La vida es más fuerte...




En estos últimos días han nacido cerca de mí tres niños, confirmando el título de la entrada. Mientras otros se van, estas criaturas llegan para darnos la certeza de continuidad y traernos -desde ese Òrun preexistencial- un soplo renovado de esperanza.
Lautaro -hijo de Oyáwanjó y Omibangbàiyé, amigos e hijos de fe- nació en la ciudad de La Plata para traer a sus padres y hermana el mensaje de amor de Olódùmàre.
En Irlanda nació Alba, de Ifágbimo, amigo e hijo espiritual y Clara, que vino con una semana de diferencia de su primo espiritual, a compartir con sus hermanitos ese hogar lleno de luz y trabajo.
Y hoy, en Israel, nació Danit -hija de Ely Kogos de Òsànlá, hermana de fe y amiga afectuosa con quien, sin conocernos, compartimos creencias, sueños y fundamentos- como prenda de paz y prosperidad para su familia.

En estos tiempos en los que las parejas deciden controlar los nacimientos priorizando sus propias necesidades materiales, resulta estimulante que nuestros hijos y amiga hayan traído al mundo un nuevo vástago para su casa. Sin duda, el Creador que les otorgó una cabeza trascendente para el cuerpo material que sus padres fabricaran con amor atenderá también los medios para dotar a estos tres niños no sólo del amor que les es legítimo porque deseados, sino también los materiales para ser educados, vestidos y nutridos dignamente.

A ellos pues, las bendiciones de mi padre Sòngó y sobre todo las de mi madre Òsun, señora de los nacimientos que son acompañados de riqueza. Que las hadas madrinas de estos chiquitos les doten con todo lo mejor y sean un hombre y dos mujeres de provecho. Sanos, honestos, inteligentes. Y más que eso: mensajeros de la luz.

1 comentario:

Ely dijo...

Simplemente: gracias!!!
ely de Oxala