Miriñaques

1. Alhajuela de poco valor que sirve para adorno o diversión.
2. Zagalejo interior de tela rígida o muy almidonada y a veces con aros, que usaron las mujeres.
3. Armadura de hierro que llevan las locomotoras en la parte delantera para apartar a un lado los objetos que impiden la marcha. (En Argentina y Uruguay)

A la hora de preparar nuestro artículo de hoy nos hemos llevado una pequeña sorpresa que no queríamos dejar de comentaros: fijáos en la primera acepción de la palabra de hoy: "alhajuela de poco valor...", intrigados por la palabra "alhajuela", la buscamos en el DRAE... y...¡no existe!.. ¿El Diccionario de la Real Academia de la Lengua está empleando palabras que no están en el propio diccionario para definir las que sí están?

...Entendemos que alhajuela es simplemente un diminutivo de alhaja, joya... pero curiosamente es la primera en nuestras casi 1.000 entradas que nos topamos con un término del DRAE definido por una palabra que curiosamente NO está en el DRAE, paradojas de la vida...

Bien, en cualquier caso miriñaque es una palabra de la cual no se conoce su origen. Se trata de un término equivalente a zagalejo, refajo o pollera: una falda amplia que solían usar las mujeres debajo de la ropa en el siglo XIX, con una estructura ligera generalmente de aros de metal que mantenía abiertas las faldas de las damas.

El modista inglés Charles Worth (1825-1895) fue el inventor del nuestra prenda del día... y fue nada menos que la emperatriz Maria Eugenia Palafox Portocarrero y Kirkpatrick, condesa de Teba, más conocida como Eugenia de Montijo (1826-1920) quien la puso de moda allá por 1865: el último grito en las elitistas calles de París y Londres.

El reinado del miriñaque sin embargo sería breve, pues a finales del siglo XIX fue creada una asociación para racionalizar la forma de vestir, liderada por  Florence Wallace Pomeroy (1843-1911), conocida como Lady Herberton, con la finalidad de liberar a la mujer de los condicionamientos de los vestidos de su época, los cuales eran considerados humillantes... Víctimas de este movimiento fueron sin duda los polisones y miriñaques, que sucumbieron al ímpetu de esta revolución de la moda femenina...

Para terminar el artículo, no debemos olvidar mencionar la última acepción de miriñaque: en Argentina y Uruguay, “armadura de hierro que llevan las locomotoras”, por clara analogía con las faldas y complementos de las mujeres de la época...
  Fuente: La llave del mundo