¡Bravo! A las buenas noticias, palma y tambor.


Acabo de enterarme en una fugaz visita al blog de mi amigo afroamericano Alejandro Frigerio que la mãe Susana Andrade, directora del Mensuario Atabaque de Montevideo -diez años golpeando el parche mes a mes- ha retomado su carrera de Derecho.
Es una noticia muy importante, como desde el título del post anuncio.
Pero no porque recibiendo su título de doctora en derecho sea más de lo que es (mujer, madre, sacerdotisa de umbanda, agitadora de conciencias) sino porque tiene en su haber eso que un abogado necesita desde el vamos: la capacidad de entender al otro, y en especial a quien debe defenderle sus derechos.
Me congratulo muchísimo con la vuelta al aula de Susana. Hemos trabajado juntos hace algún tiempo en I.F.A. y hoy nos vemos poco o nada; pero considero que se trata de ese tipo de gente que cuando va para adelante lo hace desde las entrañas. Y el título -que ni agrega don de gentes ni retira señorío cuando se posee- puede llamar la atención a quienes consideran que nuestras creencias afro son patrimonio de ignorantes y desclasados. Susana, que proviene de la clase trabajadora como yo y muchos de mis amigos y conocidos, añade a su tarea diaria -que no debe ser poca- la voluntad de lograr esta cuota pendiente dejada atrás cuando se dedicó a criar a sus hijos de vientre y de ashé. Felicitaciones por la decisión, y éxitos. Que Sòngó le permita sostener siempre el fiel de la balanza.