Una pinturita

Desde que los primeros hombres comenzaron  a utilizar los colores como forma de magia para atraer, a través de sus poderes, sus tan  preciadas presas, estos pasaron a tener un papel cada vez más importante y simbólico en todas las culturas del mundo. La ciencia moderna, con su desdén hacia todo lo que considera irrelevante clasificándolo como creencias populares, fue sin embargo incapaz de relegar a esa categoría la creencia en la influencia ejercida por los colores en todos los aspectos de nuestra vida.
El uso dado a los colores de acuerdo a los hábitos de las diversas culturas mundiales durante el correr de los siglos, tenía como objetivo obtener resultados  en situaciones específicas o como herramienta  de manipulación psicológica que, según el saber popular, está  probado ser mucho más acertada de lo que se imaginaba.

El rojo es un color mágico en muchas culturas pues representa la sangre, la esencia de la vida. Las hierbas eran amarradas con una cinta roja, y ésta era a su vez, amarrada al rededor de la cabeza para aliviar el dolor de jaqueca.  En Japón, a los niños con varicela los mantienen en una habitación totalmente roja,  vestidos con ropas rojas para acelerar el proceso de cura.  Los ingleses usaban telas rojas en el cuello para alejar los espíritus que causaban el resfrío. Es también una señal de odio y de energía.

Los naranjos proporcionan una generosa ganancia año tras año, tanto en las culturas occidentales como en las orientales; sus flores, los azahares, son usadas por las novias como un símbolo de fertilidad. Es el color de la renuncia voluntaria, el camino a la libertad de la materia, por ese motivo los lamas del Tibet visten de este color.

Los cuerpos de los aborígenes australianos son pintados con ocre y amarillo en las ceremonias fúnebres.  En China los magos escriben sus hechizos en papel amarillo para aumentar su potencia, y los antiguos emperadores del país tenían "derechos exclusivos" para el  uso del amarillo. En la Edad Media, tanto Judas como el diablo eran representados vestidos de amarillo, y los nazis hacían colocar a los judíos una estrella de David de ese color para identificarles desde lejos. Siendo el amarillo-oro el símbolo del Sol, significando el poder y las bondades de Dios, la aureola de los santos es amarillo-dorada para mostrar la luz de la vida eterna.

Debido a su uso en las ceremonias paganas, el verde fue proscrito por los primeros cristianos. En Irlanda el verde es asociado a las hechiceras y los druidas y se cree que puede traer mala suerte debido a esta relación. Pero el verde es muy usado en los hospitales, hecho basado en una creencia de que este color ayuda el proceso de recuperación de la salud. Para los musulmanes el verde es sagrado, y simboliza la inmortalidad. Buda muchas veces es pintado frente a un fondo verde para denotar la vida eterna atrás de todas las encarnaciones temporales del hombre.

El dios de los judíos ordenó a su pueblo que usaran una franja azul en sus ropas. El dios hindú Vishnu, era de piel azul, así como Krishna; y en Occidente es el color de las ropas de la Señora. En Escocia las personas usan ropas azules para restaurar la buena circulación. En el norte de Europa alrededor del 1600, un paño azul era usado alrededor del cuello como bufanda para evitar dolencias. Culturas asiáticas creen que vestir o llevar algo azul aleja el mal de ojo. Las novias usan algo azul para tener buenos augurios en su matrimonio.

Es un tono especialmente sagrado para las culturas romana y egipcia, en especial para las figuras divinas de Júpiter y Osiris. Se asocia a dimensiones sagradas, justicia, diligencia, nobleza de espíritu, pensamiento religioso, edad avanzada e inspiración.  En la iglesia católica es usado por los sacerdotes para transmitir santidad y humildad. Como era un color muy caro de producir, se tornó en un símbolo de la realeza, y por lo tanto era evitada por los primeros cristianos. En China el color violeta simboliza la muerte y es el color de las viudas. Las amatistas, piedras de ese color, eran usadas para evitar la embriaguez.

En las culturas orientales se cree que el marrón incorpora toda la fuerza natural del elemento Tierra, la vitalidad de nuestro planeta. En la Edad Media era el color designado para los campesinos, y por lo tanto estaba asociado a la humildad. Muchas órdenes monásticas mendicantes adoptaron túnicas de este color para indicar su pobreza en confrontación con una Iglesia cada vez más rica, ostentosa y parecida más a un imperio terrenal que espiritual.

Pitágoras, el filósofo griego, creía que el color blanco contenía todos los otros colores. Muchos de los antiguos templos, así como la mayoría de las actuales iglesias son edificios pintados de blanco. Las tradiciones japonesas consideran al blanco el color del luto. Para denotar inocencia virginal, lirios blancos aparecían en las pinturas de Anunciación. Sólo las reinas católicas por decreto papal (las de España, Francia y Bélgica) pueden vestir de blanco frente al papa, cuyo color es el rojo –es un obispo, después de todo- pero para distinguirse del resto viste de blanco.

El gris fue utilizado por los pueblos primitivos para marcar las paredes de las cavernas y reclamar sus dominios, utilizando cenizas.  Es un color sombrío, y fue utilizado por las personas comunes durante la época de Carlo Magno, en el siglo VIII y por algunas órdenes monásticas.

En la Grecia antigua, el color negro simbolizaba la vida, porque el día nacía de la oscuridad.  En Madagascar una piedra negra es colocada en cada  uno de los 4 puntos cardinales sobre lugares sombríos, para representar la fuerza de la Vida. Ya para los antiguos egipcios la negra lama del Nilo representaba un renacer y los gatos negros eran considerados doblemente sagrados. En la antigua Roma se sacrificaba cada año dos bueyes negros, para satisfacer a los dioses de las profundidades, dueños además de la riqueza.