Cine oriental: Beatriz Flores Silva vuelve al ataque

La historia comienza en el Uruguay de 1966, cuando Masángeles cumple 7 años y su madre se suicida al no resignarse a ser una amante más del político colorado Aurelio (Guido) La niña va a vivir entonces con la familia legítima de su padre, que recién ahí se entera de su existencia, compartiendo casa con diez personajes atrapados en diferentes neurosis. Luego el relato avanza siete años, al convulsionado Uruguay de 1973, en el que la familia de Masángeles inicia su acelerada decadencia, dividida por las diferentes visiones políticas de sus integrantes. Precisamente esas dos épocas en la que se divide el relato, son las que dividen a la película en una interesante y aceitada primera parte, en la que la apuesta a lo tragicómico y lo que se relata convencen y entretienen, y una segunda parte en la que todo "se va al Diablo", el surrealismo se apodera del film y ya nada es creíble, gracioso ni divertido. No hay una historia que lleve a algún lado; aparece un incesto que sorpresivamente nadie cuestiona, una chica que acaba de dar a luz sola que corre entre manifestantes... demasiado absurdo para una historia que comenzó siendo otra cosa (al menos eso daba a entender) Lo rescatable e irreprochable de esta realización de Beatriz Flores Silva es la impecable recreación de época, las buenas actuaciones de un gran elenco y un relato prolijo (más allá del entrevero de lo que se cuenta) Esperábamos más de alguien con los buenos antecedentes de Pepita, la pistolera y En la puta vida.

Título original: POLVO NUESTRO QUE ESTÁS EN LOS CIELOS | Direción: BEATRIZ FLORES SILVA | Actores: ANTONELLA AQUISTAPACHE, ELISA GARCÍA, HÉCTOR GUIDO, MARGARITA MUSTO | Género: TRAGICOMEDIA | Duración: 120 minutos