Fábula con connotaciones actuales


En las afueras de una aldea de Yorubaland había un topo que deseaba ser obà (señor feudal, rey yorubá) y le decía a su madre que su vista era excelente y por ello era el indicado para tal dignidad. La madre, para convencerle de la carencia de capacidad para ostentar semejante cargo con responsabilidad, le dio una piedra de incienso pequeño preguntándole qué cosa era.
-Es un guijarro, claro- respondió el topo candidato a obà con su habitual y desmedida fanfarronería.
-Hijo mío- le dijo la madre- no solamente tienes mala vista, sino también un pésimo olfato. Más vale que hagas lo que sabes hacer a que perturbes tu vida y la de los imbéciles que te siguen tratando de hacer aquello para lo que no estás preparado ni está tu alcance por no estar escrito en tu destino.

De igual modo existen individuos que prometen a sus seguidores cosas imposibles aunque su incompetencia se revele hasta en las situaciones más simples... Es posible que si los ancianos le entregasen una canasta con huevos de odíde no sepa siquiera qué debe hacer o qué significa este presente.