
IRENE HERNANDEZ VELASCO
Un estudio privado
La 'domus' de Livia


Memorias de Adriano
Marguerite Yourcenar
Honra en primer lugar, y venera, a los dioses inmortales,
a cada uno de acuerdo a su rango.
Respeta luego el juramento y reverencia a los héroes ilustres,
y también a los genios subterráneos:
cumplirás así lo que las leyes mandan.
Honra luego a tus padres y a tus parientes de sangre.
Y de los demás, hazte amigo del que descuella en virtud.
Cede a las palabras gentiles y no te opongas a los actos provechosos.
No guardes rencor al amigo por una falta leve.
Estas cosas hazlas en la medida de tus fuerzas,
pues lo posible se encuentra junto a lo necesario.
Compenétrate en cumplir estos preceptos,
pero atente a dominar
ante todo las necesidades de tu estómago y de tu sueño,
y después los arranques de tus apetitos y de tu ira.
No cometas nunca una acción vergonzosa,
Ni con nadie, ni a solas:
Por encima de todo, respétate a ti mismo.
Seguidamente ejércete en practicar la justicia en palabras y en obras,
Aprende a no comportarte sin razón jamás.
Y sabiendo que morir es la ley fatal para todos,
que las riquezas algunas veces te plazca ganarlas y otras te plazca perderlas.
De los sufrimientos que caben a los mortales por divino designio,
la parte que a ti corresponde, sopórtala sin indignación;
pero es legítimo que le busques remedio en la medida de tus fuerzas;
porque no son tantas las desgracias que caen sobre los hombres buenos.
Muchas son las voces -unas indignas, otras nobles- que vienen a herir el oído:
Que no te turben ni tampoco te vuelvas para no oírlas.
Cuando oigas una mentira, sopórtalo con calma.
Pero lo que ahora voy a decirte
es preciso que lo cumplas siempre:
Que nadie, por sus dichos o por sus actos,
te conmueva para que hagas o digas nada que no sea lo mejor para ti.
Reflexiona antes de obrar para no cometer tonterías:
Obrar y hablar sin discernimiento es de pobre gente.
Tú en cambio siempre harás lo que no pueda dañarte.
No entres en asuntos que ignoras,
sino aprende todo lo que es necesario:
tal es la norma de una vida agradable.
Tampoco descuides tu salud,
ten moderación en el comer o el beber,
y en la ejercitación del cuerpo.
Por moderación entiendo lo que no te haga daño.
Acostúmbrate a una vida sana sin molicie,
y guárdate de lo que pueda atraer la envidia.
No seas disipado en tus gastos
como hacen los que ignoran lo que es honradez,
pero no por ello dejes de ser generoso, pues
nada hay mejor que la mesura en todas las cosas.
Haz entonces lo que no te dañe, y reflexiona antes de actuar.
Y no dejes que el dulce sueño se apodere de tus lánguidos ojos
sin antes haber repasado lo que has hecho en el día:
"¿En qué he fallado? ¿Qué he hecho? ¿Qué deber he dejado de cumplir?"
Comienza desde el comienzo y recórrelo todo,
y repróchate los errores y alégrate de los aciertos.
Esto es lo que hay que hacer.
Estas cosas que hay que empeñarse en practicar,
Estas cosas hay que amar.
Por ellas ingresarás en la divina senda de la perfección.
¡Por quien trasmitió a nuestro entendimiento la Tetratkis,
la fuente de la perenne naturaleza!
¡Adelante pues! Ponte al trabajo,
no sin antes rogar a los dioses que lo conduzcan a la perfección.
Si observares estas cosas,
conocerás el orden que reina entre los dioses inmortales y los hombres mortales,
en qué se separan las cosas y en qué se unen.
Y sabrás, como es justo, que la naturaleza es una y la misma en todas partes,
para que no esperes lo que no hay que esperar,
ni nada quede oculto a tus ojos.
Conocerás a los hombres,
víctimas de los males que ellos mismos se imponen,
ciegos a los bienes que les rodean, que no oyen ni ven:
son pocos los que saben librarse de la desgracia.
Tal es el destino que estorba el espíritu de los mortales,
como cuentas infantiles ruedan de un lado a otro,
oprimidos por males innumerables
porque sin advertirlo los castiga la Discordia,
su natural y triste compañera,
a la que no hay que provocar, sino cederle el paso y huir de ella.
¡Oh padre Zeus! ¡De cuántos males no librarías a los hombres
si tan sólo les hicieras ver a qué demonio obedecen!
Pero para ti ten confianza,
porque de una divina raza están hechos los seres humanos,
y hay también una sagrada naturaleza que les muestra y les descubre todas las cosas.
De todo lo cual, si tomas lo que te pertenece,
observarás mis mandamientos,
que serán tu remedio y librarán tu alma de tales males.
Abstente en los alimentos como dijimos,
sea para las purificaciones, sea para la liberación del alma,
juzga y reflexiona de todas las cosas y de cada una,
alzando alto tu mente, que es la mejor de tus guías.
Si descuidas tu cuerpo para volar hasta los libres orbes del éter,
serás un dios inmortal, incorruptible,
ya no sujeto a la muerte.
- Pregúntale a ese viejo de dónde es.
-¿De dónde vienes? - preguntó Djafar
- De Basra - respondió.
[Noche 395] -¿Y adónde te diriges? - preguntó de nuevo Djafar.
- A Bagdad.
-¿Y qué vas a hacer allí?
- Voy a buscar una medicina para mi ojo- contestó el viejo.
Harún al Rashid dijo entonces:
- Djafar, tómale un poco el pelo.
-Si lo hago, voy a oír cosas poco agradables - contestó Djafar.
- Djafar - insistió el califa- por el poder que tengo sobre ti, te ordeno que te burles de él.
El ministro dijo entonces al viejo:
- Te voy a describir una medicina que te será útil. ¿Qué me darás a cambio?
- Dios, ensalzado sea, te recompensará en mi lugar concediéndote algo que será mejor para ti que lo que yo te pueda dar.
-Escúchame entonces - dijo Djafar - para que te pueda describir esta medicina. Eres el primero a quien se la revelo.
-¿De qué se trata?
- Toma tres onzas de granos de viento, tres onzas de flores de luna y tres onzas de luz de linterna. Mézclalo todo y déjalo que le dé el viento durante tres meses. Luego ponlo en un mortero sin fondo y amásalo durante tres meses. Luego utiliza cada día tres dracmas de este medicamento cuando te vayas a dormir y sigue con el tratamiento tres meses. Te curarás si Dios, ensalzado sea, quiere.
El viejo, al oír las palabras de Djafar, se echó sobre su asno y soltó un pedo muy poco elegante. Acto seguido le dijo:
- Toma este pedo a cambio de la receta del medicamento que me has dado. Si la utilizo y Dios hace que me cure, te regalaré una doncella que te servirá durante toda tu vida de un modo tan eficaz que, debido a él, Dios hará que vivas poco. Cuando hayas muerto, Dios se apresurará a echar tu espíritu al fuego y la tristeza que la esclava sentirá por ti hará que ensucie tu cara con sus excrementos. Se lamentará, se abofeteará y llorará diciendo, en medio de sus sollozos: "¡Imbécil, eres lo más idiota que he conocido!".
Harún al-Rashid al oirlo se echó a reír hasta revolcarse por los suelos y ordenó que dieran tres mil dirhemes a aquel hombre."
Las mil y una noches
Excluir la posibilidad de dar la vida "por medio de una acción destinada a impedir la procreación, significa negar la verdad íntima del amor conyugal" - declaró el Papa en un mensaje dirigido a los participantes de un coloquio sobre "Humanae Vítae" y publicado por el servicio de prensa del Vaticano.
La única contracepción admitida por la Iglesia católica y sólo cuando la pareja atraviesa "circunstancias graves" que justifican retrasar los nacimientos es "la observación de los ritmos naturales de la fertilidad de la mujer" (o sea la abstinencia en período de fertilidad), agregó el Papa.
La encíclica "Humanae vítae" provocó en su época un sismo en la Iglesia Católica y llevó a numerosos fieles a alejarse de una institución que no tomaba en cuenta las realidades de la vida.
En su discurso, el Papa admitió que "el mundo y numerosos fieles tienen dificultades para entender el mensaje de la Iglesia, un mensaje que defiende en última instancia la belleza del amor conyugal", dijo. Para el jefe de la Iglesia católica, muchos prefieren "una solución técnica, que a menudo es la más fácil", pero que a su vez "esconde un asunto de fondo, que es el sentido profundo de la sexualidad humana", aseguró. "La técnica no puede remplazar la madura libertad", dijo. Benedicto XVI elogió los esfuerzos que varias instituciones católicas están realizando para conocer mejor los "métodos para reglamentar en forma natural la fertilidad humana" y para superar "en forma natural la infertilidad". "Los científicos deben ser estimulados para que con sus investigaciones lleguen a prevenir las causas de la esterilidad, de manera de poder curarla, para que las parejas logren procrear en el respeto de la dignidad personal y del que va a nacer", comentó.
El Vaticano se opone firmemente al empleo de métodos anticonceptivos y a la reproducción artificial a través de donantes de esperma o la congelación de embriones.
Publicada en julio de 1968, la encíclica de Pablo VI que llevaba el subtítulo "Sobre la regulación de la natalidad", contiene la postura oficial Iglesia católica respecto al aborto, el control de la natalidad y otras medidas relacionadas con la sexualidad. Cuarenta años después, esta encíclica papal no ha sido modificada pese a los adelantos científicos y la transformación de la sociedad en ese campo, por lo que varios grupos y exponentes católicos firmaron un pedido dirigido al pontífice para que el documento fuera abrogado.
En ese pedido, los católicos consideran que las posiciones intransigentes de la Iglesia, que prohíbe inclusive el uso del preservativo, terminaron por favorecer la epidemia de sida en el mundo.
Por Félix Luna
Para LA NACION

Últimamente estamos asistiendo inertes a una voraz e irracional destrucción de nuestra ciudad. Algunas edificaciones valiosas en barrios tradicionales están demoliéndose y se propone una supuesta modernización de ciertos barrios, como San Telmo. Quizá usted pueda comprender nuestra desazón si alguna vez sintió tristeza cuando en su barrio vio cómo de la noche a la mañana destruían algún valioso inmueble, cómo se esfumaba un rincón de sus recuerdos.
Permitan ustedes que nos detengamos en sólo dos hechos significativos de los cientos que el lector podrá observar o habrá observado si mira con algún detenimiento la ciudad.
Hace aproximadamente un mes, no se trató la catalogación del petit hôtel de Montevideo 1244, con lo que quedó esta bella casa que forma parte del conjunto de la plaza Vicente López pendiente de ser demolida. En cualquier momento así se hará y perderemos, otra vez, un jalón de nuestro patrimonio cultural. Se trata de un edificio construido por el estudio Acevedo, Becú y Moreno, diseñadores también de las tribunas del Hipódromo de San Isidro, de la Residencia Acevedo -actual embajada de Arabia Saudita- y del consulado de España.
Por otro lado se acaba de proponer un proyecto Prioridad Peatón en la calle Defensa del tradicional y turístico barrio de San Telmo, que pretende nivelar veredas y calles, reemplazar el antiguo adoquín que recubre sus calles y eliminar las luminarias de estilo antiguo y sus rejillas imbornales.
Existen varias razones para "cuidar" nuestra ciudad. Buenos Aires es el fruto de un pasado y una historia. La ciudad refleja nuestra identidad cultural. Nos brinda una memoria colectiva; es el barrio que recordamos, que, además de tener un valor personal e identitario, muchas veces tiene valor cultural y arquitectónico y brinda ese sabor de nuestra misteriosa Buenos Aires.
Recordemos lo que ha sucedido con barrios tan bellos como Belgrano. Calles como Olleros o Federico Lacroze, ostentando casas y petit hôtels de diferentes estilos junto con añosas arboledas que le conferían distinción y rasgos sumamente particulares.
El afán de modernización (?), el lucro ilimitado, la falta de planificación urbana no protegieron tal herencia cultural y han dejado lugar a edificios de departamentos que han desfigurado el carácter de este barrio. ¿Tenemos que padecer eternamente la misma historia?
Se puede hacer crecer, se puede modernizar una ciudad; pero se debe realizar esto con racionalidad e inteligencia, con una planificación urbana equilibrada ¿Acaso queremos continuar con este tipo de experiencia y continuar destruyendo nuestra herencia patrimonial? ¿Por qué no impulsar una política que mantenga las fachadas valiosas y permita la reconstrucción del interior?
Esto es lo que debería hacerse con un edificio como el mencionado de Montevideo 1244. De hecho, la mayoría de las ciudades europeas que se caracterizan por su belleza y armonía han preservado fachadas y modernizado interiores, y han mantenido en perfecto equilibrio herencia cultural y progreso.
Por otra parte, llama la atención que frente al incremento del turismo en este último tiempo no se considere el valor de nuestro patrimonio cultural, de nuestros petit hôtels tan característicos de una época de la Argentina, así como de muchas casas o pequeñas mansiones producto del bienestar y apogeo de esta ciudad portuaria floreciente.
Una mansión, un petit hôtel , un edificio de estilo que se demuele es irrecuperable; enluta la ciudad; la vuelve más mediocre, más gris, le quita ese "no sé qué" que tenían nuestras callecitas.
¿Qué turista va a querer recorrer esta ciudad si lo que iremos ofreciendo es edificios de departamentos que pueden encontrar en cualquier ciudad del mundo? ¿Qué visitante querrá visitar un San Telmo sin su patrimonio ni su encanto de empedrados y adoquines que resistieron al tiempo?
Podemos embellecer la ciudad, pero no quitando aquello que la identifica; podemos mejorar el tránsito a peatones, pero mediante elementos removibles que no alteren la esencia del lugar. Quitar los adoquines, destruir los cordones y las luminarias una vez más resulta irrecuperable.
Paradójicamente, San Telmo se encuentra en el área de protección histórica, y existe la ley 65 (de preservación del adoquinado), sancionada durante el gobierno de Aníbal Ibarra. ¿A qué intereses responde esta nueva propuesta? ¿Por qué no se respeta lo que la ley indica?
Frente a una mirada impotente; frente a la actitud escéptica o apática, nosotros pensamos que los ciudadanos debemos señalar nuestra posición al respecto, ya sea acudiendo a los vecinos del barrio, enviando cartas a los diarios, uniéndonos en asociaciones como Basta de Demoler u otras semejantes que reflejen nuestras preocupaciones, demostrando a los legisladores que estos temas nos preocupan y que no pueden avasallar nuestra ciudad impunemente, ya que, de continuar así, nuestra misteriosa Buenos Aires pasará a ser inexistente.
Caracas | AFP
Tras la fuerte expansión del gasto público en Venezuela impulsada por el boom petrolero, el gobierno del presidente Hugo Chávez habla de austeridad por primera vez en casi diez años,temiendo que la actual crisis financiera reduzca los precios del crudo, según analistas.
Aunque Chávez insiste en que Venezuela está preparada para resistir "el terremoto" financiero global, su vicepresidente Ramón Carrizález sorprendió hace un par de semanas al anunciar que la "austeridad" será el criterio fundamental para la elaboración del presupuesto de 2009.
"El gobierno sabe que el año entrante será complicado con un mundo que pudiera entrar en recesión vista la difícil situación de Estados Unidos, lo cual podría afectar los precios del petróleo", dijo a la AFP Asdrúbal Oliveros, director de la firma Ecoanalítica.
Crítico acérrimo de las "recetas neoliberales" que aconsejan vigilar el gasto público, Chávez ha aprovechado la bonanza petrolera para promover un programa económico de corte socialista que estimula el crecimiento a través de la expansión presupuestaria y la intervención directa del Estado en la economía. Pero ahora en un giro inesperado, el mandatario fustiga el derroche, habla de ahorro y pide reducir el tamaño de la nómina de trabajadores del Estado que casi se ha duplicado desde que asumió el poder en 1999 hasta alcanzar dos millones de personas en junio, según cifras oficiales. El economista y ex directivo del Banco Central venezolano (BCV) Domingo Maza Zavala saluda positivamente la intención de austeridad del gobierno, porque "Venezuela está en la ruta del huracán financiero y económico actual, dada la dependencia casi absoluta que tiene del petróleo". Las ventas de hidrocarburos venezolanos cuyo principal destino es Estados Unidos con una media 1,2 millones de barriles diarios representan casi el 50% de los ingresos y más del 90% de las divisas que recibe el país latinoamericano. Maza Zavala explicó a la AFP que con cotizaciones del crudo venezolano por debajo de los 90 dólares "la economía no podría sostenerse". "A 90 dólares, con el volumen de exportaciones actuales de unos 700 millones de barriles al año, serían 63.000 millones de dólares que no es una cifra suficiente para completar los pagos anuales al exterior", explicó, recordando que las importaciones representan 50.000 USD millones y el pago de deuda otros 10.000 millones.
Ante este panorama el ministro de Planificación Haiman El Troudi ha anunciado revisiones en la plantilla de trabajadores, los contratos de servicios, la compra de bienes y el consumo de energía por parte del Estado. En sus últimas alocuciones, Chávez ha criticado el "cobro excesivo" de horas extras de los funcionarios o el derroche de electricidad". Además, también ha pedido reducir los gastos "superfluos en publicidad y celebraciones oficiales" e instó a racionalizar el consumo de gasolina, que gracias al subsidio gubernamental se vende a un irrisorio precio de 0,046 dólar el litro.
Pero Maza Zavala considera que no será sencillo recortar el gasto público sin mermar el crecimiento económico o aumentar la conflictividad social. "No es fácil despedir a más de un millón de personas de la noche a la mañana", ni reajustar los pagos al exterior, "porque dependemos vitalmente de las importaciones de alimentos, medicamentos, bienes de producción y tecnologías", apuntó el ex directivo del BCV.
"Más que decir que el gasto ahora va a ser menor, el gobierno debería tener como reto fundamental mejorar la eficiencia", reflexionó Oliveros.
En consecuencia, "toda la cadena de funcionamiento del aparato financiero ha colapsado. No sólo la banca de inversión, sino los bancos centrales, los sistemas de regulación, los bancos comerciales, las cajas de ahorro, las compañías de seguros, las agencias de calificación de riesgos (Standard&Poors, Moody's, Fitch) y hasta las auditorías contables. El naufragio no puede sorprender a nadie. El escándalo de las 'hipotecas basura' era sabido de todos. Igual que el exceso de liquidez orientado a la especulación y la explosión delirante de los precios de la vivienda. Todo esto ha sido denunciado desde hace tiempo sin que nadie se inmutase. Porque el crimen beneficiaba a muchos. Se siguió diciendo que la empresa privada y el mercado lo arreglaban todo".
Hoy sucede lo contrario: Bush renegó de esos principios y recurrió masivamente a la intervención del Estado. "Las principales entidades de crédito inmobiliario, Fannie Mae y Freddy Mac, han sido nacionalizadas. También lo ha sido la AIG (American Internacional Group), la mayor compañía de seguros del mundo. Y el secretario del Tesoro Henry Paulson propuso el plan de rescate de las acciones 'tóxicas' procedentes de las 'hipotecas basura' (subprime)". Es lo que está a discusión. Estas intervenciones del Estado, las mayores en volumen de la historia económica, constituyen la prueba del fracaso del sistema. Los mercados no son capaces de regularse por sí mismos y se han autodestruido por su propia voracidad. Por la ley del cinismo neoliberal se privatizan los beneficios pero se socializan las pérdidas, acudiendo al rescate de los banksters (banqueros gangsters) a expensas de los contribuyentes.
Hace unos pocos meses atrás Bush vetó una ley que brindaba cobertura médica a nueve millones de niños pobres a un costo de 4 mil millones de dólares. Ahora, "para salvar a los rufianes de Wall Street nada le parece suficiente".
Pero otros dos datos son más que sugestivos: el secretario del Tesoro Paulson fue presidente de la banca Goldman Sachs, y el titular de la FED, Ben Bernanke, es especialista en la economía de la Gran Depresión de 1929, cuyo fantasma recorre EEUU...
Por Alberto Scavarelli |*|
La actual crisis financiera en los Estados Unidos es un fenómeno que deja al descubierto que tener el liderazgo y estar listo a ayudar cuando las crisis son de otros gigantes del sistema financiero internacional, no necesariamente significa contar con ellos cuando la situación es crítica.
Estados unidos es sin duda el motor de la economía y la tecnología del mundo. Hay otros muy importantes en maduración, pero ninguno de la permanencia y desarrollo constante exhibido y probado desde hace muchos años por los Estados Unidos.
Alimenta una turbina de consumo, desarrollo económico, tecnología y seguridad militar, el mayor mercado del mundo que esta hoy allí con sus entrañas al descubierto en medio del desgarro al que la especulación y las comisiones siderales de los que cobran en función de volumen de negocios le han causado. El sistema implotó desde las inversiones hipotecarias. Si hay una inversión segura, en teoría, es la hipoteca. Alguien presta dinero y cuenta con la garantía de un inmueble de valor superior a la suma prestada. Hasta allí es sencillo. Si no paga, el deudor verá cómo quien le prestó el dinero con hipoteca en garantía saca a remate a su propiedad y la vende al mejor postor, para cobrarse con lo que obtiene del remate. Ante esa situación, las garantías de este proceso se basan en algunos pilares jurídicos, económicos y financieros casi elementales. El que presta debe examinar muy bien la capacidad de pago del deudor y estimar su futuro económico en los años por venir. Por otra parte, debe valuar correctamente la propiedad dada en garantía, de modo tal que el valor de la misma promedialmente se sostenga en el tiempo para ser una garantía eficiente y sobre todo suficiente. Si cesan los pagos y las ejecuciones se multiplican, los precios caen y las garantías devienen ilusorias. En ese esquema opera el corredor hipotecario, quien percibe comisiones suculentas por cada negocio concretado, y junto a ellos los que califican riesgos y marcan el camino. Ese doble esquema de pinzas deja entre paréntesis la seguridad operativa desde el momento en que la intermediación hipotecaria y la intermediación de colocación de capitales en fondos hipotecarios de alto rendimiento comienzan a ser atacados especulativamente y algunos de los calificadores de riesgo se hacen trampas al solitario, por no decir cosas peores. El factor seguridad de los préstamos hipotecarios notoriamente cedió a la tentación del volumen de las comisiones por los negocios concretados como forma de mantener en movimiento una máquina de ganancias por sumas increíbles.
Cientos de millones de dólares en comisiones y salarios bonificados pagados a quienes manejaban esta rueda gigante disimulando la caída en picada del sistema, por incapacidad o por dolosa ambición.
El resultado fue terrible en términos financieros.
Saltaron los incumplimientos de quienes recibieron préstamos sin tener real capacidad de pago y en estas situaciones donde la desconfianza corre más veloz que la razón, llegó primero el criterio golondrina que abandona el lugar cuando el clima comienza a ser inhóspito. Uruguay conoció algo parecido con su Banco Hipotecario cuando la gente falseaba sus ingresos familiares para poder acceder a una vivienda mejor de la que podía pagar para después quedar por el camino, ellos y el propio Banco.
Hoy, como en un dominó de fichas alineadas, cayeron las primeras y arrastraron al resto pero en varias direcciones. Aun en medio de una economía americana muy sólida que produce y exporta a ritmo febril al amparo de un dólar de bajo valor que le hace muy competitivo frente al revaluado euro, tiene sin embargo que resolver medidas urgentes. Debe asignar sumas inimaginables para paliar la situación con por lo menos setecientos mil paquetes de un millón de dólares cada uno y dárselos al órgano regulador para que opere de salvavidas y bombero al mismo tiempo. El incendio se extiende por la pradera financiera, pero el mundo observa jugando al distraído.
En estos días se ha dicho que extraña el silencio de los grandes operadores del mercado mundial, como los chinos, los rusos, los europeos y hasta los mismos brasileños. No se trata de que pongan dinero, sino que pongan públicamente su cuota parte de medidas y declaraciones de confianza en el sistema del que se han notoriamente beneficiado hasta llegar al punto de bonanza en que hoy están.
Fue la Asamblea de la ONU. Había allí una oportunidad excelente para emitir los juicios que se quisiera, pero al mismo tiempo la obligación ética de dar un mensaje de apoyo en pos de una solución que le diese tranquilidad al mundo. Prefirieron sembrar intranquilidad desde la inacción y la omisión, puesta de manifiesto desde el podio. Ilusamente creen que están a salvo porque sus reservas lucen atractivas. Algunos presidentes al ser consultados por la crisis feroz en curso se dieron el lujo de preguntar al periodista de qué crisis hablaban, porque sus números parroquiales les resultan favorables. Por lo menos una falta de respeto. Si no se es parte de la solución, la obligación será siempre evitar ser parte consciente del agravamiento del problema.
El mundo sabe que le va mucho si Estados Unidos no supera rápidamente la situación en que se encuentra. Pero todos debiéramos saber que habrá de salir de un modo u otro, porque además su gente -que procede de todos los rincones del mundo- tiene una enorme capacidad de trabajo y mucha más disciplina productiva de la que muchos creen. Nadie en su sano juicio creerá que los Estados Unidos caerán en una cesación de pagos, como en la que cayó Argentina o como nos propusieran decretar en 2002 quienes hoy gobiernan Uruguay y eran cómoda oposición.
Cuando se recupere le bastará seleccionar los titulares de los diarios, para poder ver la vergonzosa prescindencia de los tantos que se dicen amigos y hacen fila para ser recibidos y fotografiarse aunque más no sea desde la reja exterior de la Casa Blanca. No les creo a quienes desde posiciones de poder tienen un discurso crítico de entrecasa y una desesperada adulación cuando visitan Washington. No están en juego la potencia ni el poder del país más poderoso de la Tierra, está en juego la credibilidad temporal de su sistema financiero y está claro que más allá del espantoso tiempo que le tocó para aflorar a pocos días de una reñida elección presidencial, la situación será superada. El problema no es la capacidad de superación, sino el costo y sus efectos para todos. Allí nuestra preocupación ante tanta ineficacia y prescindencia.
El mundo de hoy no puede vivir seguro sin confiar en algunos principios básicos. El índice del riesgo país de nuestras naciones se mide en comparación del riesgo país que se le atribuye a USA, porque siempre es el mejor pagador del mundo de su deuda pública.
Sin embargo estas instituciones que hoy se deslizan al abismo manoteando desesperadamente la ayuda estatal que les salve del desastre, han sido ayer nomás excelentemente calificadas por las mismas empresas calificadoras de riesgo que, con aire de superioridad con casi adolescentes alojados en hoteles cinco estrellas, se pasean por el mundo midiéndonos en categorías de confiabilidad y de riesgo país, diciéndonos qué hacer desde visiones neoliberales de escritorio. Expertos carísimos en dar consejos, han sido distraídamente generosos para evaluar internamente en los Estados Unidos inversiones que estaban cimentadas en papel y no advirtieron por incapacidad o no dijeron por intereses inconfesables la insolvencia y fragilidad de un sistema que nos arrastró a todos inadvertidamente a la peligrosa crisis en que estamos.
|*| Representante Nacional del Partido Colorado, 8% del electorado oriental