina.

    ÁTILA NUNES e ÁTILA NUNES NETO

La presencia africana en el habla

El jueves se presenta en la Academia Nacional de Letras (Ituzaingó 1255) un libro de historia que resultó ganador del concurso que esa institución llevó adelante en 2008. Es El habla de los esclavos africanos y sus descendientes en Montevideo en los siglos XVIII y XIX: representación y realidad, de la licenciada en lingüística Magdalena Coll.

La cita es a las 19 horas y contará con la participación del escritor José María Obaldía y la historiadora Ana Frega, rematándose la velada con un brindis.

A partir de fuentes documentales y recreaciones literarias la publicación estudia el contacto de las lenguas africanas con el español que se hablaba en el Montevideo de la Colonia y el siglo XIX, y a través de eso se examina el complejo mundo lingüístico de ese período en la región. El trabajo reúne además una antología de más de medio centenar de textos de diferentes estilos y niveles culturales, para reflejar aquel choque de lenguas. El estudio comienza con una mirada sobre la esclavitud en la sociedad oriental para pasar a analizar después las lenguas africanas que se hablaban en el Río de la Plata. También focaliza en cómo los descendientes de aquellas primeras oleadas de esclavos conservaron y modificaron el habla de sus antepasados. La obra se centra luego en las fuentes disponibles para investigar los textos que han sobrevivido al paso del tiempo.

Magdalena Coll (Montevideo, 1968) es doctora en lingüística hispánica por la Universidad de California y trabaja como profesora en el Instituto de Lingüística de la Facultad de Humanidades y Ciencias. Entre sus trabajos anteriores sobresalen los dedicados al estudio de la historia del español y del portugués en Uruguay.
 

Una vacaciones insoportables con tufillo de leche cortada y tulipán


Entre su suegra y sus padres, marido que pesca, e incidentes con la prensa. Intimidad de un viaje contaminado de plebeyos.
Por Ignacio Molina

Tener unas vacaciones tranquilas y disfrutar de la Argentina como se debe". Esos eran los planes que tenía la princesa de los Países Bajos Máxima Zorreguieta al llegar a su país natal, y con esas palabras –que sonaron más a advertencia que a expresión de deseos– los dio a conocer en la rueda de prensa que brindó en la embajada de los Países Bajos en Buenos Aires antes de emprender viaje hacia la Patagonia junto a su Familia Real: su suegra, la reina Beatriz de Holanda; su marido, Guillermo Alejandro de Orange-Nassau, príncipe heredero de la corona; y sus tres pequeñas hijas: Amalia, de cuatro años; Alexia Juliana, de dos; y Ariadna Guillermina, de apenas ocho meses. Prole importada, a la que pronto se le sumaría la rama local de los Zorreguieta.

"La Argentina" a la que se refirió la princesa durante el único contacto que hasta el momento tuvo con el periodismo es, en rigor de verdad, una ínfima porción del país. Una porción tan distante de la Argentina real como del asfalto que absorbe el calor agobiante de Buenos Aires en los primeros días de enero. Esa Argentina se llama Country Club Cumelén y está enclavada en una zona aledaña a Villa La Angostura, un rincón paradisíaco de la provincia de Neuquén. Aunque no lo suficiente como para amortiguar la convivencia noche y día de dos familias con tan poco tema de conversación en común.

Por suerte la realeza tiene hábitos más sofisticados que sintonizar la televisión abierta y en la primera noche del año, agotados por la pesca con mosca y los tragos en velero, no habrán visto por la pantalla de Telefe la segunda parte de la saga de los Focker, ese rendidor relato cinematográfico sobre el choque de consuegros rejuntados por las circunstancias del destino.

Para compensar, el Cumelén cuenta con el máximo confort imaginable y con la mejor cancha de golf de la región. No es un lugar común afirmar que se trata de un Country Club exclusivo. La membresía es más que rigurosa: para formar parte de ella -según sus socios- no alcanza sólo con tener dinero. Hace algunos años, por ejemplo, una comisión de propietarios vetó el ingreso como socio de Diego Maradona.

Allí, en tres casas ubicadas a orillas del lago Nahuel Huapi alquiladas y preparadas especialmente para la ocasión, se alojó la comitiva holandesa compuesta por 16 personas. Entre los acompañantes de la Familia Real se encuentran los miembros de "marechaussée", una especie de guardia pretoriana que los custodia a sol y a sombra y que, en ese afán de extrema seguridad, protagonizó un incidente con ribetes policiales.

Hay motivos de sobra para suponer que unas vacaciones familiares y gasoleras en algún balneario de la costa pueden ser menos placenteras que un descanso en uno de los lugares más maravillosos de la Patagonia argentina. Pero también es verdad que, más allá del color de sangre que corra por sus venas, las suegras siempre son suegras; y que los hijos –aunque posean, aún sin saberlo, un destino de nobleza– pueden traer aparejados los mismos problemas y dolores de cabeza que cualquier chico del mundo. Ni los títulos nobiliarios ni la fortuna más grande de Europa son capaces de garantizar unas vacaciones libres de contratiempos. Lo supo la pareja Real holandesa en la mañana del último día de diciembre, cuando notaron que Ariadna amanecía con un leve malestar respiratorio. Minutos después, los príncipes –que ya tenían clara la ubicación del hospital más cercano– emprendieron en auto los ochenta kilómetros de ruta que los separaban de la ciudad rionegrina de Bariloche.
Allí, en la vereda de la clínica San Carlos, mientras el doctor Luis Caride –director médico de la institución– auscultaba a la beba y les recomendaba a sus padres que le efectuaran una placa radiográfica para descartar cualquier afección grave en las vías respiratorias, sucedió el altercado que tuvo como protagonistas a los custodios de la realeza y a un grupo de reporteros gráficos que intentaban tomar imágenes de la familia de Máxima. Una de las periodistas que forcejeó con los guardias de seguridad es Alejandra Bartoliche, una fotógrafa de la agencia Telam que sabe que en Bariloche –una ciudad a la que podría haber llegado por impulso de su apellido– las noticias no suelen trascender el ámbito local. Tal vez por eso nunca se hubiera imaginado que su pelea cuerpo a cuerpo con un hombre que le impedía realizar su labor, se convertiría en una de las noticias más importantes del fin de año. Todo comenzó cuando los custodios les pidieron a los periodistas que habían ido a documentar la fugaz visita de los príncipes a Bariloche que se retiraran de la entrada a la clínica. "Les respondimos que la vereda es un espacio público y que nos íbamos a quedar ahí", cuenta Bartoliche. Según su relato, un custodio les dio a entender que si no se abalanzaban sobre el auto podrían hacer algunas fotos. "Pero casi al mismo tiempo un compañero avisó que el auto de Máxima estaba saliendo por el garaje y empezamos a correr", cuenta. Entonces los guardias apartaron a los reporteros con violencia. "Rompieron cámaras, le pegaron a un compañero y a mí me levantaron por las axilas. Cuando el auto de Máxima ya estaba lejos, el tipo me dio una patada en la pierna. Ahí mismo dejé la cámara y le pegué una cachetada al holandés", agrega Bartoliche, y deja en claro que si bien no está orgullosa de lo que hizo, se dejó llevar por la bronca.
El episodio, además de ocupar las pantallas de los noticieros y las páginas de los principales diarios del país, tuvo fuerte repercusión en la opinión pública barilochense. Los periodistas agredidos recibieron el apoyo de -entre otros- el concejal del Partido Popular Rionegrino Daniel Federico Pardo, que afirmó en un comunicado titulado "Solidaridad y repudio" que los cronistas locales sufrieron "el retroceso en las relaciones humanas" practicado por los guardias de la realeza.

Famiglia unita

El lunes 31 de diciembre, de vuelta en Villa La Angostura y aún tratando de digerir el doble mal trago (el del malestar de su hija y el provocado por sus guardias), Máxima y Guillermo Alejandro recibieron la visita de Jorge Zorreguieta y de María del Carmen Cerruti. Los padres de Máxima llegaron a Cumelén para celebrar el comienzo del nuevo año junto a dos de sus hijos (Martín, el hermano de Máxima, vive en la Villa en forma permanente) y a sus parientes políticos. Cualquier observador imparcial que se dejara llevar por los hechos históricos podría suponer que, más allá de la diplomacia y de las formas regidas por el protocolo, la relación entre la reina Beatriz y Jorge Zorreguieta no es la más fluida del mundo. O que al menos un hombre que no pudo asistir a la boda de su hija debido a sus antecedentes cuasi delictivos no era el consuegro ideal que la reina anhelaba. Jorge Zorreguieta, conocido como "Coqui" por sus íntimos –entre quienes se encuentra el ex ministro de economía José Martínez de Hoz– fue Secretario de Agricultura y Ganadería de la Nación entre 1976 y 1980, los años más oscuros de la última dictadura militar. Su actuación en esos años no fue meramente técnica: hay quienes afirman que antes del golpe de Estado, Zorreguieta, desde su puesto de secretario de la Sociedad Rural, conspiró con los medios a su alcance contra el gobierno de Isabel Perón. Los parlamentarios holandeses que en el 2002 no le permitieron asistir al casamiento de su propia hija adujeron que el ex funcionario "no podía estar ajeno al plan de exterminio llevado a cabo por el régimen del que formaba parte".
Es presumible que la pareja real tiene peleas y discusiones como cualquiera. Y que esos roces se potencian teniendo a toda la prole en casa, cercados por un cordón de fotógrafos que los reduce a un paradisíaco –pero al fin– corralito. A la reina le gusta hablar en holandés y que sus nietos rediman el idioma. A los abuelos argentinos, la pompa doméstica full time no les resulta simpática. Y Máxima, se guarda bajo llave su viejo mal hablar porteño y sonríe siempre, con cara de foto. Pero lo seguro es que sus discusiones conyugales nunca son generadas por el dinero ni por cuestiones aledañas: además de ser herederos de la corona más rica de Europa (según la revista Forbes su patrimonio total sumando propiedades y negocios es de 5.650 millones de euros) Máxima y Guillermo no tienen problemas de ingresos ni de vivienda: él por haber nacido en el vientre del que nació cobra 719.000 euros por año, y ella por haberse casado con quien se casó recibe anualmente la suma –algo menor, es cierto, pero nada despreciable– de 625.000. Ambos viven en un lujoso castillo con lago artificial, ubicado en el barrio Wassenar de La Haya, que les fue cedido por el estado Holandés luego de la ceremonia de compromiso.

La semana anterior al incidente de Bariloche la Familia Real entera vestida de manera informal y siempre seguida de cerca por sus guardaespaldas fue a cenar a Tinto Bistro, el restaurante que Martín Zorreguieta regentea en el centro de Villa La Angostura y que recibe a los príncipes cada vez que visitan el país. Toda una excepción. Porque en los días que llevan de vacaciones, la comitiva holandesa tuvo escasas oportunidades de romper el aislamiento de Cumelén. Una mañana, mientras Máxima y Guillermo jugaban con sus hijos, la reina Beatriz disfrutó de un paseo en barco por el Nahuel Huapi y por la Isla Victoria, una extensa cresta boscosa que emerge a la superficie en medio del lago y en donde se pueden admirar las pinturas rupestres de las tribus que habitaron la zona siglos atrás. Los príncipes por su lado compraron muebles rústicos en el negocio que Emilio Alvear, secretario de gobierno de la Villa, posee en la zona de Lomas del Correntoso. El lunes 24 Máxima asistió a la misa de la capilla Nuestra Señora de los Lagos y sólo al mediodía siguiente les permitió a sus hijas abrir los regalos de Navidad. Un estilo vacacional bien distinto del de sus años argentinos...