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Ratzinger, en la hoguera



El papa Benedicto XVI cumple cinco años en el cargo acorralado por los escándalos de pederastia y con acusaciones de inmovilismo y retroceso frente al Concilio Vaticano II. Roma ha cancelado el ecumenismo, con ofensas a judíos, musulmanes, protestantes o anglicanos
JUAN G. BEDOYA

Los cardenales eligieron Papa en 2005 a un intelectual de postín y esperaban que rindiese como un gran ejecutivo. No ha resultado. A punto de cumplirse los cinco años de mandato como sumo pontífice el próximo día 19, Benedicto XVI, de civil Joseph Alois Ratzinger, es un anciano de 83 años atado a su pasado de teólogo e inquisidor de doctrinas. ¿Qué ha hecho en este lustro? ¿Qué se propone? Sus admiradores cuentan que es un gran trabajador y que ahora mismo está empeñado en culminar antes del verano su ingente biografía de Jesús de Nazaret, cuyo primer tomo fue un éxito de ventas hace dos años. Los detractores lo acusan de atacar a las reformas del Concilio Vaticano II y de despreocupación o indolencia ante los problemas que afronta el catolicismo.

Ratzinger "es criticado por no hacer nada... y por hacer demasiado", opina su biógrafo el periodista católico italiano Vittorio Messori. Como él, la jerarquía de la Iglesia vela armas para enfrentarse al examen del primer lustro de este pontificado. Lo hace a la defensiva. La efemérides no ha podido llegar en peor momento, con una riada de noticias sobre curas -y hasta obispos- pedófilos actuando con impunidad durante décadas ante la pasividad -o el silencio cómplice- del Vaticano.


Benedicto XVI está en medio de ese quemadero. También ha patinado en otros campos de la gestión. Ha provocado agrias polémicas con musulmanes, judíos y anglicanos; escandalizó cuando quiso acabar con el cisma del ultraconservador arzobispo Marcel Lefebvre, y se enfrentó a la comunidad científica condenando en África el uso del preservativo como método de combate del sida. También sigue enfrentado a la ciencia, negando toda la investigación con células madre.


Ratzinger sabía a lo que se enfrentaba cuando se postuló hace cinco años como sucesor del polaco Juan Pablo II, de civil Karol Wojtyla. Su discurso electoral fue clamoroso aquel 24 de marzo de 2005 con Juan Pablo II ya moribundo, a punto de superar los 27 años en el cargo. Era el Viernes Santo de ese año y Ratzinger sustituía al enfermo pontífice en el tradicional Via Crucis ante el imponente Coliseo romano. No era una casualidad. En cada rezo de las estaciones del fundador cristiano hacia el monte Calvario, el hoy Papa aprovechó para intercalar comentarios de programa de gobierno. Fue en la novena estación -tercera caída de Jesús bajo el peso de la cruz- cuando clamó: "¡Cuánta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deberían estar entregados al Redentor! ¡Cuánta soberbia! La traición de los discípulos es el mayor dolor de Jesús. No nos queda más que gritarle: Kyrie, eleison. Señor, sálvanos".


Era un discurso alarmante elaborado para encoger el corazón de la mayoría de los cardenales, acostumbrados muchos de ellos a una vida regalada en el mejor de los mundos, sobre todo durante sus frecuentes estancias en Roma. Dos semanas más tarde, reunidos en cónclave los 114 purpurados -con el pomposo título de Príncipes de la Iglesia, aunque cardenal viene de cardo, en italiano bisagra o punto de apoyo- no se demoraron en decidir qué Papa querían. Era el alemán Ratzinger y se llamaría Benedicto XVI.


La elección causó no poca sorpresa. Hoy se sabe que se inclinaron por Ratzinger por considerarlo el único capaz -por conocimiento y por autoridad- de arreglar los problemas acumulados durante el interminable ocaso del polaco Wojtyla del que el teólogo alemán había sido sumo ideólogo. La información es poder, y nadie sabía tanto sobre las crisis -y los pecados- del cristianismo romano como el presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe -el ex Santo Oficio de la Inquisición- que Ratzinger había dirigido desde 1981 con mano de hierro. En el momento de su elección tenía 78 años, tres años más de la edad de jubilación de los obispos. Su salud era quebradiza. Hoy, en el balance de gestión, cinco años más tarde, se olvidan esas circunstancias personales.


Ratzinger ha sido siempre un hombre de ideas fijas, pese a su propia opinión. "A mí ya me han diseccionado varias veces: el profesor de la primera etapa y el de la etapa intermedia, el primer cardenal y el de después. Ahora se añade otro segmento más. Como es natural, las circunstancias, las situaciones y las personas influyen, porque asumen distintas responsabilidades. Digamos que mi personalidad y mi visión fundamental han madurado, pero todo lo que es esencial ha permanecido idéntico", dijo de sí mismo en 2006 cuando su biógrafo le hizo notar una supuesta diferencia entre el panzer kardinal (tanque de combate) que dirigía la Congregación para la Doctrina de la Fe y el tímido Benedicto XVI al timón de la nave del apóstol Pedro.


Alguna prensa alemana había recibido la elección de Ratzinger con el título equívoco de panzer kardinal. Era una alusión a su intransigencia por la inmisericorde condena de 130 teólogos y religiosos cuando fue prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Tampoco olvidaron en Alemania que el nuevo pontífice, además de teólogo y profesor universitario, militó en las Juventudes Hitlerianas y que fue soldado de la Wehrmacht al final de II Guerra Mundial.


Al margen de tan tormentoso -y brillante- pasado, Benedicto XVI no ocultó nunca que le aguardaba una tarea inmensa si quería acabar con la "suciedad" y la "soberbia" que anidaba en su Iglesia cuando se propuso como candidato papal. Lo intuyó a las 18.04 del 19 de abril de 2005, nada más anunciarse su elección y lo dijo en su primera bendición urbi et orbi ("a la ciudad de Roma y al mundo").


Tampoco pudo ignorar que iba a estar solo en la tarea, salvo que realizase radicales cambios en la Curia (gobierno) del Vaticano. Pero no lo hizo. Es un primer retroceso, principio de todos los demás. En la llamada eufemísticamente Ciudad Santa el poder sigue en manos de los de siempre, con algunos cambios por razones de edad. Es el caso del astuto cardenal Angelo Sodano, número dos de Juan Pablo II y uno de los protectores del fundador de los Legionarios de Cristo y notorio pederasta, el sacerdote mexicano Marcial Maciel. Ha sido sustituido por otro italiano, Tarcisio Bertone, igual de inmovilista, también amigo de lavar en casa la ropa sucia. Tampoco el cambio en la portavocía eclesiástica -el periodista español Joaquín Navarro Vals, miembro del Opus Dei, antes; el jesuita Federico Lombardi, ahora- ha ganado para el pontífice una solidaridad especial. En el Vaticano siguen mandando los ancianos aupados por Wojtyla, en su mayoría "prelados paternalistas desesperadamente aferrados al sillón y que bloquean desde hace años el funcionamiento de la Santa Sede con mediocres disputas internas y personalismos enredadores". Son palabras del canonista y editorialista-analista del diario italiano La Stampa, Filippo di Giacomo.


¿Por qué en un cónclave formado -salvo una excepción- por cardenales nombrados por Juan Pablo II, los 114 electores escogieron al único que llevaba aún la púrpura concedida por Pablo VI, un Papa del Concilio Vaticano II? Con Juan Pablo II predominó un "wojtylanismo público", de masas y medios de comunicación. En cambio, Ratzinger está centrado en la palabra desnuda: homilías, ángelus, catequesis, discursos y, hasta ahora, tres encíclicas. Su idea era acostumbrar a los católicos a fijarse en lo esencial, no en la persona del Papa, el eterno papanatismo. ¿Por qué ese cambio? Es un misterio; por decirlo desde el punto de vista de la fe: una decisión del Espíritu Santo.


Suele decirse que las promesas electorales están para incumplirse. Ratzinger no las hizo.


El único documento que puede tenerse como tal es la homilía en la misa para elegir nuevo Papa el día del comienzo del cónclave, donde dibujó un panorama teórico sobre los cristianos veletas -que se han dejado llevar por corrientes ideológicas opuestas: del marxismo y el liberalismo hasta al libertinaje, del colectivismo al individualismo, del ateísmo a un vago misticismo-. También fijó allí su idea de que el mundo está dominado por la "dictadura del relativismo que no reconoce nada que sea definitivo y que deja como última medida sólo al propio yo y a sus deseos". No dijo cómo luchar contra esa tendencia.


Ideas o palabras al margen, el balance es desolador. En cinco años ha provocado varias veces la indignación de los judíos -13 millones-; por ejemplo, cuando readmitió en la "comunión eclesial" a los seguidores del arzobispo Marcel Lefebvre -la llamada Hermandad Sacerdotal de San Pío X-, entre ellos a Richard Williamson, que niega el Holocausto y al Vaticano II.


"Al levantar la excomunión de los integristas, sin exigirles la aceptación del Concilio Vaticano II, no son ellos quienes se incorporan al cristianismo conciliar. Es más bien el Papa quien se convierte al integrismo y lleva a la Iglesia en esa dirección", sostiene el teólogo Juan José Tamayo. La canciller alemana Angela Merkel exigió entonces al Papa, su compatriota, que pidiera disculpas a los judíos.


El Papa también ha reintroducido en la liturgia una oración por la conversión de los judíos de carácter preconciliar, y suele irritar a esa comunidad religiosa cuando insiste en elevar a los altares (es decir, en colocar como ejemplo de santidad para todo el mundo) al papa Pío XII, acusado de callar ante los crímenes de los nazis y ante el terrible Holocausto.


Ofendió también Benedicto XVI a los musulmanes -1.300 millones- cuando, en un discurso en la Universidad de Ratisbona (Alemania) en septiembre de 2006, dijo que Mahoma impuso la fe con la espada y proclamó la guerra santa, vinculando al dios del islam con la violencia y la irracionalidad. Tampoco los protestantes -650 millones- y los cristianos ortodoxos -250 millones- tienen motivo de contento con este Papa. En un documento oficial de julio de 2007, el Vaticano identifica la Iglesia de Cristo con la Iglesia católica, a la que considera la única verdadera, y califica en consecuencia a las Iglesias ortodoxas como "Iglesia imperfecta" y niega que las Iglesias de la reforma sean Iglesia.


El proceso ecuménico (de encuentro entre religiones, en la idea del teólogo Hans Küng de que no habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones) también sufrió un duro revés cuando el Papa les dijo a las comunidades indígenas latinoamericanas -el 10% de la población en ese continente-, durante su viaje a Aparecida (Brasil) en 2007, que una supuesta vuelta a las religiones precolombinas no era un progreso sino un retroceso. Lo dijo Benedicto XVI en su discurso inaugural de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, y en el mismo viaje acusó a los nuevos líderes políticos latinoamericanos de estar sometidos a ideologías superadas y de no actuar en concordancia con la visión cristiana del ser humano y de la sociedad.


También atacó allí a los teólogos de la liberación por politización, falso mesianismo, ideas erróneas y dependencia del marxismo, como había hecho antes excomulgándolos cuando estaba al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe.


Aún más criticada ha sido su visión de la planetaria lucha contra el sida llevada a cabo por las autoridades sanitarias y gran parte de los Gobiernos. Durante un viaje a Camerún y Angola, el Papa execró contra el uso de los preservativos porque, dijo, "no sólo no solucionan el problema del sida, sino que lo agravan todavía más". El Parlamento belga pidió entonces por mayoría a su Gobierno que condenase esas declaraciones y expresase una protesta formal al Vaticano, de Estado a Estado. Una iniciativa parecida en España, a instancias de Izquierda Unida, no prosperó en el Congreso de los Diputados.


Todas esas derivas anticonciliares se resumen en una más aparatosa y visible: los cambios en la liturgia autorizados con regocijo por Ratzinger. No sólo se vuelve a la misa en latín y con el celebrante de espaldas al pueblo creyente, sino que se han aceptado algunas de las ideas del arzobispo Lefebvre, el gran fustigador del Vaticano II. Ratzinger había sido perito en ese concilio, como asesor del episcopado alemán, pero siempre se mostró contrario a su desarrollo "con el entusiasmo de zelotes", acusó una vez a sus colegas, en referencia a una de las sectas más radicales en la época de Jesús, en la Galilea sojuzgada por Roma.


¿Por qué esa deriva antiecuménica o anticonciliar? El papa Ratzinger piensa que el Concilio Vaticano II le ha sentado muy mal a su Iglesia y que sólo rectificándolo volverán tiempos de esplendor, prestigio e influencia. Los hechos son testarudos, y van en la dirección contraria. Cada día hay menos vocaciones sacerdotales y más parroquias sin cura. La juventud sigue alejada, salvo los cientos de miles de muchachos que jalean al pontífice desde los movimientos más conservadores; la mujer permanece marginada del santuario, y pocos católicos hacen caso a las doctrinas de sus prelados en materia de sexo u otros comportamientos sociales.


La decisión de acoger a sacerdotes anglicanos incluso si están casados, no hace más que agravar el veto al celibato opcional entre el clero católico, origen de quebraduras de cabeza para el Papa. Pero esas son ahora historias de sexo, un terreno en el que la jerarquía del catolicismo pierde casi siempre la compostura.


EL PAÍS, España, 11 de abril de 2010

Permíteme que ria a carcajadas


El papa Benedicto XVI viaja del 8 al 15 de mayo a Tierra Santa, donde seguirá las huellas de Jesús "como peregrino de paz en el nombre del Dios único, que es el Padre de todos" y apoyará "a los que se esfuerzan para lograr la paz", según supo afirmar.
"Con mi visita me propongo confirmar y testimoniar a los cristianos de Tierra Santa que tienen que afrontar diariamente no pocas dificultades, y como sucesor de Pedro les mostraré mi cercanía y el apoyo de toda la Iglesia", afirmó el anciano Pontífice de 82 años este fin de semana. El Papa Ratzinger expresará el compromiso de la Iglesia Católica "en favor de todos los que se esfuerzan por practicar el diálogo y la reconciliación, para alcanzar una paz estable y duradera basada en la justicia y en el respeto recíproco. (Haz lo que yo digo, no lo que yo hago)

Benedicto XVI va a una tierra donde están enfrentados israelíes y palestinos desde hace más de 60 años, una tierra como él mismo ha dicho "plagada de violencias e injusticia, donde se ha creado una atmósfera de desconfianza, incertidumbre y miedo, colocando al vecino contra el vecino, al hermano contra el hermano". (¿Olvida tal vez que las Cruzadas fueron sostenidas desde su corporación?)
El Vaticano también sabe que no es un viaje sencillo, que se realiza cuando la situación política es incierta y las perspectivas de pacificación frágiles.
La Custodia Franciscana de Tierra Santa ha expresado en su página web que las heridas de la operación militar israelí de finales de 2008 y principios de año en la franja de Gaza siguen abiertas y que con la llegada del nuevo gobierno Netanhayu parece cerrarse el ciclo comenzado con los acuerdos de Oslo. La comunidad cristiana palestina ha expresado en algunos momentos su desacuerdo con el viaje, considerando que las relaciones con Israel no están en su mejor momento. Asimismo se ha quejado de que aparte de Jordania la única etapa palestina sea Belén y teme que la visita pueda ser utilizada por Israel como un "aval" a su política. (Però tutto fa brodo, santità)
Los líderes católicos de la zona aseguran, no obstante, que el viaje puede ser una "bendición para todos" y el portavoz vaticano Federico Lombardi considera que el Papa se pone en camino "con un coraje admirable, que se basa en su fe para hablar de reconciliación y paz". (Que se cuide de llamar "fanáticos" a musulmanes y hebreos, por si acaso...)

Con ese espíritu, Benedicto XVI llegará a primeras horas de la tarde del 8 de mayo a Amman (Jordania), primera etapa del viaje. Al día siguiente irá al Monte Nebo, donde según el libro de la Biblia Deuteronomio el Señor mostró a Moisés la Tierra Prometida, que no pudo pisar por morir antes... (A propósito: nunca me quedó claro qué fue lo que hizo de malo Moisés para ser castigado con la imposibilidad de pisar esa tierra que se le prometió como conductor.) En una tierra donde los musulmanes son mayoría y los cristianos el 1,9 por ciento según datos del Vaticano, visitará la mezquita Al Hussein Bin Talal de Amman -la segunda vez que pisará un templo musulmán tras la Mezquita Azul de Estambul- y se reunirá con los jefes religiosos musulmanes.
Siguiendo las huellas de Cristo visitará el sitio donde la tradición asegura que fue bautizado Jesús (Betania más allá del Jordán) y el lunes día 11 emprenderá viaje hacia Israel, donde será recibido por el presidente Simón Peres, y ya en esa jornada visitará el memorial del Holocausto "Yad Vashem", de Jerusalén.

En Israel y los Territorios Palestinos los cristianos son el 1,81 por ciento de la población, apenas 130.000 y el Papa dedicará mediodía del martes a visitar la Cúpula de la Roca, en la explanada de las Mezquitas, desde donde según la tradición musulmana Mahoma subió al cielo, y después el Muro de las Lamentaciones.

Nazaret y sus inmediaciones están pobladas de iglesias y excavaciones arqueológicas vinculadas con la niñez y el ministerio de Jesucristo. Cerca de Nazaret se encuentra el Monte del Precipicio, donde una muchedumbre intentó despeñar a Jesús por el barranco.

El papa rezará el Regina Coeli en el Cenáculo, donde según la tradición Jesús celebró la última cena y después oficiará una misa en el Valle de Josafat de Jerusalén. A los Territorios Palestinos dedicará el día 13 cuando se traslade a Belén, donde oficiará una misa en la Plaza del Pesebre, visitará la Gruta de la Natividad, el campo de refugiados palestino de Aida y se reunirá con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Abu Mazen.

La peregrinación incluye Nazaret, la ciudad de la Virgen, a donde irá el 14. Allí oficiará una misa en el Monte del Precipicio, visitará la gruta de la Anunciación y se reunirá con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. De regreso a Jerusalén, el viernes, 15, se reunirá con los greco-ortodoxos y los armenios y antes de regresar a Roma visitará el Santo Sepulcro.

¡Qué piadoso ha resultado ser el poco diplomático pontífice romano! Esperemos que no diga alguna de sus frases inconvenientes a las que es tan afecto... Lo del acápite: Cave canem, reverendissimus pater.

Cínico de marca mayor

El jueves por la mañana en Yaundé, unas 60.000 personas se dieron cita en el Estadio Amadu Ahiyo y varios miles más que se quedaron fuera, para asistir a la primera misa en tierra africana de Benedicto XVI, fuertemente ovacionado a su llegada a bordo del papamóvil.

En su homilía, el Papa lamentó "el cambio radical del modo de vida tradicional africano y la tiranía del materialismo" bajo el efecto de la mundialización."África en general y Camerún en particular corren el riesgo de no reconocer a Dios, verdadero artífice de la vida", advirtió. Benedicto XVI hizo alusión al trágico "desarraigo de muchos africanos, particularmente los jóvenes privados de recursos y atraídos por los paraísos efímeros".

En la misma línea, el Vaticano denunció "un proceso organizado de destrucción de la identidad africana" debido a la mundialización, en un documento preparatorio del próximo sínodo católico sobre África que el Papa entregó a los obispos africanos tras la misa.

"Este proceso destructor no es irreversible", afirmó sin embargo Benedicto XVI durante la homilía centrada en la defensa de la familia, tema tradicional del día de San José que la Iglesia Católica celebra el jueves en todo el mundo. "A los niños que no tienen padre o que viven en la miseria de la calle, a los que fueron separados violentamente de sus padres, maltratados y víctimas de abusos, incorporados por la fuerza a grupos paramilitares en algunos países, querría decirles: Dios os quiere", afirmó.

(¿Será que también quiere Dios a quienes fueron incorporados por la fuerza al trabajo esclavo bendecido y hasta a veces financiado por la misma iglesia que dirige el señor Ratzinger; a quienes fueron bautizados sumariamente por considerarlos "piezas" y cristianizados por decreto e impedidos de adorar a su Dios bajo mil nombres? Lo de mi título (me hago responsable de mis dichos) : es un cínico de marca mayor.)

¡Déjense de ritos locales exuberantes, so salvajes!

En una nueva tormenta para el Vaticano aún golpeado por el caso Williamson, los gobiernos de Francia, Alemania, Bélgica y España y un vocero de la Unión Europea atacaron ayer con dureza las palabras pronunciadas el día anterior por Benedicto XVI en contra del uso del preservativo como una herramienta para combatir el sida.

Frente a la lluvia de críticas formuladas en Europa, el Vaticano defendió ayer en un comunicado el mensaje del Pontífice. "Francia expresa una fuertísima preocupación por las consecuencias de estas frases de Benedicto XVI" indicó ayer Eric Chevallier, vocero de la cancillería gala. "Si no nos toca a nosotros dar un juicio sobre la doctrina de la Iglesia, consideramos que frases de ese tipo ponen en peligro las políticas de sanidad pública y los imperativos de protección de la vida humana", agregó.

Más allá de la virulenta reacción oficial, en la laica Francia la frase del Papa -según expertos, el primero en la historia en mencionar el término "preservativo"- provocó fuertes críticas en los medios y entre personalidades conocidas.

"Este papa comienza a representar un verdadero problema, desde el momento que vive en una situación de total autismo", denunció el ex premier de derecha Alain Juppé. Le Monde en tanto, tituló en su tapa "Preservativo: Benedicto XVI más integralista que Juan Pablo II" y fustigó en un editorial a Joseph Ratzinger, no tanto por haberse manifestado en contra del preservativo, sino sobre todo por haber dicho que éste agrava la pandemia, algo "gravísimo e irresponsable".

En tierra germana

También el gobierno alemán criticó las palabras de su compatriota. En un comunicado las ministras de Salud Ulla Schmidt y de Cooperación económica y del desarrollo, Heidemarie Wieczorek-Zeul, explicaron que "los preservativos juegan un rol decisivo" en la lucha contra el sida. "Los preservativos salvan la vida, tanto en Europa como en otros continentes", destacaron.

El obispo auxiliar de Hamburgo, Hans Jochen Jaschkeb, opinó parecido. "Quien tiene sida y es sexualmente activo debe proteger a los demás y a sí mismo" escribió el sacerdote en un artículo para el semanario Die Zeit . "Los preservativos pueden proteger, aunque a menudo los hombres los rechacen", agregó, al manifestar abiertamente algo que piensan muchos sacerdotes que no están de acuerdo con la condena absoluta del uso del condón.

Laurette Onkelinx, ministra de Salud de Bélgica, expresó "consternación" ante las afirmaciones del Papa "realizadas en el siglo XXI y en contra de las recomendaciones unánimes del mundo científico en la materia, reflejo de una visión doctrinaria peligrosa". "Estas declaraciones podrían perjudicar años de prevención y de sensibilización, y poner en riesgo muchas vidas humanas", indicó en un comunicado.

También la Unión Europea (UE) -que representa a 27 países- atacó la frase de Benedicto XVI y recordó que el preservativo "es uno de los elementos esenciales en la lucha contra el sida y la comisión UE sostiene su difusión y uso correcto". Así lo afirmó Louis Michel, vocero del comisario para la ayuda humanitaria.

Finalmente, el secretario general del Ministerio de Sanidad de España José Martínez Olmos, que anunció el envío de un millón de preservativos a Africa para luchar contra el sida, consideró que Benedicto XVI estaba "muy mal asesorado" y debía hacer un "mea culpa" respecto del tema.

Líneas esenciales

Pese a las críticas, el Vaticano reafirmó los dichos del Papa. El padre Federico Lombardi, vocero de la Santa Sede, precisó que "el Santo Padre reafirmó las posiciones de la Iglesia y las líneas esenciales de su compromiso para combatir el terrible flagelo del sida".

En medio del vendaval, lo curioso fue que el Vaticano cambió en su sitio on line la transcripción de la entrevista que dio el Papa en el avión. Si bien el Papa usó la palabra "preservativos", el sitio web cambió el término por "profilácticos", aunque después volvió a la versión original de "preservativos". Por otro lado, el Vaticano suavizó la frase que tantos problemas causó: si bien el Papa dijo que los preservativos "agravan el problema", en el sitio ahora se lee: "El riesgo es que agraven el problema".

Más allá de estas pequeñeces, la polémica que se desató por los dichos del Papa opacó los aspectos positivos de su primer viaje a Africa.

Mientras sigue la polémica por sus palabras, Benedicto XVI pidió ayer a los obispos de Camerún que afiancen los valores de la familia africana y protejan a los pobres del impacto de la globalización. También advirtió que los exuberantes ritos locales no deberían "obstruir" la liturgia de la misa.

Reacciones

  • En el avión hacia Africa. Benedicto XVI afirmó que el sida no se combate con la distribución de preservativos, que, "por el contrario, agravan los problemas".

  • En Europa. La Unión Europea recordó que "el preservativo "es uno de los elementos esenciales en la lucha contra el sida y la comisión de la UE sostiene su difusión y uso correcto.

  • En Francia. El vocero de la Cancillería, Eric Chevallier, afirmó que frases como las del Papa "ponen en peligro las políticas de sanidad pública y los imperativos de protección de la vida humana".


  • En Alemania. Dos ministras afirmaron que "los preservativos juegan un rol decisivo" en la lucha contra el sida y "salvan la vida, tanto en Europa como en otros continentes".
Elisabetta Piqué, para LA NACION

Recordó que existe, pero siempre fiel a su estilo...

El papa Benedicto XVI inició su primera visita a Africa.

Poco después de partir hacia Camerún, escala previa de su paso por Angola, el Pontífice dijo que el problema del Sida "no puede resolverse con preservativos"... El sida "es una tragedia que no puede resolverse sólo con dinero, que no puede resolverse con la distribucion de condones, lo que incluso agrava los problemas", aseguró.(¿?)

El Papa estimó que "la solución pasa por un despertar espiritual y humano y por la amistad a los que sufren".

El sida tiene un impacto devastador en Africa, particularmente en el sur del continente donde países como Botswana, Swazilandia y Sudáfrica son de los más afectados en todo el mundo. Anteayer, Benedicto XVI afirmó querer durante este viaje "tomar en sus brazos a toda Africa, con sus heridas dolorosas y sus enormes esperanzas". (LA NACION)

Conmovedor discurso de herr Ratzinger. Debiera definir, para redondear, las responsabilidades que caben a quienes infligieron tales heridas dolorosas -entre ellos, la iglesia que dirige- y el por qué esas enormes esperanzas jamás se concretan...