Gigante de metro y medio


Cuando viajaba a Argentina más seguido, me levantaba temprano para ver "Mañanas informales". El estilo de conducción de Jorge Guinzburg secundado por Ernestina Pais, un tanto irreverente y otro tanto sagaz no dejaba de sorprenderme en el contexto de una televisión plagada de mal gusto y chabacanería. Junto a periodistas "serios" como el recordado Mario Mazzone también desaparecido, el incisivo Osvaldo Bazán analizando espectáculos y el payaso Malaonda como disfraz del talentoso Bicho Gómez, la mañana porteña era capaz de transcurrir mucho más distendida y amena. Pero el alma del programa sin duda era Guinzburg, un hombre inteligente de vasta cultura y con una picardía fina como la que tenían los capocómicos de antaño. Luchando denodadamente contra el cáncer se extinguió la vida de este humorista, escritor y productor que nos estimuló a pensar más allá de la situación risible. Le echaré mucho de menos porque era un pequeño gran hombre pleno de sensibilidad y entusiasmo. Que descanse en paz y se le recuerde siempre como a uno de esos artistas que dedican su vida a hacernos la nuestra más bienhumorada.

"Cuando quería convencerte de algo era perseverante, no se daba por vencido, seducía. Estaba muy contento por los premios que ganamos en Carlos Paz, era muy competivo. Me quedo con el recuerdo de que lo último que me dijo, que fue: te quiero."
Nacha Guevara

"Con Jorge tuvimos esa aventura debutante en televisión. Jorgito era un tractor. Le encantaba trabajar, su familia, sus hijos. Era un tipo que se morfó la vida. La imagen que me voy a llevar es de cuando terminaba La noticia rebelde. Terminábamos todos juntos en un sillón, payaseando".
Nicolás Repetto a Televisión.com.ar

"Solíamos armar campeonatos de truco. Ganaba mucho; en realidad, odiaba perder hasta en las bolitas. Me convocó para un País de revista y Planeta show, dándome la posiblidad de hacer lo que me gusta".
Julia Zenko

"En el humor hemos perdido a muchos. Es como si Dios quisiera cagarse de risa en el paraíso. El recuerdo de Jorge será imposible de borrar".
Enrique Pinti