Lejano (2005) en YORUBANET hoy comenzado a moverse

Aláafìá a todos, hermanos.

Me surge la pregunta siguiente: ¿A qué cosa se le tacha de "cultismo"? ¿A plantearse interrogantes y tratar de responderlas desde la coherencia, la comparación y la apertura a cualquier fuente del saber humano capaz de ofrecer una respuesta efectiva? En estos años en los que intervengo en diferentes foros de opinión he podido observar una especie de desprecio hacia el estudio sistemático de nuestros legados religiosos como si estos no pudiesen ser objeto de estudio además de vías de práctica devocional. La mayoría de las religiones existentes -y me temo que también aquellas que han desaparecido o se han transformado- poseen un trasfondo que es únicamente asequible a través del estudio, del análisis pormenorizado de sus creencias y ritos para permitir sentirlas desde su propia esencia. No creo que un ser pensante como el humano, con una misión clara de aprendizaje comprometida desde el momento de llegada de ese Orí al Àiyé deba aceptar todo así sin más y no ahondar usando sus capacidades. Sostengo, si, que en nuestro caso el saber iniciático está vigente y es fundamental para recibir las claves, pero existe además un conocimiento personal e íntimo que parece ser intransferible y este debería buscarse y analizarse antes de admitir como palabra revelada todo . Cuando digo "todo" señalo aquellas fórmulas que se nos han transmitido y aunque bien las podamos considerar con indulgencia son parte de interpolaciones, reinterpretaciones y modificaciones que poco tienen que ver con las creencias originales. Personalmente valoro muy mucho las enseñanzas que me fueran transmitidas, pero más aún el consejo que a estas siguió: "esto es un comienzo, hay que ir para adelante y crecer siempre". Lo que no significa que desestime nada, sí que conserve la mente alerta para poder encajar lo aprendido en diversos contextos y niveles simultáneos. La cultura es parte del ser humano, es en síntesis lo que el hombre produce en grupo; pero no siempre los grupos consiguen mantener su cultura porque se niegan a interpretarla o a transmitirla como parte del devenir. Me explico: hoy sabemos que la Tierra es casi redonda y gira en torno al Sol; nadie puede ser obligado bajo amenazas de excomunión a declarar lo contrario. Nuestros mayores vivían en un mundo más pequeño que este que hoy vivimos donde la información está al alcance de quien la quiera. Acceder a ella es completar legados inmensos y aplicarla un deber de nuestras vidas para las próximas generaciones. A mi entender no existe nada que pueda ser llamado "cultismo" que se oponga o contradiga lo que ha dado en llamarse "ritualismo". Del mismo modo que poseemos dos manos, también poseemos la posibilidad de interpretar cada rito desde su lógica. Rellenar los vacíos, zurcir las roturas, valorizar las tradiciones transmitidas con escasos medios y completarlas es más que un derecho, un deber. Para nosotros y por los que vendrán. No se trata de agregar sino de reinterpretar, hacer nuevas lecturas y consignar cada cosa a su sitio con la mesura y oportunidad que confiere la lógica. Se trata de tener el coraje de reconocer que cada vez que sabemos algo, todavía queda más para saber y tenemos la obligación de saber para comunicar. No podemos comunicar nada que no podamos entender a fondo; o comunicarnos por trabalenguas que parecen serios de tan absurdos. El idioma es un arma efectiva que permite formular, conservar y pasar conocimiento. Todo rito, por formar parte del conocimiento, es pasible de ser aprehendido y descrito desde su más absoluta esencialidad. La oralidad no es un cuco ininteligible, tiene su porqué, su cómo y su cuando. Pero su reinterpretación es una asignatura pendiente para poder despojarla del lastre añadido que nos convierte en meros repetidores de cosas que no captamos en su totalidad, y por ello no nos sirve más que como clave de un entendimiento posterior a la luz del estudio sistemático y amplio.