Clarice Lispector


Una gallina
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Era una gallina de domingo. Todavía vivía porque no pasaba de las nueve de la mañana. Parecía calma. Desde el sábado se había encogido en un rincón de la cocina. No miraba a nadie, nadie la miraba a ella. Aun cuando la eligieron, palpando su intimidad con indiferencia, no supieron decir si era gorda o flaca. Nunca se adivinaría en ella un anhelo. Por eso fue una sorpresa cuando la vieron abrir las alas de vuelo corto, hinchar el pecho y, en dos o tres intentos, alcanzar el muro de la terraza. Todavía vaciló un instante -el tiempo para que la cocinera diera un grito- y en breve estaba en la terraza del vecino, de donde, en otro vuelo desordenado, alcanzó un tejado. Allí quedó como un adorno mal colocado, dudando ora en uno, ora en otro pie. La familia fue llamada con urgencia y consternada vio el almuerzo junto a una chimenea. El dueño de la casa, recordando la doble necesidad de hacer esporádicamente algún deporte y almorzar, vistió radiante un traje de baño y decidió seguir el itinerario de la gallina: con saltos cautelosos alcanzó el tejado donde ésta, vacilante y trémula, escogía con premura otro rumbo. La persecución se tornó más intensa. De tejado en tejado recorrió más de una manzana de la calle. Poca afecta a una lucha más salvaje por la vida, la gallina debía decidir por sí misma los caminos a tomar, sin ningún auxilio de su raza. El muchacho, sin embargo, era un cazador adormecido. Y por ínfima que fuese la presa había sonado para él el grito de conquista. Sola en el mundo, sin padre ni madre, ella corría, respiraba agitada, muda, concentrada. A veces, en la fuga, sobrevolaba ansiosa un mundo de tejados y mientras el chico trepaba a otros dificultosamente, ella tenía tiempo de recuperarse por un momento. ¡Y entonces parecía tan libre! Estúpida, tímida y libre. No victoriosa como sería un gallo en fuga. ¿Qué es lo que había en sus vísceras para hacer de ella un ser? La gallina es un ser. Aunque es cierto que no se podría contar con ella para nada. Ni ella misma contaba consigo, de la manera en que el gallo cree en su cresta. Su única ventaja era que había tantas gallinas, que aunque muriera una surgiría en ese mismo instante otra tan igual como si fuese ella misma. Finalmente, una de las veces que se detuvo para gozar su fuga, el muchacho la alcanzó. Entre gritos y plumas fue apresada. Y enseguida cargada en triunfo por un ala a través de las tejas, y depositada en el piso de la cocina con cierta violencia. Todavía atontada, se sacudió un poco, entre cacareos roncos e indecisos. Fue entonces cuando sucedió. De puros nervios la gallina puso un huevo. Sorprendida, exhausta. Quizás fue prematuro. Pero después que naciera a la maternidad parecía una vieja madre acostumbrada a ella. Sentada sobre el huevo, respiraba mientras abría y cerraba los ojos. Su corazón tan pequeño en un plato, ahora elevaba y bajaba las plumas, llenando de tibieza aquello que nunca podría ser un huevo. Solamente la niña estaba cerca y observaba todo, aterrorizada. Apenas consiguió desprenderse del acontecimiento, se despegó del suelo y escapó a los gritos: -¡Mamá, mamá, no mates a la gallina, puso un huevo!, ¡ella quiere nuestro bien! Todos corrieron de nuevo a la cocina y enmudecidos rodearon a la joven parturienta. Entibiando a su hijo, ella no estaba ni suave ni arisca, ni alegre ni triste, no era nada, solamente una gallina. Lo que no sugería ningún sentimiento especial. El padre, la madre, la hija, hacía ya bastante tiempo que la miraban sin experimentar ningún sentimiento determinado. Nunca nadie acarició la cabeza de la gallina. El padre, por fin, decidió con cierta brusquedad: -¡Si mandas matar a esta gallina, nunca más volveré a comer gallina en mi vida! -¡Y yo tampoco -juró la niña con ardor. La madre, cansada, se encogió de hombros. Inconsciente de la vida que le fue entregada, la gallina empezó a vivir con la familia. La niña, de regreso del colegio, arrojaba el portafolios lejos sin interrumpir sus carreras hacia la cocina. El padre todavía recordaba de vez en cuando: ¡"Y pensar que yo la obligué a correr en ese estado!" La gallina se transformó en la dueña de la casa. Todos, menos ella, lo sabían. Continuó su existencia entre la cocina y los muros de la casa, usando de sus dos capacidades: la apatía y el sobresalto. Pero cuando todos estaban quietos en la casa y parecían haberla olvidado, se llenaba de un pequeño valor, restos de la gran fuga, y circulaba por los ladrillos, levantando el cuerpo por detrás de la cabeza pausadamente, como en un campo, aunque la pequeña cabeza la traicionara: moviéndose ya rápida y vibrátil, con el viejo susto de su especie mecanizado. Una que otra vez, al final más raramente, la gallina recordaba que se había recortado contra el aire al borde del tejado, pronta a renunciar. En esos momentos llenaba los pulmones con el aire impuro de la cocina y, si se les hubiese dado cantar a las hembras, ella, si bien no cantaría, cuando menos quedaría más contenta. Aunque ni siquiera en esos instantes la expresión de su vacía cabeza se alteraba. En la fuga, en el descanso, cuando dio a luz, o mordisqueando maíz, la suya continuaba siendo una cabeza de gallina, la misma que fuera desdeñada en los comienzos de los siglos. Hasta que un día la mataron, se la comieron y pasaron los años...


¿Puede faltar Castro Alves a esta cita?

A canção do africano


Lá na úmida senzala,
Sentado na estreita sala,
Junto ao braseiro, no chão,
Entoa o escravo o seu canto,
E ao cantar correm-lhe em pranto
Saudades do seu torrão ...


De um lado, uma negra escrava
Os olhos no filho crava,
Que tem no colo a embalar...
E à meia voz lá responde
Ao canto, e o filhinho esconde,
Talvez pra não o escutar!


"Minha terra é lá bem longe,
Das bandas de onde o sol vem;
Esta terra é mais bonita,
Mas à outra eu quero bem!


"0 sol faz lá tudo em fogo,
Faz em brasa toda a areia;
Ninguém sabe como é belo
Ver de tarde a papa-ceia!


"Aquelas terras tão grandes,
Tão compridas como o mar,
Com suas poucas palmeiras
Dão vontade de pensar ...


"Lá todos vivem felizes,
Todos dançam no terreiro;
A gente lá não se vende
Como aqui, só por dinheiro".


O escravo calou a fala,
Porque na úmida sala
O fogo estava a apagar;
E a escrava acabou seu canto,
Pra não acordar com o pranto
O seu filhinho a sonhar!


............................


O escravo então foi deitar-se,
Pois tinha de levantar-se
Bem antes do sol nascer,
E se tardasse, coitado,
Teria de ser surrado,
Pois bastava escravo ser.


E a cativa desgraçada
Deita seu filho, calada,
E põe-se triste a beijá-lo,
Talvez temendo que o dono
Não viesse, em meio do sono,
De seus braços arrancá-lo!

Ésta es mi casa


No cabe duda. Ésta es mi casa
aquí sucedo, aquí
me engaño inmensamente.
Ésta es mi casa detenida en el tiempo.

Llega el otoño y me defiende,
la primavera y me condena.
Tengo millones de huéspedes
que ríen y comen,
copulan y duermen,
juegan y piensan,
millones de huéspedes que se aburren
y tienen pesadillas y ataques de nervios.

No cabe duda. Ésta es mi casa.
Todos los perros y campanarios
pasan frente a ella.
Pero a mi casa la azotan los rayos
y un día se va a partir en dos.

Y yo no sabré dónde guarecerme
porque todas las puertas dan afuera del mundo.

Mario Benedetti

Charlas sobre cultura americana y afroamericana

El proyecto “Apoyo a la Población Afroargentina y sus Organizaciones de Base”, que cuenta con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID), lanzará, a partir de Mayo, una serie de charlas de cultura americana y afroamericana a cargo de renombrados intelectuales del campo de estudios afro.

La saga será iniciada por María Florencia Guzmán, quién realizará un recorrido histórico de la esclavitud en la Argentina (siglos XVI al XIX), estructurados en cuatro módulos que incluirán los siguientes tópicos: La trata de esclavos, Población y mestizaje, Los caminos hacia la libertad e Invisibilización y el mito de la desaparición. La seguirá Luciana Contarino, quien trabajará sobre la revalorización de la africanidad a partir de la recuperación histórica. Mientras que Carlos Haselbang tratará la cuestión racial en Brasil.

Estas charlas taller que comenzarán en Mayo se harán extensivas hasta finales de este año, contando con una larga lista de estudiosos e intelectuales que abordarán diversos temas relaciones a la cultura afro. Entre ellos, estará presente Alejandro Frigerio exponiendo su trabajo sobre religiones afrobrasileñas y performances artísticas afroamericanas. La Profesora Dina Picotti hablará sobre los aspectos filosóficos del pensamiento afroamericano y amerindio. Luis Ferreira, presentará su investigación sobre el candombe afrouruguayo. Marta Maffia de Poteca, disertará sobre las migraciones caboverdianas, mientras que Marisa Pineau hablará acerca de las discusiones sobre identidad en África, cambios políticos en África actual y la construcción de la Nepad y de la Unión Africana.

Para mayor información, enviar un correo a scaboverdeana@yahoo.com.ar o miriamvictoria@yahoo.com.ar o telefónicamente al 4227- 9613

Crónicas de la infamia

Clausuran el auditorio del Centro Cultural del Sur

Al cierre de esta edición (de Revista Digital Quilombo!), un correo electrónico comenzó a circular y expandirse alertando sobre las políticas de desmantelamiento de los espacios culturales públicos de esta ciudad. Esta vez, el foco fue el Centro Cultural del Sur (Av. Caseros 1750), que ha sido y sigue siendo un espacio donde la cultura afro siempre encontró un lugar de expresión y referencia. Acá sigue el mail textual, para copiar, pegar y reenviar:

“Estimados amigos: este mail fue abierto por un grupo de asiduos concurrentes a las actividades de Centro Cultural del Sur. Este sábado asistimos como todos los fines de semana a la actividad propuesta por el Centro y cuando llegamos nos encontramos que en la puerta de AUDITORIO donde se realizan las actividades (siempre gratuitas) había un cartel que decía que éste se encontraba clausurado por problemas edilicios. Luego la gente del lugar nos explicó muy amablemente, como siempre lo hacen, lo que había sucedido el día anterior. Resulta que hubo una inspección, que ellos habían pedido hacía mucho, mucho tiempo atrás porque había serios problemas con la estructura del espacio; y decidió que el Auditorio debía clausurarse de inmediato. Algo similar sucede en la galería de exposiciones donde se realizan las clases de tango a las que asistimos los domingos. A partir de ayer tampoco puede realizarse ese taller, sólo se puede subir a la galería a ver la obra que está expuesta...pero con cuidado!

Por lo que se puede ver el lugar no recibe mantenimiento desde hacer mucho tiempo y según nos contaron data de 1814!!!!! (patrimonio histórico) Luego nos enteramos de que hay un proyecto de construir un nuevo auditorio y aulas para los talleres que se dictan en este centro cultural (proyecto que debe estar durmiendo en el escritorio de vaya a saber que político de turno) que nunca se realizó. El tema es que la gente del Sur no supo decirnos, porque no lo saben, cuando reabrirá o si en efecto refaccionarán este auditorio y eso es preocupante.
Por lo tanto decidimos juntarnos para tomar cartas en el asunto y entre otras realizar esta movida, convocándolos a Uds. a que difundan este problema que nos afecta tanto a nosotros como a la fuente de trabajo de esos empleados que representan a este espacio que nos abre su corazón cada fin de semana.
Encontramos en la página del Gobierno el mail de quien creemos es el responsable de este lugar: Sr. Hernán Lombardi, Av. de Mayo 575 piso 2º, 4323 - 9408 / 4323 - 9400 int 27909, hlombardi@buenosaires.gov.ar.”


San Jorge y Ogun, el orixá afroamericano que es venerado en distintas prácticas afrorreligiosas, tienen poco que ver. Sin embargo, comparten festejos que en nuestro país tienen un fuerte arraigo. En esta nota, algunas de sus expresiones.

Conversando con Laura Rabinovich surgió la idea de hacer esta nota. En rigor de la verdad, San Jorge y Ogun no tienen nada que ver: Ogun nació en África, es el patrono de la ciudad de Iré, es el guerrero por excelencia, dueño del hierro y los metales, quien va adelante abriendo los caminos con su espada. San Jorge, un santo guerrero entre cuyas hazañas se cuenta haber matado a un dragón, a quien muchos fieles invocan para su protección. En una época de guerras, fue protector de los cruzados, de los templarios y de las Coronas de Aragón y de Portugal. Brasil heredó este culto de su madre patria, y en Río de Janeiro los umbandistas –descendientes de esclavos africanos- lo asimilaron a Ogun.

Cada 23 de abril, desde hace ya varios años también en Buenos Aires se festeja el día de Ogun. Miles de personas le rinden homenaje a través de distintas prácticas religiosas: van a la iglesia, a las fiestas de umbanda o de batuque. Es un festejo multitudinario que no sólo se realiza en la ciudad porteña sino que involucra a muchos puntos del país.

Una de las formas en que muchos argentinos saludan a Ogun es yendo a la iglesia. No es tan fácil, sin embargo, encontrar una iglesia de San Jorge. Como fue retirado del santoral católico en 1969, quizás por la improbabilidad de la existencia de alguien que haya luchado con un dragón, los fieles deben recurrir a una iglesia ortodoxa griega donde su veneración oficial aún se mantiene: la Catedral de San Jorge, sita en la avenida Scalabrini Ortiz y Lavalleja, a metros del ahora muy fashion barrio de Palermo.

El 23 de abril, dentro de la iglesia, cientos de velas se derriten frente a la imagen del santo “justiciero”: así lo nombró una señora que en ese momento ingresaba a la iglesia. Ese día la concurrencia a la iglesia excede en mucho a la de sus parroquianos habituales para recibir también a católicos y umbandistas. Como éstos no concurren con sus ropas blancas rituales, la influencia del sincretismo umbandista se nota principalmente en los numerosos puestos de artículos religiosos que se establecen en la vereda de la iglesia para vender imágenes, velas tricolor (verde, rojo y blanco, los colores de Ogun en la Umbanda) que imitan tijeras y espadas, objetos para la prosperidad y la abundancia, collares (guías) de Ogun, y muchas otras cosas.

Hay quienes prefieren otras formas de homenaje. El batuque, junto con la umbanda y la kimbanda, son las religiones afroamericanas de mayor arraigo en la sociedad argentina. No son las únicas, comparten el país con el candomblé bahiano y, últimamente, también con la regla de ocha (o santería) y el palo monte cubanos.

Como muchas otras casas religiosas, la del pai Alfredo de Ogun se vistió de fiesta para agasajar a Ogun con un batuque. El altar había sido adornado con esmero para la ocasión, con flores, comidas y objetos representativos de este orixá, de esencia luchadora y de paso firme, que sabe abrirse camino ante cualquier adversidad. Por eso, la gente va a agradecerle, y a pedirle seguridad, firmeza, trabajo o que “abra los caminos”. El Centro de Religión Africana Ogun-Iansá, ubicado en Floresta, estaba repleto de gente (casi 200 personas) Los hijos de santo bailaron por horas, muchos manifestaron sus orixás a través del transe y entregaron su “axé” (fuerza espiritual) a los presentes.

Al igual que el pai Alfredo, otros religiosos realizaron en la ciudad homenajes muy concurridos para Ogun, como es el caso del Templo de Iemanjá Bomi del pai Hugo de Iemanjá (batuque), o del Ile Asé Osun Doyo (candomblé), para citar sólo dos ejemplos más. A la tarde, la Agrupación Social, Cultural, Religiosa Africanista y Umbandista (ASRAU) festejó el día de Ogun con un encuentro en la Plaza del Congreso. Toques de tambor, rezos y bailes sorprendieron a quienes a esa hora se hallaban en la zona. A este evento que fue apoyado por el Inadi, también asistió mucha gente.

Aunque no declaremos al día feriado municipal como en Río, ni organicemos una fiesta multitudinaria en el Parque Ibirapuera como en Sao Paulo, sabemos ya que no hace falta ir a Brasil para saludar a Ogun.
Revista Digital Quilombo!

Ni esperar al 23 de abril, por cierto. Ògún, orisha yorubá principalísimo -pàtàkí òrìsà- abre caminos en cualquier día, hora o año en que se le invoque. En Bahia es sincretizado con san Antonio, el de Padua. Y en Haití, con san Tiago el apóstol guerrero, patrón de España.

Pero Ògún -el verdadero, no el de mentirijillas- sigue vistiéndose de mònriwo (las hojas de la palma aceitera desflecadas) y prefiriendo bañarse con la sangre de los sacrificios de cuyo cuchillo es dueño y numen aunque en su casa haya agua en abundancia...

Saludo a este orisha venerable e imprescindible ante quien me inclino con respeto y a sus hijos-descendientes, en especial a Altair Bento de Oliveira (RJ), a Armando Vallado (SP) a Alfredo Echegaray (AR), a Esmeralda -Chiquita- Campell (UY) y a Yeda Viana da Silva (PoA)

Aviso a los dictadores


por Mario Vargas Llosa, para La Nacion

La condena del ex dictador Alberto Fujimori a 25 años de cárcel por delitos contra los derechos humanos que ha dictado un Tribunal de la Corte Suprema del Perú trasciende largamente la demarcación geográfica peruana y gravita, a partir de ahora, sobre toda América latina como una advertencia a quienes, de un confín a otro del continente, aspiren a tomar por asalto el poder y gobernar amparados por la fuerza.

Ya saben los gobernantes que pisotean la Constitución y las leyes y mandan torturar y asesinar que sus crímenes no quedarán impunes -como casi siempre ha ocurrido hasta ahora-, sino que tarde o temprano pueden ser juzgados y sancionados por sus propios pueblos. Se trata de un precedente histórico señero para quienes soñamos con una América latina emancipada para siempre de la peste autoritaria.

El ex dictador ha sido condenado por dos secuestros y dos matanzas particularmente crueles, de las muchas que se perpetraron durante su régimen; pero no por el delito más grave que cometió: haber destruido mediante un acto de fuerza militar, el 5 de abril de 1992, la democracia, gracias a la cual dos años antes había sido elegido en comicios legítimos para ocupar la presidencia del Perú. Los dos secuestros -del periodista Gustavo Gorriti y del empresario Samuel Dyer- coincidieron con el golpe de Estado. La primera de las matanzas se había realizado unos meses antes, en noviembre de 1991, en un barrio del centro de Lima -Barrios Altos-, donde un escuadrón de la muerte conocido como el Grupo Colina, integrado por militares y formado con anuencia de Fujimori, asesinó a 15 personas, entre ellas un niño de ocho años, que celebraban una fiesta en un vecindario con el pretexto -falso- de que eran senderistas y se proponían recolectar fondos para el movimiento terrorista de Sendero Luminoso.

Uno de los factores que desencadenaron el putsch fue, por lo tanto, garantizar la impunidad para los delitos que ya venía cometiendo el nuevo gobierno, no sólo contra los derechos humanos, también económicos, pues ya había comenzado el saqueo de los haberes públicos, algo que, en los años siguientes, alcanzaría un ritmo paroxístico bajo la batuta del brazo derecho del presidente y experto en latrocinios Vladimiro Montesinos.

La otra matanza tuvo lugar en julio de 1992. Los pistoleros del Grupo Colina invadieron de noche la Universidad de La Cantuta, que estaba intervenida y cercada por una fuerza militar, y secuestraron a nueve estudiantes y un profesor, a quienes asesinaron en un descampado vecino de un tiro en la nuca. Allí los enterraron y, tiempo después, cuando el periodismo independiente, pese a las maniobras de encubrimiento del régimen, descubrió las huellas del crimen, los desenterraron, quemaron y volvieron a enterrar los huesos en otro lugar.

El escándalo internacional que estalló cuando esta macabra historia se hizo pública y se conocieron las sangrientas entrañas del sistema fue uno de los episodios que más mellaron la imagen de la dictadura ante el pueblo peruano, parte del cual hasta entonces la apoyaba en la errónea creencia de que un gobierno autoritario podía ser más eficaz que la democracia para combatir a los terroristas de Sendero Luminoso y del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. En verdad, no fueron los escuadrones de la muerte de la dictadura los que derrotaron a Abimael Guzmán y los senderistas, sino un hecho que marcó un cambio cualitativo en la lucha antisubversiva: la captura de su líder y casi todo el Comité Central de Sendero Luminoso, gracias al rastreo científico que hizo de ellos un pequeño grupo de policías que estaba enfrentado con Vladimiro Montesinos y el servicio de inteligencia del régimen.

El juicio a Fujimori duró cerca de 17 meses, fue televisado, asistieron a él periodistas y observadores internacionales y el acusado gozó de todas las garantías del derecho de defensa. El Tribunal de tres miembros, presidido por un prestigioso penalista, magistrado y profesor universitario, el doctor César San Martín, cuya conducta a todo lo largo del proceso fue de una serenidad y corrección que le reconocen tirios y troyanos, ha emitido una sentencia que debería publicarse y enseñarse en las escuelas de toda América latina (resumida, porque tiene cerca de 700 páginas) para que las nuevas generaciones conozcan, a través de hechos concretos y personas identificadas, la tragedia que significa para un país, en sufrimiento humano, inseguridad pública, delincuencia, distorsión de valores, mentiras, desprecio de los más elementales derechos de que un ciudadano debería gozar en una sociedad moderna y en corrupción y degradación de las instituciones, una dictadura como la que padeció el Perú entre 1992 y el año 2000, cuando Fujimori, fracasado su intento de hacerse reelegir en unos comicios fraudulentos, huyó al Japón y renunció a la presidencia mediante un fax.

Mientras existan las fronteras, las fuerzas armadas son una necesidad perentoria para los países y por lo mismo que la sociedad les confía al mismo tiempo que la responsabilidad de velar por su seguridad las armas que le permitan cumplir con su misión, es indispensable que aquella institución funcione dentro de la más estricta legalidad y sea un baluarte de la sociedad civil, no su enemiga.

Fujimori hizo un daño incalculable a las fuerzas armadas, imponiéndoles como verdadero mentor a Vladimiro Montesinos, un capitán al que el ejército peruano había expulsado y condenado como traidor a su patria y a su uniforme, y que, desde entonces, mediante manipulaciones y chantajes, abusaría de manera ignominiosa del poder que se le confirió.

Montesinos fue postergando a los oficiales probos y capaces, obligándolos a veces a pedir su baja, en tanto que ascendía y colocaba en los puestos clave a sus cómplices y a colaboradores serviles, que ampararon sus desafueros -un vasto abanico de horrores que iban desde tráfico de armas hasta operaciones de narcotráfico- y se beneficiaron con ellos.

Uno de los aspectos más aleccionadores de la sentencia es la demostración inapelable de que, contrariamente a la pretensión de los fujimoristas de exonerar al ex dictador con el argumento de que Montesinos era quien delinquía y aquél un cándido que no se enteraba de nada de lo que pasaba bajo sus narices, había una absoluta simbiosis del dictador y su asesor, la que existe entre una persona y su sombra o entre el muñeco y el ventrílocuo que lo hace hablar. Ambos se repartían un trabajo en el que, por una parte, los hombres del poder se enriquecían a manos llenas, eliminaban adversarios, compraban y amedrentaban jueces, copaban cargos públicos, y de otra, mediante el soborno o el chantaje, controlaban los medios para manipular a la opinión pública con campañas televisivas ad hoc y hundir en el desprestigio a sus críticos valiéndose de los plumarios de una prensa amarilla que financiaban, o de conductoras de reality shows.

Sólo en un medio ambiente semejante de desplome total de la legalidad y la decencia política, de imperio del ucase y la prepotencia, se entiende que prosperara el Grupo Colina y que en un par de años asesinara, en nueve operaciones perfectamente planeadas y ejecutadas, a unas 50 personas. Quienes integraron sus filas sabían que lo que hacían estaba ordenado y amparado por la más alta autoridad y, por eso, recibieron el amparo logístico necesario de la institución militar y el encubrimiento político y judicial debido -incluida una ley de amnistía- cuando sus negras hazañas fueron descubiertas y denunciadas. Lo que no sabían es que la dictadura caería -siempre caen-, la democracia rebrotaría de sus cenizas y -por primera vez en la historia del Perú- un ex dictador y sus principales cómplices serían llevados al banquillo de los acusados.

Los peruanos que vivimos en el extranjero solemos ver aparecer a nuestro país en los diarios, radios y cadenas de televisión de los lugares donde estamos, porque en el Perú ha habido un golpe de Estado, un atentado terrorista, un terremoto o quintillizos, es decir, siempre alguna catástrofe o anomalía política o social. Qué extraño y qué hermoso lo que nos ha ocurrido esta vez, advertir que el Perú del que hablan la prensa y las personas en la calle con respeto y admiración, es una civilizada nación que enfrenta su pasado con dignidad y coraje, y donde un tribunal civil juzga y sanciona los crímenes de un dictador.

Un ejemplo para América latina, sí. Y para el mundo entero.

Feliz cumpleaños

Feliz cumpleaños, Marianela Errecalde. Que Òsun, tu madre divina, esté contigo este y todos los días de tu vida para que todas las metas que te has propuesto cristalicen de la mejor manera. Mucho perfume, oro y espejos para ti, para que reflejen al mundo el tesoro de tu ser interior.

Como cada año me olvido -confiteor vobis: soy terrible para recordar fechas- quiero saludar a mi amigo bàbá Carlos Jacod por un nuevo año más de oportunidades a su prolífica vida a cumplirse el 4 de mayo. Aparte de sus cualidades como ser humano valioso y sacerdote consciente destaco su sentido del humor, una de las virtudes que más aprecio en la gente. ¿Qué sería de este mundo tan atribulado de no existir gente capaz de vivir con un alto astral? Carlos, hermano querido, que disfrutes tu día junto a tus seres más cercanos y con quienes se acerquen atraídos por tu innegable don de gentes...

Y el 6, mi nieto Franco Acosta González, que luego de asomarse a este mundo antes de lo esperado crece feliz, saludable e inquieto en una etapa de travesuras propias de sus tres añitos.

El 9, mi hijo Santiago -uno de mis tres orgullos paternales- un trabajador incansable y un exitoso en base a esfuerzo continuo: un buen hombre y padre de tres hijos maravillosos.
También el 9, Eduardo Escalera, que me ha regalado casi tres décadas de amistad e intercambio.

A todos, felicidades. Que las bendiciones de orisha les colmen y sacien y sean fuertes, prósperos y llenos de salud e inteligencia.