No habría dicho "yuyo", sino "capullo"


La presidenta argentina Cristina Fernández podría necesitar una cosecha récord de soja, -a la que en marzo calificó de "yuyo"- para afrontar el gasto y pagar la deuda gubernamental. En ese escenario, desde hoy la República Argentina sufre un nuevo paro del sector rural.

A la huelga de seis días sin comercialización de granos ni hacienda que comenzó con el primer minuto de hoy, se le suma la peor sequía que haya sufrido el país en 40 años. Ello probablemente reduzca la cosecha de trigo un 22%, la segunda baja anual consecutiva de la producción de maíz y una disminución del ganado a medida que las pasturas se secan. Cruel paradoja para una mandataria que, en el peor momento de la crisis campo-gobierno que tuvo en vilo al país por 128 días entre marzo y julio, sugirió que la propagación de soja hacía aumentar los precios de los alimentos porque desplazaba la producción de trigo, carne vacuna y leche.

Los agricultores necesitan lluvias para noviembre cuando se comienza a sembrar la soja, la mayor fuente de ingresos del país. Para el gobierno, una gran cosecha es necesaria para poder mantener el flujo de dólares y el ingreso por impuestos a la exportación a medida que declinan los envíos de otras materias primas. La sequía amenaza al campo con reducir sus ingresos y al Ejecutivo con hacer tambalear el superávit comercial que impulsó la recuperación argentina después de la recesión de 2002.