Ama de leche


Esta imagen en sepia me fascinó. Primero porque la fotografía antigua me gusta mucho, pero en el fondo y muy principalmente porque es testimonio de nuestra cultura mestiza. No recuerdo quién es el chiquito aunque lo sabía; si subrayo la confianza y el afecto que deposita en su ama de leche, posiblemente una esclava de la casa ya liberta. La mujer, un tanto nerviosa ante la cámara -una de aquellas cámaras ante las que había que mantenerse inmóviles durante mucho rato- se ve un tanto forzada, pues su imagen/otro yo se conservará plasmada para siempre...
Está vestida con ropas que testifican el aprecio de una familia, y lleva un echarpe indudablemente europeo a modo de pano-da-Costa, ubicado del lado derecho, lo que sugiere haber sido iniciada para un òrìsà femenino por un sacerdote varón. Un hombro queda displicentemente descubierto: quien toma la fotografía es alguien a quien el ama de cría considera "de respeito".
Bendita negra de "partido alto", perdido su nombre pero consignada para la eternidad su porte de reina africana... Supongo que ese niño habrá escuchado de su boca historias de amor y de espanto, palabras tiernas y rezongos de madre sustituta. Así se forjaron nuestras realidades, en la convivencia de valores diferentes que a la postre terminaron fundiéndose en los sobrados familiares. Los descendientes de una y otra parte posiblemente conserven sus nombres y los hechos más sobresalientes de esas vidas desenvueltas en la placidez de otros tiempos.
En estos, de intolerancia y fundamentalismos, rescato la confiada actitud del niño ante la figura de la esclava que le enseñaba con el ejemplo que toda leche es blanca, toda sangre es roja, todo ser humano es hijo de un mismo Dios.