Por eso es que corro envuelto en fuego
con una semilla en la mano, que debo entregar:
Tu agua clara, Madre, que de fuente se hará mares...

Gloria a Òsun - mi reina, mi madre, mi diosa, mi dueña, mi aliento -
que allí donde estés
me reconoces como hijo de Tu vientre feraz
y me cubres de miel para que grite por la Tierra Tu nombre.